A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

La calle es el sitio de las expansiones sanas de un pueblo; el lugar donde la comunicación toma su mayor apogeo. La calle es la arteria por la cual fluye la corriente humana de empleados, obreros y campesinos de ancho sombrero bordado. Los desfiles marciales de las tropas grises dan a la calle su mayor esplendor. El piropo a la hembra morena, el piropo fino, lleno de gracia, brilla en la calle como brillan los ojos negrísimos de la mujer halagada.

Sobre las piedras pulidas de la calleja mexicana caerán eternamente los arrullos de las campanas centaveras que hicieron más suave la muerte del poeta de la voz sonámbula y picante.

04-estetica-1

Irapuato, ciudad de tradiciones desconocidas para el noventa y nueve por ciento de sus habitantes, hace de sus calles el mayor encanto posible.

En el tiempo seco, la desconcertante vía de nuestra ciudad se vuelve caliente, polvosa y quemante como una calle de la moderna Alejandría, ciudad que, por cierto, no conozco.

El polvo gris de la sequía llena a Irapuato de visiones acertadamente desérticas.

Con la lluvia es muy distinto. Entonces las calles presentan en cada esquina, en cada media calle, pequeños laguitos de agua por desgracia sucia en los que se reflejan los escandalosos y chillantes tonos colorados y azules de las decoraciones que los poco artistas pintores de olla ponen en las fachadas de las casas.

¡Cómo me divierten los barquitos de papel que la muchachería arroja a la corriente cuando la ciudad está azotada por los restos de algún ciclón tropical que con el mayor de los gestos olímpicos nos ha despreciado!

Las calles de Irapuato son calles para saltimbanquis profesionales; para estetas del salto con impulso; para figurines del salto con garrocha.

¡Tan poético es el tema que suministra un irapuatense saltando cualquiera esquina inundada con un palo para tender ropa!

Sin embargo, insisto que el tema de la Estética de la Calle me apasiona.

Publicado en El Estudiante, quincenal estudiantil de información, septiembre de 1933, Irapuato, Gto., p. 1.