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Un invisible cantor

José Joaquín Blanco

Dicen que trepó en Polanco
una calaca al camión
labios rojos, velo blanco
cobre negro baby-doll.

Con andares de potranca
y crujires de motor,
se fue bailando a la banca
de su novio y trovador.

Era un poeta muy fino,
romántico y alegrón,
con su román paladino
y su botella de ron.

Ella, jarocha y rumbera,
aficionada al talón,
ladronzuela y pandillera,
cantó con el corazón:

“En panteón sobre ruedas,
ruta cien de lo peor,
aquí mi amor, te me quedas,
aquí queda tu canción.

“Este, tu barco fantasma.
Yo, tu valquiria, tu flor.
Aquí, mi rey, se me pasma.
Aquí me le entrego yo”.

Anda, dicen por Polanco,
un invisible camión,
labios rojos, velo blanco
sobre negro baby-doll.

Anda, dicen por Polanco,
un invisible cantor,
verso alegre, verbo franco
y una botella de ron.

José Joaquín Blanco
Escritor y ensayista. Ha publicado: Veinte aventuras de la literatura mexicana, Función de medianoche. Ensayos de literatura cotidiana y Álbum de pesadillas mexicanas, entre otros libros.


Efraín y La Calva

Luis Miguel Aguilar

Dijo la dientona calva:
Vengo a llevarte, Efraín;
Para ti no hay más trajín
Entre los hombres del alba.

Oh poeta y futbolista,
Delantero del Aclante,
Con las patas por delante
He de sacarte a mi pista
Pa’ quitarte lo anarquista;
Yo te abro fácil la valva:
De mi baile, ¿quién te salva?
¿Post-caimán? Pos’ cocodrilo:
Hasta aquí te dimos hilo,
Dijo la dientona calva.

Adiós, avenida Juárez,
Adiós, San Juan de Letrán;
Se va quien te daba pan,
Muchacha ebria de los bares.
Aunque los tragos dispares
No llegas ni a polvorín;
Esto no es Muerte sin fin,
Aquí la cosa va en serio:
Al concreto cementerio
Vengo a llevarte, Efraín.

En Silao cundió el espanto.
Castañeteó el maxilar
De Franz Kafka al escuchar
Que a Efraín deseaba tanto
La calva en el camposanto.
Raudo y veloz, un poemín-
Imo le avisó al Tajín.
Y la perrita judía
Aullaba de noche y día:
¿Para ti no hay más trajín?

Pero el poeta, en secreto,
Empacó absoluto amor;
Buscó el circuito interior
Y de puntitas, discreto,
Tomó su Juárez-Loreto
Y se escapó a la mansalva
Que craneaba pa’ él la calva.
Y encontrarlo no ha podido:
Ya Efraín se ha confundido
Entre los hombres del alba.

Luis Miguel Aguilar
Poeta y ensayista. Entre sus últimos libros: Las cuentas de la Ilíada y otras cuentas y El minuto difícil.

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