Gabinete de lectura

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Javier Cercas
La velocidad de la luz, Tusquets, México, 2005, 305 pp.

Anterior a Las leyes de la frontera y posterior a Soldados de Salamina, esta novela seduce no tanto por su trama visible como por las violentas y sordas transfiguraciones que experimenta el protagonista y narrador a lo largo de diecisiete años de vida: mientras intenta descorrer la cortina detrás de la cual se oculta el pasado innombrable de un antiguo y querido compañero de academia —un ex combatiente de la guerra de Vietnam, vencido por los demonios de la culpa—, conoce el éxito profesional y la ruina amorosa, la autocompasión y los rostros insospechados de la dignidad humana. Los personajes de Cercas no saben hallar consuelo entre sus semejantes porque saben de sobra el significado de sus actos. Son, a su pesar, dolorosamente responsables. Y lo son aún más cuando su orgullosa individualidad es arrastrada por el torbellino de la Historia. (Roberto Pliego)

 

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Imanol Caneyada
Las paredes desnudas, Suma, México, 2013, 335 pp.

La realidad mexicana no deja de inspirar a los narradores ocupados en la novela negra. De ella se sirve Las paredes desnudas, con la cual Caneyada realiza un ejercicio de inmersión en los abismos de la trata de blancas. El escenario es una ciudad de la frontera norte, quizá Ciudad Juárez, gobernada por el hampa y la corrupción política: uno de tantos reductos de la desesperanza donde la sobrevivencia es la única señal de prosperidad. Aunque el ritmo ágil de la acción prevalece por encima de las descripciones de ambiente o la introspección, Caneyada ha sabido sortear los lugares comunes —un detective curtido en alcohol, una amante hermosa y sin escrúpulos, un villano con el torso cubierto de tatuajes— gracias a la conducta verosímil de los dos protagonistas: un enfermero cobarde y una boxeadora hombruna que ha probado ser más letal que un cuerno de chivo. (R. P.)

 

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José Antonio Chamizo
De la paradoja a la metáfora. La enseñanza de la química a partir de sus modelos, Siglo XXI/UNAM, México, 2013, 179 pp.

Partiendo de una idea de Heidegger en la que alienta al cuerpo educativo a situarse en los lugares más avanzados dentro del peligro que encierra la incertidumbre del mundo, Chamizo se adentra en el territorio de la paradoja a partir de los modelos de enseñanza de la química. “El futuro se llama incertidumbre”, dice Chamizo. El texto es más bien didáctico y enfocado a poner en el centro de atención el hecho de que la paradoja, en la medida en que enfrenta lo esperado contra lo inesperado, nos obliga a pensar. Chamizo va del currículo oculto en la enseñanza de la química a un tema que pudiera no ser ajeno a los poetas: las metáforas, entendidas como lugares indefinidos o intermedios. (Margarito Cuéllar)

 

15-gabinete-4

Christopher Chabris y Daniel Simons
El gorila invisible, Siglo XXI, México, 2011, 303 pp.

¿Qué pasa si alguien nos dijera que el mundo no existe sino que lo que en realidad existe es la evidencia de lo que los sentidos nos dicen sobre el mundo? Entramos seguramente al terreno de las ilusiones, parte inseparable de lo que conocemos como realidad y de la existencia misma. “Lo esencial —dicen los autores— es mucho más invisible a los ojos de lo que imaginamos”. A partir de aquí habrá que empezar a comprender de qué manera funciona la mente. Y por lo regular no es como pensamos. Poner en juego el concepto de verdad, a partir de la agenda planteada en este libro, nos dará elementos para acercarnos a la frontera entre verdad e intuición, sin más herramienta que nuestros propios sentidos y las extensiones de nuestros sentidos. (M.C.)

 

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Lisa Owen
No habrá quien nos guíe, Tusquets, 2012, 243 pp.

La autora plantea su novela como un mecanismo en avance inexorable. Detona la historia, literalmente, el estallido de una gasera; al pasar el tiempo, la culpa y el remordimiento por la tragedia oscurecen la relación de un matrimonio cuya vida se entrama con la mezquindad y la amargura de otra pareja transida por la infidelidad. En contraste, una sirvienta y su hija en lucha por la dignidad y un entrañable gringo ochentón, instigador de este mecanismo narrativo, iluminan el relato. Hay aquí originalidad temática, empeño creativo y un estilo decidido a sortear frases hechas y lugares comunes, además de una certeza: si en la vida y en la muerte no habrá quien nos guíe, en la novela la prosa siempre debe hacerlo. (Alejandro de la Garza)

 

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Cristina Rivera Garza
Los muertos indóciles, Tusquets, 2013, 300 pp.

“Contra los aposentos del autor, el comercio y el prestigio”, estos ensayos profundizan en la necesidad de nuevas formas de escritura y en el examen de algunas de ellas, producto híbrido de la experimentación estética, la creación comunal y las nuevas tecnologías. El subtítulo “Necroescrituras y desapropiación” refiere, primero, la producción literaria en medio de las máquinas de la guerra y los cadáveres resultantes (reales o exquisitos); y luego, la posibilidad (¿liberadora?) de sacudirse el peso de la autoría (desapropiarse) y asumirse parte de un proceso colectivo. De los conceptualistas estadunidenses a los mutantes españoles y de los posexóticos franceses a la paradoja rediviva de la “muerte del autor”, esta indagación fuerza la reflexión sobre las escrituras en el siglo nuevo. (A.G.)

 

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Publicado en: Ciudad de libros