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México tiene una nueva Constitución sin haberlo declarado. Los cambios de 2013 alteraron piezas clave del contrato social. Fueron cambios no sólo del tejido legal, sino también de reglas que contravienen largos hábitos, viejas costumbres.  ·  Las reformas de 2013 asaltaron dos tabúes que parecían inconmovibles: el de la no reelección y el del monopolio energético.  ·  Establecieron un antes y un después en materia de competencia económica y de telecomunicaciones, en ambos casos contra prácticas monopólicas en sectores clave de la economía del país, especialista en pactos y dominancias monopólicas.  ·  Fue llevado a rango constitucional el principio de la evaluación educativa, también un antes y un después en el sistema de enseñanza federal, preso del clientelismo sindical, la opacidad docente y la corrupción administrativa.  ·  En desafío a la tradición federalista del país, se crearon un código penal único para toda la República y un instituto nacional de organización de elecciones. Se devolvió al gobierno federal el manejo del personal educativo en materia de pago de nóminas y negociaciones salariales.  ·  Las imperfecciones y traslapes de tantos cambios se irán advirtiendo en un camino largo de ajustes, litigios de derechos encontrados y controversias constitucionales. Es imposible saber cómo funcionará el país bajo las nuevas reglas, cuál país real emergerá de su ejercicio.  ·  Lo cierto es que tenemos un nuevo código y un nuevo espíritu constituyente. Lo que no tenemos es una nueva cultura constitucional.  ·  Dedicamos este número de nexos a explorar algunos de los rasgos de esa cultura y del larguísimo texto que ha dado a luz en casi cien años de existencia —unas 60 mil palabras de las 22 mil originales.  ·  La debilidad mayor de nuestra Constitución es que no está hecha en lo fundamental para cumplirse, no tiene el peso de una norma que obliga, sino el aire nebuloso de un proyecto que ciudadanos y gobierno han de ir cumpliendo poco a poco, según lo permita el futuro.  ·  El texto resultante no puede sino ser una rareza: mezcla de necesidades políticas inmediatas y de sueños nacionales incumplibles. Lo primero explica que la hayan reformado más de 500 veces, lo segundo que nadie se anime a decir que no es la misma. Tenemos una de las constituciones más viejas y menos parecidas a su texto original de la América Latina.  ·  Los textos que siguen pasan lista a los defectos mayores de nuestra Constitución: obesidad, dislexia, irresponsabilidad presupuestal, inobservancia tolerada, consecuencias todas de una cultura jurídica proclive a la solemnidad verbal, la sensiblería histórica, el formalismo vacío , el oportunismo político y el cinismo judicial.

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7 comentarios en “La Constitución es una dama respetable a la que todos le meten mano

  1. ¡Qué metáfora más desacertada la que titula la revista Nexos! En efecto, éste es uno de los principales retos a los que much@s nos interesa acometer. Título más que desafortunado, especialmente por la relevancia de los temas que se abordan en los ensayos. Por favor, tengan más cuidado en estos aspectos. Dejen de utilizar estas frases inapropiadas que sólo obstaculizan un verdadero cambio en nuestro país. ¿Dama respetable a la que todos meten mano?

  2. Es inadmisible que se quiera pasar como Gobierno y Congreso Reformistas, modificando nuestra Carta Magna sin necesidad, el eterno dilema «Pensamos para hacer» o «Hacemos para pensar»

  3. «La Constitución es una dama respetable a la que todos le meten mano» … Metáfora desafortunada de una revista que se presenta como crítica de la realidad nacional . El lenguaje crea y preserva una realidad machista y misógina.

  4. Metáfora bien elaborada, pero dolorosa para los mexicanos que la leemos, las 60 mi palabras actuales indican un crecimiento del dos por uno, en cambio en el crecimiento de la obediencia a dicha ley por los mexicanos sigue siendo ahora semejante a al acatamiento de 1917 o tal vez menor.

  5. ¡Que pena¡ La verdad siempre será dolorosa, La constitución esta muy manoseada y ha perdido su originalidad, pero sobre todo su practicidad, pero claro en gran medida ha sido necesario para «actualizarla».