El SNTE sin cabeza

Como me imagino que le pasó a todo mundo, me sorprendí con la noticia de que la Procuraduría General de la República detuvo a Elba Esther Gordillo, justo antes de abordar el avión privado que la llevaría a Guadalajara para presidir el Consejo General Extraordinario del SNTE. En este Consejo participa parte de la crema y nata de su camarilla, la hegemónica del sindicato. La sesión, que comenzaría hoy tal vez ya no se realice o, si lo hace, será para tratar de tomar posición y salvaguardar lo que se pueda proteger de un imperio que quizá comience a derrumbarse.

Escuché la conferencia de prensa que brindó el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, escuché ciertas opiniones y leí algunas declaraciones temprano en los periódicos. Todo mundo mostró sorpresa, pero más que nadie sus allegados cercanos.

Mi primera impresión es que el presidente Peña Nieto trae plan. Escogió un tema ganador para comenzar con su ola de reformas que tal vez abone más a su legitimación como primer mandatario y ofrecer la imagen de un hombre de Estado. La reforma y adiciones a los artículos 3 y 73 de la Constitución se aprobó con velocidad increíble; su promulgación se celebró con pompa (el control de los símbolos contribuye al ejercicio del poder político) justo el día anterior a la detención de la señora Gordillo. El secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, respondió con firmeza a los chantajes y amenazas que le profirió la camarilla hegemónica del SNTE, a él y al Presidente.

Hoy se sabe que las baladronadas de la señora Gordillo acicatearon al Presidente, no lo amilanaron. Cuanto más se radicalizaba ella con declaraciones altisonantes, más se alejaba de alguna negociación con el gobierno. Hoy es tarde para dar marcha atrás. A juzgar por las declaraciones del Procurador, la PGR tiene bien fundado el caso; lo que se mostró ayer —para caer en el cliché— fue sólo la punta del iceberg. Se trata nada más de dos cuentas y de un periodo breve, de 2008 a 2012 y la cantidad es exorbitante.

Escribo a vuelapluma, sólo unas horas después de la detención de la señora Gordillo. Nadie puede prever con certeza cuál será el destino de la reforma en marcha y las consecuencias que traerá la detención de la señora Gordillo. Veo tres opciones posibles, no excluyentes una de otra, pero cuyas líneas generales podrán marcar el tono de lo que suceda. La primera es que se desatará la anarquía; los grupos fundamentalistas del SNTE tratarán de hacerse con el poder sindical. La segunda es que el PRI tome el control del sindicato mediante operaciones políticas. Y la tercera es que el gobierno despliegue todo el poder del Estado para conseguir los fines que persigue y, en el trayecto, desmantele al sindicato corporativo.

Anarquía al vuelo

Uno de los muchos factores que explican el éxito que tuvo la señora Gordillo para encumbrase como la cacique mayor del SNTE se debe a la acción política de sus enemigos acérrimos, los maestros disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y otras camarillas menores. Al ser opositoras por sistema a cualquier medida que proviniera del Estado, por medios ilegales —marchas, plantones y sobretodo paros— le permitía a la señora Gordillo presentarse como la alternativa negociadora (y proveedora de votos, además).

Hoy se corre el riesgo de que la CNTE se envalentone y busque asaltar el poder central del sindicato, su sueño desde finales de los años 70 y comienzos de los 80. Sus métodos no variarán, sus cuadros siempre están preparados para salir a las calles, tomar carreteras, edificios gubernamentales y comercios, y no hay fuerza pública que pueda lidiar con ellos. Son expertos en la manipulación y siempre encuentran la forma de justificar sus desmanes con demandas conservadores o incluso, reaccionarias (que nada cambie), con el fin de fortalecer sus posiciones.

Habrá que ver cómo el gobierno va a contender con estas fuerzas políticas, organizadas, vociferantes y hasta violentas. Pienso que no se aventó a descabezar a la camarilla hegemónica sin tener preparadas algunas tácticas para bregar con la CNTE.

Restauración priista

Desde que el PRI ganó las elecciones el año pasado, los viejos cuadros priistas y algunos de sus seguidores dentro del sindicato comenzaron a levantar la cabeza, que habían mantenido agachada ante el autoritarismo de la señora Gordillo. Bien pudiera pensarse que si el presidente Peña Nieto quiere recuperar la rectoría de la educación pública, el PRI buscaría reconquistar al SNTE. Las noticias de reuniones y reclamos de ciertos dirigentes porque la señora Gordillo encumbró a su parentela y a algunos allegados ajenos al magisterio, se repiten desde agosto del año pasado. El hijo de Jonguitud Barrios, recién anunció que ya afilió a más de 200 mil profesores y está dispuesto seguir en la pelea legal para quitarle la titularidad de las Condiciones de trabajo al corro de la señora Gordillo. Otros grupos priistas buscan apoyo de personalidades del PRI, del gobierno federal y de gobiernos estatales.

Esta opción puede alzar vuelo; todavía hay muchos que sueñan con una restauración del PRI para que sea como lo era durante el régimen de la Revolución mexicana, un partido hegemónico sin contrapesos reales.

Esta opción, si bien aceleraría el desmantelamiento de la camarilla de la señora Gordillo, dejaría intacto el sistema corporativo; sería el encumbramiento de otra camarilla que, dada la experiencia histórica, podría resultar peor que la actual. Lo peor que pudiera pasar, pienso, es que el gobierno se contentara con descabezar al SNTE para buscarle una nueva cabeza. Nada cambiaría en lo esencial.

Opción democratizadora

La tercera opción, que alguien tal vez tilde de utópica, consiste en empujar la democratización del SNTE —y de otros sindicatos— poniendo a la legalidad por encima de cualquier consideración política. Si se diera una sinergia de diferentes de grupos civiles (Mexicanos Primero, Coalición Ciudadana por la Educación y otros más, por ejemplo) y decenas de miles de buenos maestros con la política del gobierno, bien pudieran lograrse ciertos avances democratizadores.

Si es correcta la conjetura de que el presidente Peña Nieto quiere legitimar su acción política, más allá de la legitimación que le dieron las urnas (el gobierno eficaz, que pregona), parece que con la detención de la señora Gordillo construyó la oportunidad de oro para conseguirlo. Un punto en particular me convence de que ésta puede ser la ruta elegida. El secretario Emilio Chuayffet, en su comparecencia ante senadores la semana pasada, externó que el Presidente enviará una iniciativa de ley para reglamentar el Servicio Profesional Docente. En los hechos, esto conduce a la derogación del Reglamento de las condiciones de trabajo de la SEP, el pacto del 46, como le llama el grupo de socialdemócratas que constituyeron la Coalición Ciudadana por la Educación. De esta manera, se liberaría a los maestros de la afiliación forzosa al SNTE y se les quitaría a las camarillas sindicales el control que tiene sobre la designación de directores de escuela, supervisores y otros puestos de la baja burocracia.

Ya se anunció el levantamiento del censo nacional de maestros, alumnos y escuelas, que arrojará auditorías y laborales. Mexicanos Primero colmará una de sus demandas. Estas organizaciones ya son aliadas del gobierno. Muchos buenos maestros están cansados de ser peones de juegos políticos y desean quitarse la tutela de camarillas; pero no están organizados, se la pasan trabajando. Ellos pudieran ser los líderes de la reforma educativa, la que está por venir tras los cambios en las leyes.

Me imagino que se puede caminar por estos y otros senderos. De lo que estoy convencido, es que la detención de la señora Gordillo le facilita el camino al gobierno (y a los partidos que firmaron el Pacto por México) para continuar con las reformas legales. Ya se removió un obstáculo. La reforma a la educación, la trascedente, apenas comenzará.

Al interior del SNTE, pienso, se liberarán los demonios. En cualquiera de los tres escenarios que describí, habrá pugnas políticas. El botín es grandioso y muchos aspiran a él. El grupo de la señora Gordillo se puso a la defensiva. Su líder formal, Juan Díaz de la Torre, le expresó solidaridad y cariño a su jefa, pero otros ya están buscando alguna vía para abandonar el barco que se hunde. Muchos de ellos también tienen cola y pueden ser sujetos a investigaciones; no podrán argüir que no se dieron cuenta de tanto movimiento de dinero.

La CNTE y los priistas se enfrentarán por el control del SNTE, mas la SEP y Gobernación tomarán cartas en el asunto; no descarto otras acciones policiacas de gran envergadura. Por primera vez en décadas, el gobierno tiene la iniciativa política frente a grupos corporativos. Esta vez la amenaza y el chantaje, el arma favorita de las camarillas neocorporativistas, no funcionó.

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Publicado en: Sólo en línea