Pedimos a nuestros geógrafos mediciones y levantamientos topográficos precisos que nos den una cartografía nacional útil al construir una presa o una carretera. Podemos admitir que los mapas sean hermoseados pintando, por convención, los ríos de azul y los valles de verde perenne, aunque luego encontremos que los ríos corren de color chocolate y los valles son terregosos. Los geógrafos mexicanos nos han dado una cartografía más o menos precisa de nuestros ríos, montañas y bahías: ningún río corre en sentido contrario al por ellos señalado y no faltan islas en nuestras costas ni islotes dentro de una bahía.
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