Son of a gun

Lo que distingue al Hollywood que aspira a ganar un Oscar del que, honestamente, sólo aspira a inflarse con millones de dólares cada verano, es su escasez de balazos; de las nominadas para este año Django sin cadenas era la excepción, pero era claro que no tenía ninguna posibilidad; Lincoln, pese al entorno de la guerra civil, tenía una violencia física cuidadosamente administrada (el prólogo de los soldados negros ahogando a los confederados blancos) y, de hecho, se construye como un ejercicio de humanismo tan integral que incluso la bala magnicida de Booth queda en off. No es una regla (Bastardos sin gloria triunfó sin problemas hace dos años) sino una tendencia estable hacia un entendimiento norteamericano liberal de que el arte, sobre todo desde los años setenta, debe ejercer una crítica de la violencia y, de ser posible, darle la espalda.

Este artículo está disponible sólo para suscriptores

Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.

Suscríbete

 

Suscripción Plus

Suscripción plus
(impresa y digital)

1 año por $ 799 MXN

Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío

 

Suscripción Digital

Suscripción digital

1 año por $ 399 MXN

Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?

Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: 2013 Marzo