Un día, al hacer un corte de caja con los poemas acumulados, se me ocurrió escribir una serie de pastiches: cómo habrían tratado el tema desde un anónimo popular hasta diversos escritores. Me di cuenta de que el más idóneo era Jorge Luis Borges, admirador de un poeta que se mencionará aquí, el inglés Samuel Taylor Coleridge, al grado de dedicarle dos ensayos en Otras inquisiciones: “La flor de Coleridge” y “El sueño de Coleridge”. Las líneas que siguen ofrecen la secuencia de mi trato con el asunto y de cómo armé un camino fragmentario, de varias aproximaciones, hacia un poema “de Borges” si Borges hubiera tratado el asunto. No sé si lo voy a terminar: ¿mejor dejarlo en estado fragmentario, igual que el poema Kubla Khan de Coleridge del que Borges se ocupó en el segundo de los ensayos aludidos?

Regresé a mis fragmentos “de Borges” porque en los días en que redacto estas líneas ha vuelto a circular el tema de la falsa atribución de “Instantes” a Borges, sin que la gente se explique por qué o cómo alguien pudo dar por Borges algo tan alejado de él en todo sentido. En mi caso no sería una falsa atribución sino un poema “de Borges” escrito, o en rumbo de escribirse, por mí. Vale decir: así, como se oye en estos fragmentos, me imaginé que habría sonado Borges de haber compuesto algo sobre “El más pobre de los dos”.

La primera vez que me referí a “El más pobre de los dos” fue en un ensayo publicado en la Revista de la UNAM (abril, 1977) con el título “Del robo literario: ‘Cada generación debe plagiar para sí misma’”. Cerca del final había este pasaje:

Un caso particular ya apareció varias veces en esta nota: Coleridge tuvo que pasarse casi todos los prefacios a sus poemas defendiéndose de quienes lo acusaban de plagio. En el que hizo a Christabel decide anticiparse a los seguros ataques: espera que Walter Scott y Lord Byron, sus fuentes, desmentirán ante los críticos que Coleridge sea un imitador servil y, en todo caso, traduce para ellos dos hexámetros de un monje anónimo:

’Tis mine and it is likewise yours;
But an if this will not do;
Let it be mine, good friend! for I
Am the poorer of the two.

(El texto es mío tanto como tuyo;
Pero esto no será una inconveniencia;
Deja que me quede con él, amigo mío,
Porque yo soy el más pobre de los dos.)

El texto en latín del monje anónimo lo encontré seis años después (1983) en una edición de poemas de Coleridge que sí lo incluía en una nota al pie:

Est meum et est tuum, amice! at si amborum nequit esse
Sit meum, amice, precor: qui certe sum magis pauper.

La versión más literal diría:

Es mío y tuyo, amigo; pero si no puede ser de ambos, que sea
Mío, amigo, te ruego: que ciertamente soy el más pobre.

La versión que abrirá El más pobre de los dos va así (hasta ahora):

Magis pauper
Es tuyo y mío; y si no es así,
Te ruego, amigo, déjamelo a mí:
Deja que sea de aquel que entre tú y yo
Sin duda es el más pobre de los dos.

A partir de una cuarteta escrita por S.T. Coleridge, cuando lo acusaban de plagio, “plagiando” él entonces dos versos en latín de un monje anónimo medieval.

Copio ahora los fragmentos hacia donde según yo habría ido un poema de Borges al respecto.

El más pobre… Varios a la Borges
La lúcida [ ] de los confines
Literarios, logró algún claro día
Que un argentino, dado a la manía

[ ] soñó [ ]
Que el soñador del Khan y el marinero
Diera con el oscuro monje austero
Sabedor de humildades y latines.

Al traducirlo, Coleridge no sabía
En sus [ ]
Que aquel monje anterior ya lo leía
En cierta eternidad y en él pensaba:
“Ya que tu fama ha unido nuestros nombres
—O mi ignorado nombre con el tuyo—
Déjame ser autor de aquel palacio
Que en fragmentario verso imaginaste,
Coleridge, [ ]
________
Siempre lo quise así, tácitamente:
Ser fuente de una fuente de otra fuente
_________
Ser dos versos por Coleridge recogidos
_______
Quiso el azar o el [ ] destino
Crear ese terceto que hoy termina
En un oscuro huérfano argentino.

O comienza, tal vez, lúcido y nuevo
En un futuro siglo que no apruebo
De no ser porque habrá literatura.

(Como en “Otro poema de los dones”)

Por el monje aquel, que en anacrónico hexámetro pedía
Ser el que [ ]
Por Coleridge, el más pobre de los dos,
Y ahora Coleridge, el más rico de los tres

Por Borges que pobre se incluye, y al
[recordar ese
episodio
Se vuelve al fin un Borges recordable
En el útero del tiempo, y es admitido al fin
Entre los otros dos, más recordables,
[…]

Por la literatura, que nos enriquece
Cuando y cuanto más pobres creemos
[ser
_________
Por alguien que, en un futuro—
O en un pasado—sin duda, más rico
Nos enriquecerá sin que sepamos
________
Compartidor del eco y de la fama,
Y el olvido: muy pobre al fin; muy
[Borges
_________
Ser en la tercia quien le pide al otro
La olvidada riqueza de ser pobre:
El procurable alivio de ser otro,
El sueño de no ser rico ni pobre.
__________
Ser en la tercia quien le pide a Dios
Ser Coleridge nada más; o ser el monje
O nadie: o ser los dos. Ser, nunca,
[Borges.
__________
Ser el más pobre de los dos: qué alivio
Y qué riqueza mayor (ahora, entre tres)
Que enriquecer la pobreza de los tres
Y no ser quien se es: mayor alivio.
__________
Ser sólo un eco de ecos en la fama,
La fama de algún eco entre los ecos,
______
Que Coleridge y que aquel monje
[sincero
Me den, en su futuro, mi entrevero.
__________
[Y al final de cuentas, lo que se ha escrito…]:

¿De quién será entre tres? ¿De quién la llama
Por el soplo asediada del olvido?
Ya Borges, el más pobre, la reclama.

Luis Miguel Aguilar.
Poeta y ensayista. Entre sus últimos libros: Las cuentas de la Ilíada y otras cuentas y El minuto difícil.