En el siglo XIX, a los criollos de tierra adentro los veracruzanos les llamaban “huachinangos”. Hoy, por una corrupción se les nombra “chilangos”. Por supuesto, quizás sin saber por qué.

Fuente: Leopoldo Zamora Plowes, Quince uñas y Casanova aventureros (prólogo de Josefina Zoraida Vázquez), Editorial Patria, México, 1984.