Paul Auster,
Diario de invierno,
Anagrama,
México, 2012, 243 pp.

El cuerpo es mapa de la vida, cartografía existencial. La memoria física de Auster transcurre por las cicatrices en el rostro y los brazos, las dolencias en la espalda, los ojos lastimados, el trombo en una pierna, un ataque de pánico. El cuerpo recobra el despertar sexual, revive el vigor juvenil, siente la madurez, recuerda un accidente de automóvil y evoca los placeres del cigarro (ya ausentes) y los perdurables del vino. También las cicatrices emocionales: la sensación de fracaso, la decepción paterna ante Paul hijo, la muerte de la madre, los fracasos amorosos, los errores, las heridas del tiempo. Relato crepuscular trazado desde los 63 años como una historia del envejecimiento. ¿Hay más? (Alejandro de la Garza)


Inés Arredondo,
Cuentas completos,
FCE,
México, 2011, 352 pp.

El desasimiento, la lujuria, la vejez, el incesto, la separación, el desasosiego son las temáticas de la obra de Inés Arredondo (Culiacán, 1928-DF, 1989), cuya necesidad de escribir como “antídoto contra la desventura y la congoja” persistió en sus años de enfermedad, fármacos, hospitales, soledad, desamor. Aquí sus tres libros de cuentos La señal (1965), Río subterráneo (1979) y Los espejos (1988), donde una voz femenina en trance creativo revela el lado turbio de la realidad y de la existencia misma. Hay narrativas confirmadoras de las seguridades del lector, reconfortantes en su legibilidad, pero ésta, con fines estéticos y artísticos de mayor calado, aviva la inquietud por incierta y enigmática. (A. G.)


Octavio Paz,
Luis Buñuel: El doble arco de la belleza y de la rebeldía,
FCE,
México, 2012, 80 pp.

Fueron tan distintos y, sin embargo, o quizá por ello mismo, cultivaron una larga amistad, nacida sobre todo de sus relaciones con la heterodoxia surrealista. Fueron tan distintos pero, como escribe José de la Colina en el prólogo que da título al volumen, estuvieron hermanados “por una esencial simpatía”. Los olvidados y su paso triunfal por el Festival de Cannes en 1951 es el elemento que da cohesión a todas las partes: tres ensayos y tres cartas de Octavio Paz, un poema de Jacques Prévert traducido por el mismo De la Colina y un fragmento proveniente de las memorias de Luis Buñuel. Son, como se ve, textos ya publicados, aunque agrupados ofrecen una lectura renovada. Vale la pena recordar los remilgos nacionalistas del gobierno mexicano ante la boda de la poesía y el deseo en Los olvidados y la valentía con la que Paz atinó a defenderlos. (Roberto Pliego)

 

Seymour Menton,
La nueva novela histórica de la América Latina, 1979-1992,
FCE, México, 1993,
311 pp.

Luego de establecer que la novela histórica en América Latina vive un repunte a partir de 1979, Menton pasa al análisis de algunos frutos exquisitos: La guerra del fin del mundo de Mario Vargas Llosa, Noticias del imperio de Fernando del Paso, El mar de las lentejas de Antonio Benítez Rojo, La ceniza del Libertador de Fernando Cruz Kronfly… Dejando a un lado el acartonamiento académico, su libro resulta útil por omnicomprehensivo. El lector no puede dejar de admirarse por la cantidad increíble de referencias, autores, anécdotas, interpretaciones que Menton pone en juego con natural modestia. De ella misma proviene su caracterización de la nueva novela histórica como denuncia de cualquier dogmatismo, a la manera socarrona de Diderot, y no como recreación del pasado. Novelar, en efecto, consiste en expresar la naturaleza mudable de las cosas. (R. P.)


Erick Vázquez,
La naturaleza de la memoria,
Tierra Adentro/Conarte,
México, 2009, 94 pp.

Hay obras que hacen de la pregunta un referente. En esta serie de ensayos el autor se adentra en un terreno tan abrupto como es la memoria, el amor, el dolor, el paso del tiempo, la pasión, la naturaleza del pensamiento, las emociones, la intimidad, a través de cartas, apuntes y trazos de la memoria en los que el interlocutor acecha al otro lado del espejo. Una pluma ágil, ideas que afirman y preguntan, diálogo de la memoria, la historia, la libertad y el pensamiento contemporáneo es lo que ofrece este joven autor dueño de una voz aguda que se expresa como quien viene de regreso del caos e intenta poner un poco de armonía al mundo. (Margarito Cuéllar)

Javier Moscoso,
Historia cultural del dolor,
Taurus,
México, 2011, 384 pp.

Un viaje a la historia del dolor de sus orígenes a nuestros días. Desde el abordaje, digamos cuando el autor se remonta a la Ilíada, el tránsito es muy variado. Quizá la parte más densa es el dolor del infierno, ya porque nadie vive para contarlo o porque representa un misterio desde la perspectiva que se le vea. Nada escapa a este ensayo monumental. El contenido es tan amplio que incluye vírgenes mártires, el teatro de la crueldad, las guerras religiosas, el dolor de Cristo, el dolor del parto, la alucinación mental y el sufrimiento inconsciente. Incluso hay una tabla de imágenes, desde miniaturas chinas anónimas, pasando por los modelos anatómicos de cera del siglo XIX hasta obras como Soldado al que le falta un brazo, tumbado de lado, agarrado de una cuerda (1815) de Charles Bell. (M. C.)