En el teatro mexicano los actores gritan cuando se enojan. Como si no hubiera otro modo de enojarse. En la prensa mexicana hay una pasión desmedida por la literalidad. La violencia se representa a través de sí misma, un poco como el mapa de Borges que tenía el mismo tamaño del territorio que pretendía representar. En la narrativa reciente pasan muchas cosas, pero no pasa nada. Orwell decía que en tiempos de crisis abundaban los escribidores. En estos tiempos sobran. Abundan escribidores de crítica literaria. La nueva crítica recoge y condensa los vicios de todo lo anterior: es gritona, literal, hueca y mucha.
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