Hace ya algún tiempo, muchos como yo creíamos que México se hallaba en el proceso de una transición a la democracia. Hoy constatamos que ese proceso se ha interrumpido. Muchos hablan hoy de la violencia imperante, de los cadáveres que aparecen cada día como testimonio de que algo está descompuesto; de cientos de cuerpos mutilados o calcinados, de personas muertas que aparecen en las vías públicas con huellas de torturas o decapitadas. Sin embargo, hasta ahora no han sido los filósofos o los teóricos de la política los que han dedicado sus esfuerzos a tratar este tema, sino los periodistas y los novelistas. Necesitamos ahora de otras claves analíticas y reflexivas para comprender lo que nos pasa y por qué. ¿Cómo fue que llegamos hasta aquí?
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