Según una antigua aunque poco fidedigna historia, cierta vez el pintor Pablo Picasso le dio unos cuantos poemas de su cosecha a la escritora norteamericana Gertrude Stein para que se los comentara. A medianoche, Picasso fue despertado con violencia mientras dormía. Era Miss Stein, que lo sacudía furiosamente y le gritaba: “¡Pablo! ¡Pablo! ¡Levántate y pinta!”.
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