Del empeño con que se quisieron sus padres, ella fue la primera hija y la llamaron Olvido. Yo nunca supe el porqué de su nombre extraordinario. Ahora imagino que tal vez su papá, un asturiano que emigró a México siendo tan chico que a los catorce años ya trabajaba de obrero en una fábrica de hilados y tejidos, sintió que su hija mexicana tendría que arraigarlo a este suelo. Y como en su tierra hay una Virgen del Olvido, le pidió a ella que la niña lo ayudara para no extrañar tanto la tierra húmeda y el cielo nublado bajo el que nació.
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