Crítica del ciberdemocratismo

En México hay resquicios del antiguo régimen por doquier; la incipiente democracia mexicana resulta deficiente en diversos aspectos, pero una señal inequívoca de que la democracia, como la entendía Alexis de Tocqueville, es decir, como un estado social que rige las costumbres y los gustos, ha llegado, es el democratismo. Los pueblos democráticos sólo desean hablar sobre sí mismos y esperan ver reflejado su mundo cotidiano en los programas que escuchan y en las noticias que leen. Desde hace unos años este fenómeno puede oírse todos los días en los programas de radio y leerse en las páginas electrónicas de la mayoría de los diarios mexicanos. Los locutores de noticiarios dedican una gran cantidad de tiempo a leer —no comentar— las opiniones del público, así sean absurdas o chabacanas. En internet las notas periodísticas —y a menudo los editoriales— se encuentran apostilladas por comentarios de los lectores. Los periódicos han creado así un espacio para expresiones de todo tipo: desde agudas observaciones hasta insultos, vituperios y una gran profusión de violencia verbal (los participantes se pelean entre ellos).

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Publicado en: 2010 Agosto