El caso Karadima

Bien puede haber sido uno de los sacerdotes más influyentes de la Iglesia de Santiago. Severo desde el púlpito, firme en la tormenta y descollante en las expresiones más ostentosas de la piedad, Fernando Karadima Fariña era posiblemente el gran forjador de vocaciones sacerdotales del arzobispado de Santiago. De su parroquia no sólo salieron unos 20 curas sino también unos cinco obispos. Este dato es de aquellos que junto con iluminar el cuadro también lo oscurecen. Si era tanta su gravitación, ¿por qué Karadima jamás tuvo otro cargo que el de párroco —nunca vicario, nunca una mitra— y cómo explicar que se haya mantenido en su parroquia, del Sagrado Corazón de El Bosque, en la zona más residencial de la comuna de Providencia, por espacio de 24 años? Tanto fuego y tanto tiempo en un mismo cargo es un asunto poco frecuente. En general, la Iglesia prefiere que ningún cura se eternice entre una misma feligresía. No es sólo para romper las inercias. También es para desarmar las dudas.

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Publicado en: 2010 Julio