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No creo que exista en el mundo un aficionado al rock que se respete que no haya oído, al menos una vez en su vida, una canción de los Kinks. No importa a cuál generación pertenezca, si es un veterano cincuentón o una adolescente que apenas rebasa los dulces 16 de los que hablaba Chuck Berry en su clásica composición rocanrolera. ¿Quién que se diga seguidor del rock no ha escuchado el riff premetalero de “You Really Got Me”, el compás baladesco de “Tired of Waiting for You”, el enloquecido beat de “All Day and All of the Night” o la ironía deliciosamente mississippiana de “Sunny Afternoon”, eso para no hablar de la belleza infinita de “Days” o la gracia —empleada incluso como fondo musical en el comercial televisivo de una marca de productos fotográficos— de “Picture Book”.

Ray

The Kinks es un grupo cuya música forma parte del soundtrack existencial de millones de personas y Ray Davies, su líder, frontman y compositor de casi todo su material, es uno de los mejores autores en la historia del rock y un virtual cronista de la vida inglesa desde los años sesenta hasta la fecha. A lo largo de casi medio siglo (44 años para ser exactos), Davies ha grabado cerca de 30 discos con The Kinks (al lado de su hermano Dave y de varios músicos más que han desfilado por la banda) y cinco como solista, el más reciente de los cuales, The Kinks Choral Collection, acaba de aparecer este año y constituye una joya discográfica verdaderamente imperdible.

Acompañado por el Crouch End Festival Chorus, un ensamble vocal con más de 60 miembros, el autor de “Autumn Almanac” y “A Well Respected Man” se dio a la tarea de rearreglar varios temas clásicos de su autoría, en su mayor parte del repertorio de los Kinks, para darles la vuelta, revestirlos y grabarlos en este álbum editado por la disquera inglesa UME Imports y que en México debería distribuir —eso esperamos— Universal Music.

Son 15 las composiciones incluidas en este fresco, delicioso y sorprendente plato. Desde la inicial “Days”, en una versión verdaderamente exultante, nos encontramos ante una propuesta fresca y novedosa, en la que los arreglos, lejos de resultar exagerados o grandilocuentes, transitan por una admirable sencillez que los despoja de efectismo. No hay aquí orquestaciones estridentes o excesos en la producción. En cambio, Davies optó por el uso de pocos instrumentos (prácticamente los mismos que usa una banda: guitarras, bajo, batería, órgano, algún piano) y privilegió justamente a las voces, la del coro y la suya propia, para dar como resultado una colección de bellezas, de joyas en las cuales la melodía prevalece sutil y conmovedora.

De ese modo, temas como “Waterloo Sunset”, “Celluloid Heroes”, “See My Friends”, “Shangri-La” o “Village Green” se dejan llevar con dócil suavidad, mientras que las canciones más rocanroleras son retrabajadas sin perder su esencia. Ejemplo de esto último son las sorprendentes versiones de clásicas de los Kinks como las ya mencionadas “You Really Got Me” y “All Day and All of the Night”, pero asimismo de “Victoria”, “Big Sky”, “Do You Remember Walter” y la también referida “Picture Book”, todas ellas estupendas e incluso divertidas.

El sonido de The Kinks Choral Collection tiene quizá su más antiguo y afortunado antecedente en los arreglos corales de esa maravillosa composición de los Rolling Stones que es “You Can’t Always Get What You Want”, contenida en el álbum Let It Bleed de 1969, y en la que el London Bach Choir realizaba una introducción vocal que todavía hoy emociona y enchina la piel. Esto significa un uso elegante de las voces, mismas que en la placa de Ray Davies jamás abruman al escucha y permiten disfrutar el disco de principio a fin, sin que resulte en absoluto agobiante o aburrido.

Si la música de los Kinks siempre ha sido entrañable, en esta novedosa versión no hace sino confirmar su calidez y su inmarcesible hermosura.

Hugo García Michel. Músico, escritor y periodista. Director de La Mosca en la Red. Columnista de Milenio Diario. Autor de la novela Matar por Ángela.