El viaje alucinante de Terry Gilliam

El imaginario del Doctor Parnassus (The imaginarium of Doctor Parnassus)
UK/CANADA/FRANCE
123 min
Dirigida por: Terry Gilliam
Escrita por: Terry Gilliam y Charles McKeown
Cast: Heath Ledger, Johnny Depp, Colin Farrell, Jude Law, Christopher Plummer, Lily Cole.

La historia del cine está plagada de rodajes conflictivos, tropiezos y accidentes que van haciendo de la producción una verdadera carrera de obstáculos. Muchos realizadores concuerdan con que hacer una película es un trabajo digno sólo para aquellas personas con una gran fortaleza mental, ya que conseguir financiamiento, lidiar con los actores y resolver todos los problemas que surgen al levantar un largometraje son capaces de doblegar hasta el más noble de los espíritus.

Podríamos citar muchas anécdotas surgidas de diferentes rodajes que han logrado pasar como verdaderas historias de terror; por ejemplo, Apocalypse Now de Francis Ford Coppola, que terminó convirtiéndose en un verdadero infierno cuando los inversionistas se retiraron, un tifón arrasó con la mayor parte del decorado y el actor Martin Sheen tuvo que ser hospitalizado por un ataque cardíaco. Coppola trminó diciendo de su obra maestra: “Apocalypse Now no es una película que trata sobre Vietnam. Es Vietnam”.

En muchas ocasiones, las dificultades que se vencen durante el rodaje superan a las que se presentan en pantalla. El director de El imaginario del Doctor Parnassus, Terry Gilliam, sabe muy bien de producciones fallidas. Hoy en día, él es uno de los directores más debatidos y tristemente célebre por sus filmaciones abruptas. Sólo hace falta recordar The Man Who Killed Don Quixote, proyecto épico sobre el héroe manchego que estuvo trabajando durante más de una década pero que nunca llegó a materializarse. Sin embargo, sus altibajos en la producción fueron capturados en el documental Lost in La Mancha, una película que muestra las peripecias de una producción donde todo lo que posiblemente podía salir mal, salió peor.

El imaginario del Doctor Parnassus no se queda atrás. A mitad de la filmación el actor principal, Heath Ledger (Tony), muere repentinamente dejando escenas cruciales sin filmar. Poco tiempo después el productor de la cinta, William Vince, fallece de cáncer y seguido de eso Gilliam sufre un accidente automovilístico que lo deja incapacitado durante varios meses con una fractura de vértebra.

Pese a todo, la película fue terminada de una manera ingeniosa: Gilliam decidió reemplazar a Ledger no con otro actor, sino con tres más: Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell. Y esto, en vez de notarse como las costuras de un parche, se convierte en la mayor virtud de la película: el ingenio del director como artífice supera los inconvenientes presentados, consagrándose a sí mismo como la verdadera estrella del filme.

El Doctor Parnassus ( Christopher Plummer) viaja con su caravana presentando su show ante el público en las calles. Su mayor atracción es un espejo misterioso en el que se esconden mundos mágicos controlados por su misma imaginación. Un día, cuando el carruaje pasa por un puente, ven la sombra de un hombre que cuelga de él y se apresuran a salvarlo de una muerte segura. Tony (Heath Ledger), despierta y no recuerda nada de su pasado, de dónde viene y qué pudo haber hecho para merecer eso. Sin tener a dónde ir, desde ese momento Tony empieza a formar parte del show y resulta bastante bueno como maestro de ceremonias.

Intrigado por lo que oculta el espejo, Tony lo descubrirá no de la manera más segura, tratando de salvar a la hija del Doctor Parnassus, Valentina (Lily Colen). Universos bizarros se abren detrás del espejo, mundos de una gran extravagancia visual, cargados de una gran riqueza en el detalle que invita a la alucinación.

Contrariamente a los realizadores que no encuentran otra solución ante las desapariciones repentinas de actores mas que reemplazar las tomas que hacían falta con un doble de cuerpo, Gilliam lo hace evidente. Él se apoya en esto para crear un nuevo relato donde las transiciones de un actor a otro y los cambios en el guión para terminar de cerrar la historia son prácticamente imperceptibles.

Podríamos ver a Gilliam como un Quijote moderno que a pesar de los molinos de viento, representados como tifones o como muertes súbitas, logra sobreponerse y terminar una película a la que no se le pudo detener de ser contada.

Sofía Márquez Moreno– Escritora y directora de arte.

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Publicado en: Sólo en línea