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Amistad. En los Ensayos (1597), una de las obras más citadas en lengua inglesa, escribió Francis Bacon: “La soledad más horrorosa es la que sufre un hombre que no tiene amigos, como también se puede decir que el mundo sin la amistad es el mayor de los desiertos. Bajo este punto de vista, el hombre incapaz de tener amigos tiene más de bestia salvaje que de humano. […] Sabido es que los ahogos y sofocaciones son peligrosísimos para el cuerpo y para la mente; se puede tomar zarzaparrillas para las afecciones del hígado, flor de azufre para las inflamaciones pulmonares, tintura de acero para las opilaciones del bazo y castóreo para fortificar el cerebro; pero no hay medicina tan eficaz para librar el corazón de la opresión que le producen nuestras penas, como un amigo al cual comuniquemos, en una especie de confesión laica, nuestros placeres, disgustos, temores, sospechas”.

Blasfemar. En la Biblioteca de Autor de Tusquets apareció Breviario de los vencidos de E. M. Cioran, un libro que escribió en sus atormentados treinta: “Lúcido, el tedio te mata. El vacío agresivo de la patria doliente y las arenas esparcidas en el desierto de las almas de sus hijos te arrastran a la taberna y al burdel para que, en hipnosis arrabaleras, olvides las amarguras seculares del país, la aridez esteparia del corazón y la falta de blasones en los escudos. Entonces te dedicas a emborracharte y a blasfemar para no hincarte de rodillas y rezar”.

Cicatriz. A principios de año murió la escritora Esther Seligson no sin haber visto su último libro publicado por Páramo Ediciones. Un libro de relatos y textos breves: Cicatrices. Cierra el libro una serie de sentencias sobre estas huellas: “La cicatriz más desesperada es la que se niega a reconciliarse consigo misma”, “Traicionarse a sí mismo provoca heridas que jamás cicatrizan”, “Hay amores que nos descubren cicatrices cuya existencia ignorábamos por completo”, “Las heridas de un corazón mezquino no forman cicatriz: se diluyen en su propia mezquindad”.

Desconfianza. Por favor, sea breve, es una antología de relatos hiperbreves, como reza el subtítulo, publicada en 2001 por Páginas de Espuma. Entre los textos que escogió Clara Obligado para esta reunión de casi 200 textos con menos de 33 líneas concebidos así por sus autores está “Desconfianza”, de Alejandra Pizarnik: “Mamá nos habla de un blanco bosque de Rusia: ‘y hacíamos hombrecitos de nieve y les poníamos sombreros que robábamos al bisabuelo…’ Yo la miraba con desconfianza. ¿Qué era la nieve? ¿Para qué hacían hombrecitos? Y ante todo, ¿qué significaba un bisabuelo?”.

Editor. En entrevista con Juan Cruz, en Babelia, Enrique Vila-Matas habló sobre el personaje principal de Dublinesca, su nueva novela, un editor jubilado que decide cerrar su editorial y hacer un funeral por la letra impresa: “Si te fijas, hay muy pocos escritores que hayan ficcionado a los editores… En principio trabajé con un personaje que era escritor. Un día, cuando llevaba ya cincuenta páginas escritas, decidí transformarlo en un editor, y todo de pronto se me volvió diabólicamente diferente. Las situaciones que tenía ya escritas pasaron a poder ser interpretadas de un modo no sólo distinto sino a veces incluso perverso. Y de golpe, empecé a divertirme mucho”.

Familia. En una entrevista para Le Magazine Littéraire Amos Oz reveló: “Yo diría que el conjunto de mi obra gira alrededor del tema de la familia. La familia no cesa de parecerme la institución más compleja del universo: todo es a la vez cómico, trágico, paradójico… Si me pudiera definir en una sola palabra, sería la palabra ‘familia’. En dos palabras, serían las palabras ‘familia infeliz’. […] Tanto en mi obra de ficción como en mis ensayos, no dejo de considerar los conflictos políticos en términos familiares. Y también por eso, a riesgo de indignar a algunas personas, los contornos globales de una solución del conflicto entre nuestros dos pueblos [Israel y Palestina] creo que deben ser los de un divorcio”.

Gajes del oficio.
En “Explicación falsa de mis cuentos”, texto que precede a “Las hortensias”, dice Felisberto Hernández: “En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta. La empiezo a acechar creyendo que en ese rincón se ha producido algo raro, pero que podría tener porvenir artístico. Sería feliz si esta idea no fracasara del todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado: no sé cómo hacer germinar la planta, ni cómo favorecer, ni cuidar su crecimiento; sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesía; o algo que se transforme en poesía si la miran ciertos ojos. Debo cuidar que no ocupe mucho espacio, que no pretenda ser bella o intensa, sino que sea la planta que ella misma está destinada a ser, y ayudarla a que lo sea” (Obras completas, vol. 2, Siglo Veintiuno Editores, 1983).

Hamaca. César Rito Salinas es un poeta oaxaqueño autor de De lo inasible, un brevísimo libro de viñetas ilustrado por el también oaxaqueño Soid Pastrana, que gira en torno a un solo tema: la hamaca. “Y ser como el diablo montado en esta hamaca, desde donde puedo contemplar el mundo con sus islas y sus mares, los océanos de los capitanes, sus navíos, e ir tras los ojos de aquella mujer que me abandonó en esta playa, marinero sin rumbo: aprendiz de enamorado que se deja engañar por la mujer que es una gata, una perra, una loba que anda de sueño en sueño, de hombre en hombre, de hamaca en hamaca; la infeliz”.

Juárez. Alejandro Páez Varela convocó a Marcela Turati, José Pérez Espino, Sandra Rodríguez Nieto, Miguel Ángel Chávez Díaz de León, Ignacio Alvarado Álvarez y Enrique Lomas Urista para escribir La guerra por Juárez (Planeta,Temas de hoy, 2009). En el prólogo al libro, Páez aclara: “Reporteros todos ellos —incluido quien escribe— de los principales medios nacionales y regionales (El Universal, Reforma, Día Siete, Proceso, El Diario de Juárez), les unen varias particularidades, entre otras ser juarenses por adopción y chihuahuenses de origen, y el haber cubierto durante años el narcotráfico. Muchos de ellos han vencido el miedo y desafiado la estadística: siguen escribiendo sobre el fenómeno desde esa frontera”. Son historias que no debemos dejar de leer porque retratan la vida cotidiana de “la ciudad más violenta del mundo”.

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Kapuscinski. Justo en medio de la polémica que causó la publicación de Kapuscinski non-fiction, la biografía de Kapuscinski que escribió Artur Domoslawski, quien, a pesar de ser amigo y discípulo del escritor y periodista, afirmó que éste colaboraba con el gobierno comunista de Polonia, Anagrama/Crónicas publicó Cristo con un fusil al hombro, reportajes que datan de los años setenta sobre Israel, Palestina, Jordania y la guerrilla en Latinoamérica, que comienzan con esta fuerza: “Hay hermanos árabes que de buena gana nos pondrían la zancadilla, dijo Zhudi, un palestino con el que me había dado un chapuzón en el Jordán. El baño me había resultado de lo más agradable, porque proporcionaba el anhelado frescor y, también, porque en todo momento tenía muy presente aquello de la indulgencia eterna para todo aquel que se sumergiese en las aguas del Jordán”.

Listas. El vértigo de las listas (Lumen, 2009) es la versión en papel, profusa y bellamente ilustrada, de una serie de conferencias que Umberto Eco dictó en el Museo del Louvre para hacer una historia de la literatura. Entrevistado por Der Spiegel sobre la ocurrencia, Eco explicó: “La lista es el origen de la cultura. Es parte de la historia del arte y la literatura. ¿Para qué queremos la cultura? Para hacer más comprensible el infinito. ¿Y cómo, en tanto seres humanos, nos enfrentamos a lo infinito? ¿Cómo se puede intentar comprender lo incomprensible? A través de las listas, a través de catálogos, a través de colecciones en los museos y a través de enciclopedias y diccionarios. Hay cierto encanto en enumerar con cuántas mujeres se acostó Don Giovanni: Fueron 2063, al menos según el libretista de Mozart, Lorenzo da Ponte. […] Dondequiera que uno mire, en la historia cultural, encuentra listas: listas de santos, ejércitos y plantas medicinales o de tesoros y títulos de libros”. Para comprobarlo, Eco cita obras de Dante, Bacon, Calvino, Darío, Dickens, Huysmans, Kipling, Mann, Proust, Shakespeare, Twain, por mencionar algunos.

Marihuana. “Agilidad y lucidez, facilidad y economía de un pensamiento fluido y sin resistencias. Relaciones e intuiciones puras que fluyen al cerebro sin el paquete de deseos contradictorios que habitualmente las lastran y las espesan. […] Incluso el hecho de escribir se convierte en pura producción sin propósito, iluminación sin elaboración. El bienestar fisiológico presta una plácida claridad a los conceptos y una transparencia nítida a las imágenes. Es, después de esfumado ya el efecto de la marihuana, cuando descubro que he estado pensando y escribiendo cosas cada vez menos interesantes en la medida precisa en la que todas, contagiadas de la euforia golden, me lo parecían mucho más” (Xavier Rubert de Ventós, Filosofía de andar por casa, Sexto Piso, 2009).

Obituario. “Quiero saber si saldré igual que todas las mañanas. / Si bajaré la escalera de mi casa y caminaré por la acera / con el sabor del café negro en la boca, / con la amargura dulce del cigarrillo en los labios, pensando ya en lo que no haré, / pensando en lo que dejaré para mañana. / A cada momento la espero / Busco reconocerla, / encontrarla por fin con todas las fuerzas de mi vida, / saber cómo es. / Hoy no me aflige la tardanza. / La ciudad es así: se demora y apresura. / ¿Es aquella que acaba de pasar? ¿Es ésta? / Mejor descansaré, sí. / Permaneceré acostado todo el día, / esperando, / porque siento que desde hoy le soy infiel, / siento que estoy a punto de engañarla”: Carlos Montemayor (1947-2010).

Premio. Este año el Premio Mazatlán lo recibió el poeta Francisco Hernández por su libro La isla de las breves ausencias (Almadía, 2009). El poeta definió así su obra: “Es un libro catártico, muy doloroso, que tiene mucho que ver con la soledad y la enfermedad. A fin de cuentas alguien enfermo de epilepsia es un hombre solo. Breves ausencias es un término médico que significa que uno se desconecta de la realidad durante un minuto o minuto y medio más o menos. Ésta es la parte suave de la enfermedad. La referencia a la isla viene de una serie de emociones y de la posibilidad de ser cada quien una especie de Robinson Crusoe. Siempre estamos en una isla”.

Reír. Bárbara Jacobs escribió Nin reír, un título que de entrada parece extraño pero que, según explicación de la autora, proviene de los Proverbios morales del poeta hebreo español Sem Tob: “Non hay sin noche día / Nin reír sin llorar”. En él, Jacob hace “un repaso de la risa” en las obras de autores como Tolstoi, Machado, Bergson, Freud, Joyce, Wilder, Huxley, Jonson, Shakesperare, Swift, Montaigne y Burton, entre otros, comentado paso a paso por un sastre y un joyero que arman divertidas disertaciones en torno al tema (Ditoria/Conaculta, 2009).

Sexy. “Leer es sexy” es el lema de Quimera, una casa editora independiente, que según palabras de Sergio Téllez-Pon, su coordinador literario, es “la primera editorial queer en México. Su línea editorial es publicar textos de destacada calidad literaria, no sólo de temática sexogenérica, sino también de las vertientes lingüísticas y literarias queer de la literatura en lengua española actual”. Quimera ha publicado recientemente La historia de siempre y Melodrama de Luis Zapata, legendario autor de El vampiro de la colonia Roma (tal vez la novela gay más célebre de México); la novela El sol de la tarde, de Luis González de Alba, la obra de teatro Afectuosamente, su comadre, de José Dimayuga, y el libro de poemas Habitación en Roma, de Jorge Eduardo Eielson, entre otros.

Terremoto. En 2005 Jacobo Siruela comenzó una nueva aventura editorial, se llama Atalanta y edita sólo 10 títulos al año, escogidos y diseñados por él. En 2008 apareció bajo este sello El terremoto de Chile, de Heinrich von Kleist, quien narra “el gran temblor de tierra de 1647”, que bien podría ser la crónica del reciente sismo que asoló a ese país: “Allí había un montón de muertos, allí gemía todavía una voz entre las ruinas, allí gritaba desde los tejados en llamas, allí luchaban hombres y bestias con las olas, allí se esforzaba un valiente por salvarlos, allí había otro, pálido como la muerte, que alzaba silenciosamente al cielo sus manos temblorosas. Después de alcanzar la puerta y de subir a una colina que más allá, Jerónimo cayó al suelo sin sentido”.

Ventosidad. El beneficio de las ventosidades es el título políticamente correcto de la obra de Jonathan Swift, The benefit of farting (el beneficio de pedorrearse), que publicó Sexto Piso. Aquí, la defensa a ultranza que Swift hace del pedo: “Todos han de reconocer la utilidad y el alivio de los pedos. No obstante, como tantas costumbres buenas y saludables, los llamados ‘buenos modales’ los han proscrito casi por completo. Si hoy un sexo u otro comete una pequeña indiscreción a posteriori, serían considerados bestias inmundas, y todos huirían de su lado. Qué sociedad tan venerable aquella que, por mor de un orgullo necio y de una falsa educación tiene la osadía de contravenir a la madre naturaleza en uno de sus alivios más nobles. Es como si pretendiera, y resultaría igual de inútil y de estúpido, detener los vientos que soplan en el cielo y que purifican la atmósfera de la tierra”.

Zambrano, María. El crítico Luis Fernando Moreno escribió en Babelia: “María Zambrano es un caso aparte en el panorama del pensamiento hispano; de escritos profundos en su sencillo decir, de estilo magnético, será difícil dejar de leerla; su prosa atrapa, y aunque exija concentración, a menudo podemos perder el hilo de su pensar y dejarnos mecer por la belleza musical de su palabra y la envolvente cadencia de sus frases luminosas”. Con estas palabras nos recomienda Esencia y hermosura, una antología de textos de la filósofa y poeta española (1904-1991) hecha por el también desaparecido poeta José Miguel Ullán y que publicó este año Galaxia Gutemberg.

Delia Juárez G. Editora y traductora. Su libro más reciente es Gajes del oficio, la pasión de escribir.

 

 

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