La muerte te asombrará, la muerte es siempre asombrosa. Al salir de su tumba, Moisés exclamó: “¡Qué espléndido es todo esto!”. Sócrates corrió por todo el cielo gritando: “¡Qué arrebatador es todo esto!”. Jesús cayó de rodillas. Mahoma se cubrió la cara con las manos y no se atrevía a mirar.

Fuente: revelación de un espíritu que se presentó como la “Burra de Balam” cuando Victor Hugo y su círculo de familiares y amigos se comunicaban con el más allá usando “mesas parlantes” durante el exilio del escritor en Jersey, 1853-1855. En Victor Hugo, Conversaciones con la eternidad, New Paradigm Books, 1998.