Corbata

La corbata que llevó el día de su entierro fue la mía. No lo noté de inmediato. Ahí estaba: gris, a rayas azules y negras, y tuve que verla unas cuantas veces para entender que se trataba de esa misma, y que no podría usarla ni yo ni nadie nunca más.

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Publicado en: 2009 Enero