Carlos Fuentes es un conquistador no de pueblos y civilizaciones, sino de imaginaciones y sueños. Sus magníficas novelas se publican cada año desde que recuerdo. Nunca son la misma. Al contrario, tiene temas distintos del mayor interés. Tienen peso histórico. Si se quiere saber cómo era México entre 1950 y los primeros años del siglo XXI, no hay que buscar en libros históricos o políticos, que los hay excelentes. Hay que voltear a las novelas de Carlos. Es el verdadero historiador de esos días, los días de nuestro tiempo. A menudo un gran novelista refleja mejor el espíritu de los tiempos que un historiador. Pienso en Pérez Galdós, en Dickens, Turguenev o {Clarín}. Pienso también en el Fuentes inmortal que la gente recordará cuando el siglo termine en sus conversaciones y en sus desacuerdos. {{n}}