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La encuesta sobre las mejores películas mexicanas de los últimos 30 años realizada por {{nexos}} en su número de septiembre pasado, deja en claro una cosa: a los mexicanos nos encanta el melodrama. Como se sabe, la mayoría de las producciones hechas en nuestro país tienen una marcada inclinación histórica hacia las lágrimas y la tragedia; pero, además, los votantes
convocados —en su mayoría, gente íntimamente relacionada con el cine— decidieron privilegiar este tipo de filmes. Las dos cintas “ganadoras” ({El callejón de los milagros} y {Amores perros}) se solazan —con aproximaciones
parecidas, incluso de estructura— en el moqueo, la sordidez y las miserias de la sociedad mexicana.

Pero no todo, por fortuna, ha sido melodrama en el ya prolongado periodo
de vacas flacas del cine nacional. De 1978 a la fecha se han realizado algunas notables películas “de género”, que de manera significativa fueron ignoradas por los encuestados, al grado que ni siquiera aparecen entre las menos mencionadas de la lista. Cintas de muy digna factura que hablan de otras realidades, de mundos paralelos y de un tipo de oscuridad que también es fundamental a la hora de intentar desentrañar las complejidades del alma humana.

Salvo los casos de {La invención de Cronos}, de Guillermo del Toro, que aparece en el séptimo lugar (y que desde el punto de vista de quien esto
escribe debió estar entre las tres primeras), y {Sobrenatural,} de Daniel Gruener, géneros como el terror, el humor negro o el documental (en este último caso, sólo representado
por cinco tímidas menciones), fueron claramente minimizados. Sorprende que, en medio
del melodrama reinante en el gusto de los participantes en el ejercicio propuesto por {{nexos}}, se haya colado una sátira como {La ley de Herodes}, en un merecido cuarto lugar. (Y ya que estamos en la comedia, ¿en serio únicamente dos menciones
para {Sólo con tu pareja}? ¿Dónde quedó {Y tu mamá también}? ¿De verdad está mal visto reírse en un cine? ¿Solamente una persona se acuerda de {Dos crímenes} de Roberto Sneider? Pero, sobre todo, resulta increíble el poco crédito otorgado a Alfonso Cuarón, quien es, probablemente, el cineasta mexicano más talentoso en activo.)

Faltan, decíamos, algunos filmes pertenecientes
a los mencionados géneros, cuyas temáticas —dicho sea de paso— la crítica ha considerado tradicionalmente como “menores” (resulta evidente
que los encuestados piensan lo mismo). Por ejemplo, otro de los directores ignorados fue Carlos Enrique Taboada, quizá el único realizador
mexicano que consagró buena parte de su carrera
al género del terror y lo paranormal (antes de la aparición de Del Toro, por supuesto). Dentro
su prolífica y emblemática filmografía pudo haber entrado perfectamente en este conteo {Veneno
para las hadas} (1984). Estamos hablando de una perturbadora historia de terror psicológico sobre una niña que se cree bruja y que se dedica a manipular y atemorizar a su envidiada amiga rica. El manejo de la cámara y los planos es magnífico:
oculta los rostros de los adultos para potenciar
una atmósfera donde reinan las fantasías infantiles. Un estudio sobre la crueldad temprana que ha permanecido en el imaginario de toda una generación, por encima de algunas de las alabadas obras de los santones del cine nacional (una señal de ello es que el grupo de rock Austin TV le rinde homenaje en una canción, en la que se incluye un diálogo de la cinta).

Otra llamativa ausencia es {Morirse en domingo} (2006), de Daniel Gruener (quien sí aparece con su anterior filme, la mencionada {Sobrenatural}), película que utiliza el humor negro —un tono escasamente explorado en la cinematografía
mexicana— para hacer una excelente reflexión
sobre la muerte y el negocio que la rodea. Una cinta que pasó sin pena ni gloria por la cartelera, lo que parece indicar que, además de los involucrados en este conteo, también los espectadores mexicanos sienten poca predilección hacia dicho género.

La teoría de Leonardo García Tsao —según se desprende de su artículo que acompañó a la encuesta en el número pasado de {{nexos}}— de que las películas más recientes están frescas en la memoria del espectador y, por lo tanto, tienen un claro
impacto en la votación de esta lista, es razonable, pero falla en el caso de otro ninguneo
incomprensible: {Los ladrones viejos. Las leyendas del artegio} (2007), una de las mejores cintas mexicanas que se han hecho en los últimos años, y que no logró una sola mención en el conteo, a pesar de haberse exhibido hace poco en cartelera. A través de la historia de El Carrizos, criminal que robó sin saberlo la casa del presidente Echeverría (materialización prodigiosa de aquel dicho que reza “ladrón que roba a ladrón…”), este
documental de Everardo González lanza una mirada al lado oscuro de la sociedad mexicana profunda y emotiva.

Y ya ni hablar de {Kilómetro 31}, filme de terror de buena factura que en 2006 captó
la atención de numerosos espectadores,
logrando una conjunción de calidad e impacto en taquilla poco usual en el cine mexicano, pero que los votantes de {{nexos}} no consideraron digna de ocupar un lugar en la historia del celuloide nacional.

Tanto {Veneno para las hadas}, como {Morirse
en domingo, Los ladrones viejos y Kilómetro
31,} tienen como presencia importante
a la ciudad de México, pero nos hablan de ella —y de sus habitantes— desde otra perspectiva, que se sale por completo del canon del cine mexicano. {No tears no gain,} es lo que parece decirnos el resultado de este
sondeo. Una lista de películas con poca adrenalina, escasas risas y, eso sí, muchas, muchas lágrimas. {{n}}