A lo largo de la extensa obra literaria de Fuentes podemos advertir su propensión a integrar la totalidad del mundo a través de la literatura, su fascinación por el cosmos, obsesión que manifiesta, por lo demás, lo mejor de la ficción literaria en general. {La región más transparente} es, de hecho, el primer atisbo al {aleph} de la imaginación de Fuentes, tal como lo quería Jorge Luis Borges (“el lugar donde están, sin confundirse, todas las cosas y todos los lugares del orbe, vistos desde todos y cada uno de sus ángulos”); un {aleph} literario, de la memoria, de la imaginación, de las ciudades que ha habitado, como lo serán a partir de entonces todas y cada una de sus obras, sin importar si son cuentos, novelas o ensayos, y que lleva hasta sus últimas consecuencias en esa {magnum opus} que es {Terra Nostra.}

La de Fuentes es eso: una mirada cósmica, incesante, siempre lúcida, con una propensión totalizadora, con esa insaciable vocación que busca extenderse, crecer, y multiplicarse
en descripciones, personajes y situaciones, hasta agotar su mundo, hasta representarlo en lo más vasto
y lo más mínimo, en todos sus niveles y desde todos los ángulos. Hoy podemos seguir atisbando en ese {aleph} que es la obra de Carlos Fuentes para vislumbrar, experimentar
y sentir, gracias a la alquimia
de la palabra, un mundo, un país y una ciudad que son y ya no son al mismo tiempo: sus paisajes y escenarios, sus calles y edificios, sus personajes y esperanzas, sus recuerdos,
sus dolores y tribulaciones.

Carlos Fuentes se ha encargado de demostrarnos que la literatura es capaz de impregnar la esencia de las ciudades y recubrirlas de cierta pátina de mitología,
con imágenes poderosas e indelebles, que resistirán el paso de los años, de las personas, de la arquitectura e incluso de la propia Historia. Ahí están, por ejemplo, en {La región más transparente}, esas imágenes indelebles del Centro, del antiguo barrio universitario, de la vida nocturna, de lo que solía ser y sentirse mexicano, inmersos en un país y una ciudad en contrastante e implacable transformación, adonde podemos regresar una y otra vez, gracias a la magia de la imaginación literaria de quien es, sin duda, uno de nuestros más grandes escritores de todos los tiempos. {{n}}