El pasado 23 de junio la prestigiada organización de encuestas estadunidense PEW dio a conocer el resultado de un estudio sobre las tendencias religiosas en la Unión Americana. A diferencia de lo que se pensaba en torno al creciente fanatismo
religioso entre los estadunidenses, la investigación indica que si bien hay un alto número de creyentes (92% cree en la existencia de un dios o algún espíritu universal),
no hay dogmatismo entre la mayoría de ellos y sí, en cambio, diversidad en las creencias y prácticas religiosas. Por ejemplo: dos terceras partes de los entrevistados consideran que hay más de una forma de enseñar o acercarse a la religión y 7 de cada 10 creen que alguna religión, no sólo la suya, es una vía para la vida eterna; 66% de los protestantes, 79% de los católicos y 92% de los judíos lo piensan así.

Tal diversidad no es obstáculo para constatar que los más de 35 mil encuestados tomen muy en serio la religión, 6 de cada 10 adultos creen que Dios es una persona con la que “se puede establecer una relación”.

No menos interesante es algo que confirma lo que sólo era una sospecha, hay una estrecha correlación entre la religión y las tendencias políticas de corte conservador: quienes profesan alguna religión tienen, en su mayoría, nexos o simpatías con los sectores conservadores y por ende con el o los grupos políticos de esa tendencia; en cambio, quienes son más seculares y menos cercanos a alguna institución religiosa tienden a ser más liberales y en ese mismo sentido más próximos a instituciones políticas y culturales de ese tipo. Los mormones y los miembros de iglesias evangélicas
tienden a ser más conservadores políticamente hablando, en cambio judíos, budistas, hindúes y ateos son más liberales.

La relación en temas como el aborto y la homosexualidad, como era de esperarse, es más fuerte entre quienes tienen creencias religiosas más profundas: 6 de cada 10 de los que asisten por lo menos una vez a servicios religiosos consideran que el aborto debería estar prohibido.

No resulta extraño que en la actual discusión sobre la legalización de matrimonios entre parejas del mismo sexo las voces en contra provengan de aquellos entre los que hay una mayor afinidad religiosa. Para éstos la homosexualidad debe ser relegada a los márgenes de la sociedad; y para los menos dogmáticos desde el punto de vista religioso, la homosexualidad debe verse como una parte integral del tejido social.

Otro dato interesante que arroja la encuesta es el que tiene que ver con el porcentaje
de aquellos que asisten cada semana a un servicio religioso: a contracorriente del alto porcentaje que profesa alguna religión (92%) sólo el 39% asiste a ellos. En este caso los testigos de Jehová son los más aplicados, 82% dijo asistir por lo menos una vez a la semana a la iglesia por sólo el 16% de los judíos. Por lo anterior no es extraño que 93% de los primeros tenga la absoluta certeza de la existencia de Dios y sólo el 43% de los judíos lo crea. En este último caso los budistas son aún menos dogmáticos, ya que sólo el 39% respondió afirmativamente a esta pregunta.

Para quien considere que en la religiosidad se pueden encontrar algunas de las claves de la conducta de la sociedad norteamericana, el estudio de la PEW tiene valiosa información que le permitirá
descifrar un mundo en el que el sincretismo del poder, la religión y el dinero parece dominar las actividades cotidianas de la gran mayoría de sus ciudadanos. Esto es aún más relevante en un país en el que los funcionarios del más alto rango, empezando por el presidente, juran sobre la {Biblia} en el momento de tomar posesión de su cargo
y, en tan solemne momento todos, sin excepción, invocan a Dios para que bendiga al país. {{n}}

El estudio completo de la organización PEW puede ser consulado en su página electrónica {{http://pewresearch.
org/pubs/876/religion-america-part-two}}