Las flores llegaron aquí por error,

firmadas con un nombre que nadie conoce,

se están marchitando. ¿Qué haremos?

Nuestro vecina dice que no son para ella,

y nadie tiene un cumpleaños próximo.

Deberíamos agradecer a alguien la equivocación.

¿Uno de nosotros está teniendo un affaire?

Al principio reímos, y luego pensamos.

El iris fue el primero en morir,

amortajado en su malsana dulzura

y prolongado perfume. Las rosas

cayeron un pétalo tras otro

y ahora los helechos se marchitan.

El cuarto huele como a funeral

pero ellas están ahí, se sienten en su casa,

acusándonos de un pequeño crimen,

como el amor olvidado, y no podemos

tirar un regalo que nunca fue nuestro. {{n}}

Traducción de Jennifer Clement

y Víctor Manuel Mendiola