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{En las últimas tres décadas el país vivió un cambio
de enormes proporciones en su vida política.
Las elecciones sin competencia son un expediente
del pasado, la hegemonía de una fuerza política
también, el mundo de la representación
se ha vuelto plural, con equilibrios y contrapesos,
y en vez del añejo presidencialismo
tenemos un poder ejecutivo acotado. Mientras los sistemas
electorales y de partidos han sufrido una mutación,
el sistema de gobierno sigue intacto.
No es casual entonces que en el marco de la anunciada
reforma del Estado que se pretende desde el
Congreso, especial atención esté mereciendo el tema
del régimen de gobierno. Se trata de revisar lo que
funciona y lo que no de un diseño que en sus trazos
fundamentales está cumpliendo 90 años, y que al
parecer, bajo el impacto de las nuevas realidades,
reclama ser ajustado, si no es que transformado.
Hemos solicitado a dos estudiosos del tema,
Jorge Carpizo y Jorge Javier Romero, sus aproximaciones.
Se trata de visiones diferentes pero
informadas, sobre una discusión que en sus extremos
podría enunciarse como ¿presidencialismo
o parlamentarismo?}