Función social, no botín político

Hay quien dice que una buena escenografía es aquella que no se nota, que hace posible el desempeño de la obra sin tropiezos, aquella en que los personajes encuentran un apoyo para su funcionamiento, que da al actor que lo encarna una seguridad necesaria que, si bien no garantiza el buen resultado de la función, sí la sitúa en el terreno de lo posible. Sin gran dificultad el lector podrá aplicar de manera metafórica este axioma teatral al funcionamiento de la administración pública en el terreno de la cultura. El problema es que nada hay más tentadoramente protagónico para el Estado que la gestión cultural. Esto se debe tanto a razones históricas -desde Vasconcelos y los muralistas- e ideológicas -la cultura legitima, por eso el PRI “consintió” tanto y en tantos sentidos a los intelectuales- y pocas veces se le opone resistencia.

Este artículo está disponible sólo para suscriptores

Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.

Suscríbete

 

Suscripción Plus

Suscripción plus
(impresa y digital)

1 año por $ 799 MXN

Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío

 

Suscripción Digital

Suscripción digital

1 año por $ 399 MXN

Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?

Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: 2006 Septiembre