La elección presidencial de 2006 está impugnada. Más que eso, millones de ciudadanos han decidido protestar en contra de los resultados hasta que no se cuenten todos los votos. Se han iniciado las mayores movilizaciones de la historia política, sin que el gobierno encabezado por Vicente Fox o su candidato Felipe Calderón den la impresión de estar conscientes y, menos preparados, para enfrentar la crisis política que está en curso. A la inconformidad en ascenso, Calderón ha respondido con una idea simplona de un gobierno de coalición donde invitaría a algunas personalidades de la izquierda que le sean afines. Es decir, el método de la cooptación, que a nadie convence y que sólo le generará un mayor rechazo.
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