El documental La pesadilla de Darwin, del austriaco residente en París, Hubert Sauper, formó parte de la lista de los cinco nominados al Oscar 2006. El cartel de la película muestra la transformación escheriana de un pescado (la perca del Nilo) en una ametralladora cuerno de chivo; con ello el guión de la película está escrito. La carnívora perca del Nilo introducida por el homo sapiens a las aguas dulces del lago Victoria en los años sesenta ha exterminado la diversidad local de peces. En Tanzania los habitantes de las orillas del lago sobreviven pescando toneladas y toneladas de la infestante perca. Luego de ser fileteada y congelada en fábricas locales, es exportada a Europa por aviones Iliouchin rusos. Los Iliouchin no vienen vacíos, da a entender Sauper, tienen la gracia de llevar en sus entrañas los armamentos que nutren las guerras civiles africanas: ¡de la perca a la metra! Todo esto sucede ante la miseria total de los habitantes locales que, oh ironía, comen las cabezas fritas de pescado cuasi-putrefacto.

¿De dónde viene el título del documental, La pesadilla de Darwin? Una respuesta es la exterminación de la biodiversidad del lago Victoria ante la introducción humana de la perca del Nilo. Al desaparecer los pescados que se alimentaban de algas, éstas se han propagado y el agua del lago mudó su transparencia por un color verduzco. Esto suena más a catástrofe ecológica que a la teoría darwiniana de evolución de las especies.
El lago Victoria no es el único caso donde la introducción de una especie ha causado desequilibrios ecológicos. En el lago Otjikoto en Namibia, el pescado de origen mexicano X. Hellarii, muy usado en peceras, también se ha vuelto una plaga. Con este pez nacional tenemos un caso de presión evolutiva en el río Calnali de la mismísima huasteca hidalguense, donde desechos orgánicos de origen humano impiden a las hembras seguir el olor del macho y acaban cruzándose con otra especie cercana. En este caso una intervención humana podría llevar a la aparición de una nueva especie.

Esto sí es la teoría de la evolución de Darwin, su sueño.

Lo paradójico del “éxito” de la perca es que cava su propia tumba, y como lo muestra el documental se nutre de sus propias crías al no encontrar otra comida. Una irónica solución a esta “pesadilla” es que otra intervención humana, la pesca intensiva, podría lograr su disminución, dando un respiro a las especies en peligro y ayudando tal vez a recuperar el estado inicial del lago Victoria.

Si la historia de la perca del Nilo no se explica por Darwin, entonces ¿cuál es el origen del título? La respuesta nos la da en una entrevista el propio Sauper cuando dice que “podría haber hecho un documental similar en Sierra Leona pero en lugar de peces habría diamantes, en Honduras habría plátanos y en Libia, Nigeria o Angola, petróleo”.

Aquí queda claro que no es la catástrofe ecológica provocada por la perca que inspiró el título a Sauper, sino la catástrofe humana, la destrucción de una sociedad (África) por otra (Europa). ¿Pero dónde queda la pesadilla de Darwin si el problema es social? Tal vez en una interpretación darwiniana de la sociedad (mejor conocida como darwinismo social), donde los individuos mejor adaptados son los que sobreviven y todas las relaciones humanas son determinadas por la evolución. También se puede apreciar a las sociedades como individuos, y en tal caso la sociedad mejor adaptada a su entorno (Europa) es la que sobrevive imponiéndose a otra (África). Estamos un poco lejos de Darwin y de sus pesadillas, y más cerca de problemas político sociales en un mundo globalizado sin piedad. Así el título de Sauper proviene del uso de un concepto sociológico con raíces darwinianas en el contexto de una catástrofe ecológica.
¿Cuál podría ser, literalmente, la pesadilla de Darwin? Él se retorcería en su tumba si su teoría de la evolución resultase ser falsa. Imaginen que a Einstein le dijeran que E=mc2 es pura basura o a Bohr que la mecánica cuántica es una invención del espíritu. Otro austriaco, Ludwig Boltzman, se suicidó ante el rechazo a su teoría de la mecánica estadística que explica los orígenes moleculares de la temperatura, resumida en su epitafio S=k log W. Los científicos nos tomamos bastante en serio eso de la veracidad de nuestro trabajo, pues, contrariamente a lo que ocurre en el arte, en la verdad está todo el valor de la ciencia.

Otro documental nominado al Oscar este año, y que finalmente resultaría ganador de la estatuilla, es La marcha de los pingüinos del francés Luc Jacquet. Esta cinta se ha utilizado para atacar a Darwin y a la teoría de la evolución, ensalzando la “teoría del diseño inteligente”. El documental narra el ciclo de reproducción del pingüino emperador en las condiciones extremas de la Antártida (Tierra Adelia). Monógamos, los pingüinos macho y hembra se turnan para proteger su único huevo, mientras el otro recorre en su torpe andar hasta 120 km., que son los que separan el lugar donde se reproducen y crían del mar donde se alimentan. El director quiso relatar su historia sin hacer referencia alguna a temas como la evolución y el calentamiento global, tomando el punto de vista de estas aves al inventar diálogos entre padre, madre e hijo pingüinos. “Es una manera romántica de contar una historia, no sólo la visión objetiva y experimental científica”, dice Jacquet, quien estudió biología antes de hacerse cineasta.

Una vez más la minoría partidaria de la existencia de un creador, un “diseñador inteligente”, utiliza el machacado argumento de que tal complejidad de comportamiento no puede haber surgido de la azarosa selección natural. “Es sorprendente que un solo huevo sobreviva en tales condiciones, y algunos supondrían que es un fuerte argumento para el diseño inteligente”, dice Andrew Coffin, columnista de un diario cristiano de Estados Unidos. Esto sí sería la pesadilla de Darwin, quien tuvo que luchar en vida contra este tipo de argumentos para que sea aceptada su teoría. Si su barco The Beagle hubiese llegado a Tierra Adelia después de las Galápagos, tal vez Darwin explicaría que la absurda marcha de los pingüinos del nido al lugar de la comida tiene como propósito seleccionar a los individuos para que sobrevivan las extremas condiciones de la Antártida. Los machos tienen además que pasar cinco meses sin comer mientras protegen el huevo. La monogamia y la unión del grupo son la solución más económica para sobrevivir a las tormentas y temperaturas de menos 60 grados.

Nos encontramos pues ante el quid pro quo de Sauper, un cineasta no científico que quiere ver a Darwin donde no se encuentra, y Jacquet, un científico no cineasta que no quiere hablar de Darwin y de selección natural cuando sí la hay. Aquí ya tocamos el tema fílmico de la naturaleza del documental y del papel del director. Jacquet tenía un guión escrito y sabía que deseaba filmar en Tierra Adelia, y se entiende que no quiera improvisar demasiado en las condiciones extremas del rodaje. Sauper, por su lado, escribe también su propio guión resumido en el cartel de la película, y arriesga su vida filmando en los tugurios de Tanzania. Y sí, ambos documentales son el producto de una serie de decisiones tomadas por los directores cuyo resultado final es notable, pero no hay que olvidar que el cine no siempre retrata todas las complejidades de la realidad. n