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DE DELIRIO

Cuando empiezas a hablar así hasta miedo da verte, qué vaina tan creepy. es como si la voz que sale de ti no fuera la tuya, muñeca bonita. con eso del legado te agitaste mucho, pero además había otra cosa, el Midas trata de recordar, creo que también hablabas del dominio, decías algo así como que no podías escapar al legado, o que estábamos viviendo bajo el dominio del legado, no sé Agustina chiquita, de verdad no te lo puedo precisar porque eso no tiene precisión posible, cuando te sueltas a delirar te dejas llevar por una jeringonza muy ansiosa y complicada, te pones sumamente brava, pronuncias máximas y sentencias que para ti parecen ser de vida o muerte pero que para los demás no quieren decir nada, claro que no es culpa tuya, y sospecho que ni siquiera tienes mucho que ver con eso que te pasa … (p. 275).

[Sigue la voz de Midas:]

…para mí todos son fantasmas, actores y escenarios de una obra que ya terminó, y vinieron los utileros y alzaron con todo y ya cayó el telón, hasta el mismísimo Pablo [Escobar] un fantasma, y fantasmal por completo este país: si no fuera por las bombas y las ráfagas de metralla que resuenan a distancia y que me mandan sus vibraciones hasta acá, juraría que ese lugar llamado Colombia hace mucho dejó de existir (p. 327).

Laura Restrepo: Delirio, Alfaguara, Mexico, 2004, 342 pp.