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SENADORA HILLARY RODHAM CLINTON-BRUJA

POR JENNIFER CLEMENT

EL CASO DE MARGARET HARKETT

Margaret Harkett era una viuda de sesenta años originaria de Stanmore en Middlesex. Fue descubierta recogiendo chícharos sin permiso en el terreno de un vecino. Cuando el vecino le pidió que devolviera los chícharos, ella se molestó y los arrojó a la tierra. Desde ese día ningún chícharo volvería crecer en ese campo. Un capataz la encontró llevándose madera del terreno de su amo. El la golpeó y más tarde se volvió loco. Un vecino le compró a Margaret un par de zapatos, pero no le dio por ellos suficiente dinero. Murió poco después. En 1585 Margaret Harkett fue ejecutada en Londres por ser una bruja.

Por cien años, entre 1550 y 1650, autoridades de diversa clase acusaron en Europa a miles de personas, principalmente mujeres, de ser brujas. Esto significó juicios realizados en cortes en lugar de iglesias (como había sido la costumbre) y, por lo tanto, las brujas fueron sometidas a procesos judiciales. Con esto aparecieron nuevas profesiones: cazadores de brujas y quemadores de brujas.

En Estados Unidos los juicios más conocidos ocurrieron en el pueblo de Salem, en Massachusetts, a fines de febrero de 1692 y duraron hasta abril de 1693. Después de esta cacería murieron veinticinco personas: diecinueve fueron colgadas, una fue torturada a muerte y por lo menos cinco murieron en la cárcel en duras condiciones. Ciento sesenta personas fueron acusadas de hechicería, la mayoría de ellas padeció cárcel y muchas perdieron parte de sus derechos jurídicos. Cerca de cincuenta personas confesaron acciones de encantamiento, la mayor parte de ellas para salvarse del juicio.

¿Por qué casi todos estos acusados eran mujeres? Documentos de esa época explican en parte la estadística. Un tardío relato del siglo XV sobre cuestiones de brujería reporta que «en lo que toca a la cuestión de por qué se ha encontrado un mayor número de brujas en el frágil sexo que entre los hombres… podemos decir que es porque son más frágiles tanto en cuerpo como en espíritu que los varones, por lo que no es de sorprender que con más frecuencia caigan bajo el influjo de la brujería…».

Lo que sigue proviene de otro relato de Jean Bodin: «está claro en los libros que se ocupan de la brujería que por cada hombre brujo hay cincuenta mujeres brujas… en mi opinión esto no se debe a la debilidad de las mujeres (ya que la mayoría de éstas son realmente obstinadas), es más probable que se deba a su gran lascivia».

En un libro ingles sobre brujería, escrito en 1584, Reginal Scot, un cazador de brujas, sostiene que «las mujeres tienen un temperamento terrible, de tal modo que les es imposible controlarse. Como bestias brutas fijan sus ojos furiosos en la persona que creen que les ha hecho daño y la embrujan. Y de todas las mujeres, aquellas delgadas, de ojos vacíos, viejas, con cejas en forma de escarabajo, son las más peligrosas».

La realidad es que la acusación de brujería era una forma de castigo contra las mujeres que hablaban de la desilusión que sentían por los hombres, el matrimonio, o que no se atenían, simplemente, a las reglas de la discreción y el recato. La vida solitaria y la independencia económica dejaban a las mujeres en una posición vulnerable a toda clase de acusaciones. Los hombres pensaban que ellas de alguna manera deberían de ser sometidas. Las mujeres inteligentes estaban, particularmente, en el grupo más indefenso.

Hoy en día también tenemos brujas. Esto puede ser comprobado por el hecho de que la cacería de brujas continúa siendo un deporte nacional en Estados Unidos, así como en otras partes del mundo. Al leer la autobiografía de Hillary Clinton, Historia viva, advertimos que el rol de la Derecha Cristiana Conservadora es el de ser los cazadores de brujas.

Tal vez el más conocido de los cazadores sea Pat Robertson, fundador de la Coalición Cristiana y una de las figuras principales de todos los grupos radicales religiosos de derecha. Quizá él es la voz más poderosa que ha llamado a remplazar la Constitución de Estados Unidos por una teocracia fundamentalista cristiana. En una carta de recaudación de fondos contra la enmienda que protege la igualdad de derechos, tal como fue reportado en el Washington Post (23 de agosto de 1993), Pat Robertson escribió: «la agenda feminista no se trata de los derechos de la mujer. Trata más bien de un movimiento antifamiliar, socialista, que promueve que las mujeres abandonen a sus maridos, asesinen a sus hijos, practiquen brujería, destruyan al capitalismo y se conviertan en lesbianas».

El otro gran cazador de brujas es, por supuesto, Kenneth Starr.

Desde el comienzo de la presidencia de Bill Clinton, Hillary Rodham Clinton fue venenosamente atacada. No usaba el apellido de su marido, no se maquillaba, no horneaba galletas, se cortaba el cabello, etcétera… (en estos tiempos de sonrisas forzadas es probable que hubiera quien la culpara por no sonreír lo suficiente). En Historia viva, la bruja habla y se defiende. No la van a llevar a la pira; no la van a ahogar. Este libro muestra a una mujer brillante que hubiera enorgullecido a Eleanor Roosevelt, su mentora. El trabajo, con frecuencia silencioso y desconocido, que ha hecho Hillary por los derechos de las mujeres y los niños representa una labor notable. Asimismo, esta autobigrafía relata sus orígenes, su infancia, su trabajo como abogada y su relación con Bill Clinton. Sobre su relación matrimonial, ella confiesa: «después de todos estos años él es todavía la persona más interesante y vital que he conocido. El me llena de energía. Bill Clinton y yo comenzamos una conversación en el verano de 1971 y, más de treinta años después, seguimos hablando».

A través del libro, Hillary describe cuidadosamente las tendencias políticas que la inquietan de Estados Unidos. Destaca la siguiente: «en los últimos años he estado cada vez más preocupada acerca del arrogante antiintelectualismo en nuestro discurso público. Algunos miembros del Congreso han anunciado orgullosamente que jamás han salido de nuestro país».

Las brujas también fueron conocidas por sus poderes proféticos. n