DE COMPRARÉ UN RIFLE

Hay una infeliz durmiendo plácidamente en mi recámara. No se trata de una extraña, sino de una mujer que ha vivido conmigo los dos últimos años de mi vida. No me sorprende, por supuesto que no; sólo me basta recordar cuántos años tardé en ir a un dentista después de la primera molestia, o en ir al oculista luego de los mareos causados por la lectura. Así como a otros les parece agradable el ver cómo una vaca se va poniendo gorda o cómo a un árbol le van naciendo manzanas, a mí me seduce el ver de qué manera a todo se lo va llevando la chingada. No voy a defender las sinrazones del relativismo pues cualquiera tendrá una mejor tesis que yo. Lo que quiero decir que mientras esa mujer duerme en mi cama yo tengo que estar pudriéndome frente a la televisión y masticando una caja de cereal viejo cuyo contenido tardará años en acabarse. ¿Cómo puede dormir tan tranquila? Me imagino que piensa que el día siguiente será exactamente igual al de ayer y también al de hoy. No se equivoca, el paisaje de nuestro zoológico cambia muy poco, a veces se muere un mono, nace un antílope o las jaulas están más limpias, pero en esencia siempre es lo mismo.

Guillermo Fadanelli: Comprare un rifle y la otra cara de Rock Hudson, Anagrama, 2004