EL LIBERALISMO CONTRA EL MULTICULTURALISMO

POR LORENZO CÓRDOVA VIANELLO

En días recientes acaba de ver la luz la versión española del libro Liberalismo y multiculturalismo. Un desafío para el pensamiento democrático, del filósofo italiano de la política Ermanno Vitale, cuya traducción estuvo a cargo, de manera conjunta, de José Fernández Santillán y Pedro Salazar Ugarte (aunque por una omisión el nombre este último no aparece en la primera edición).1

El texto es un referente intelectual para los promotores de la democracia y para los defensores de los derechos fundamentales, y constituye la obra teórica más importante de Vitale. El autor es discípulo directo de Michelangelo Bovero (a cuyo cargo corre el estudio introductorio que acompaña la obra) e indirecto de Norberto Bobbio, además de ser uno de los más destacados integrantes de la llamada “Escuela de Turín” de filosofía política.

Vale la pena recordar que, en los últimos años, el pensamiento de Vitale ha encontrado diversos espacios de expresión y una muy buena acogida en el ámbito intelectual mexicano, tanto en las aulas universitarias como en varias publicaciones académicas y de divulgación (Nexos entre ellas).

A lo largo de diversas obras, Ermanno Vitale ha construido una serie de presupuestos teóricos en los que retoma y reelabora las premisas del pensamiento político liberal ilustrado, del cual el propio autor se autodefine como un heredero y continuador. En ese sentido, Vitale sostiene que los únicos titulares de derechos en las sociedades consideradas como “democracias constitucionales” son los individuos. De esta manera, hace suya la tesis de Bobbio en el sentido de que la gran “revolución copernicana” de la modernidad constituyó, precisamente, la reivindicación del individuo como actor social y, por ello, político, frente a las concepciones holísticas (organicistas y totalizadoras) que caracterizaron el pensamiento filosófico y político premoderno. Así, la modernidad se alza con la victoria del modelo filosófico individualista frente a la tendencia tradicional de concebir al Estado y a la sociedad como un todo organizado.

En su texto, Vitale reivindica el sentido original del liberalismo, entendiéndolo como un conjunto de teorías que buscan, ante todo, limitar el poder político para proteger la esfera de derechos y prerrogativas del individuo, y rebate brillantemente, a partir de ese presupuesto, las tesis centrales del pensamiento multiculturalista corriente que en los últimos veinte años ha tenido una importante difusión y acogida, principalmente en el mundo anglosajón aunque no de manera exclusiva.

A lo largo de los ocho capítulos que componen el libro el autor recoge las tesis centrales de los principales autores multiculturalistas o comunitaristas contemporáneos (entre otros, Michael Walzer, Will Kymlicka, Axel Honneth, Charles Taylor, Michael Sandel, Alasdair Macintyre y el “segundo” John Rawls), analizándolas detalladamente y refutándolas de manera radical.

La principal línea argumentativa del libro de Vitale es la demostración de la incompatibilidad de fondo que existe entre los fundamentos del liberalismo y del comunitarismo. En efecto, este último, al presuponer la existencia de ciertos derechos, determinadas prerrogativas, a favor de la comunidad (o de la nación, pueblo, sociedad, grupo, etnia o cualquier otra denominación quiera utilizarse para definir al colectivo), está planteando inexorablemente una obligación a cargo de los individuos que la integran que, tarde o temprano, se traducirá en la violación de sus derechos individuales fundamentales.

El texto de Ermanno Vitale obliga, de forma inevitable, a tomar partida. Desde una perspectiva que abiertamente se manifiesta a favor del respeto y protección de los derechos fundamentales, el libro advierte la consecuente y necesaria subordinación que frente a éstos debe tener toda iniciativa que busque establecer algún tipo de derecho colectivo. Pero hace notar también, por otra parte, que quien asuma la postura contraria deberá estar consciente de las limitaciones y de las consecuencias que esta actitud genera.

Se trata de un libro que nos recuerda cuáles son los verdaderos fundamentos de la civilización política y jurídica liberal y los costos y peligros que implica dejarse llevar por estas tesis, en apariencia vanguardistas, pero que no son sino una expresión reaccionaria en contra de los valores de la modernidad. Corrientes que, además, por si fuera poco, tienen ilustres precedentes en el gran pensamiento conservador, declaradamente antiiluminista, de finales del siglo XVIII y principios del XIX.

En el contexto político y social que prevalece en la actualidad en todo el mundo, el libro de Vitale constituye una bocanada de aire fresco. Frente al resurgimiento de peligrosos particularismos, expresiones nacionalistas, así como reivindicaciones extremistas de tradiciones y culturas; de cara a las consecuencias que estos fenómenos producen de manera natural, como la implantación de una lógica confrontacionista, la exclusión y discriminación de los “otros”, y en un momento histórico en el que no pocos preconizan un inexorable “choque de civilizaciones”, la mejor alternativa es hacer una profunda reflexión sobre los valores y principios que han inspirado nuestra cultura jurídica y política. Ese, me parece, es el primer objetivo y, a la vez, el mayor mérito del texto de Ermanno Vitale.

Este libro es la mejor manera de adentrarse en el pensamiento del autor de cara a la inminente aparición en castellano de otros textos (pronto vera luz con el sello de la Editorial Fontamara el libro Paz, guerra y derechos humanos. Destinos individuales y colectivos) con los que seguirá alimentando nuestra reflexión sobre diversos problemas conceptuales, a propósito de los que se juega buena parte de la realidad política contemporánea. n

1 La edición original en italiano fue publicada por Editori Laterza, Roma-Bari, 2000.