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A fin de poder dar una respuesta directa a su pregunta, necesitaría tener muy claras las pretensiones de la educación religiosa en México. Si se trata de inculcar principios y valores éticos en la niñez y la juventud mexicanas, la idea suena atractiva. Pero, especialmente en la educación pública donde la libertad de credo debe mantenerse como una columna inamovible, el riesgo inherente que esta medida conlleva es que dicha enseñanza se vuelva, tarde o temprano, en contra de uno de sus propios ideales: el de la libertad de conciencia. Por eso, para poder opinar atinadamente en cuanto al tema de la educación religiosa en nuestro país, considero necesario que se dé una respuesta sincera y oportuna a los siguientes cuestionamientos:

1)  ¿Qué tipo de enseñanza religiosa se impartiría? ¿Correspondería ésta al compendio doctrinal de una denominación. credo o confesión religiosa específica?

2)  ¿Hay acaso un criterio para definir cuál de ellos sería el más conveniente?

3)  Si así fuese, ¿quiénes serían los responsables de supervisar y evaluar que tal ideal se mantenga y alcance su cometido? ¿Un organismo o dependencia gubernamental, un grupo representativo y pluridenominacional o un sector religioso mayoritario?

4) ¿No se estaría licitando, o al menos propiciando el proselitismo —cual fuere su tendencia— dentro de los programas educativos de nuestro país?

5)  ¿Está nuestro país en condiciones de explicar, sustentar y asumir ideales religiosos tales como la libertad de culto, así como las garantías que ésta merece?

6) ¿La decisión de impartir educación religiosa en las escuelas públicas sería una decisión motivada y valorada realmente como un recurso de carácter instructivo y formativo? ¿O sería más bien un logro de carácter ecuménico que perjudique a las así llamadas “minorías religiosas”?

Para quienes tienen un vehemente deseo por el bienestar de nuestra sociedad, resultará difícil ignorar que la religión tiene mucho que aportar a la búsqueda y al alcance de éste. No obstante, ya que el significado fundamental del concepto religión es vincular al hombre con Dios (religare), las medidas que se tomen, sobre la educación religiosa en México, no debieran ser motivadas y mucho menos impuestas por presión alguna; no debieran obedecer, por supuesto, ni a fines políticos ni a tendencia religiosa alguna; no se trata de cambiar por el simple hecho de cambiar. Revisemos el testimonio de nuestra historia y seamos conscientes de los perjuicios que tales motivaciones nos han acarreado.

¡Aprendamos de nuestra historia!

 

Abner de los Santos
Presidente de la Asociación Central de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.