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El concepto de libertad religiosa debe abarcar por supuesto tanto el derecho a recibir la educación religiosa que uno prefiera, como el derecho a no ser obligado a recibir una educación religiosa no deseada. Por ello consideramos que la educación religiosa debe ser impartida básicamente por las Asociaciones Religiosas cuya función es inspirar espiritualmente a sus feligreses y sobre todo en la casa donde se deben impartir los valores religiosos y tradicionales que la familia mantiene.

En el caso de la educación religiosa en escuelas, ésta debe ser confinada exclusivamente a las escuelas particulares, toda vez que la elección de asistir a ellas es voluntaria y por decisión de la familia. En el caso de las escuelas públicas no debe impartirse toda vez que la asistencia no es voluntaria y la instrucción religiosa de una denominación no debe ser impuesta a personas que no la desean recibir.

 

Mauricio Lulka
Director General del Comité Central de la Comunidad Judía en México.