Como parte de mi ignorancia, desconozco desde cuándo se empezó a hablar del derecho de abortar. Como parte de mis apuestas, aseguro, que desde tiempos inmemoriales, quienes no deseaban parir, buscaban la forma para interrumpir el embarazo. Como parte de la entendible inexactitud acerca de las cifras de abortos voluntarios apuesto, una vez más sin estadísticas a la mano, que la proporción no ha variado mucho con el paso de los siglos. Como tengo derecho de elucubrar, comparto la siguiente idea: salvo por las mujeres que acceden a hospitales y reciben transfusiones, el porcentaje de mujeres pobres que fallecen por abortos inseguros, no clandestinos como erróneamente se les llama, no debe ser, proporcionalmente, muy diferente en la actualidad. Finalmente, como parte de este largo preámbulo, en Latinoamérica el aborto, al lado de la eutanasia, divide a la población en dos: pocas mujeres ricas mueren por abortar; muchas mujeres pobres mueren por abortar.

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Ilustración: Kathia Recio

En América Latina abortar en forma voluntaria es un gran problema. Un problema de salud pública y un problema irresoluble de salud ética: nunca los argumentos religiosos convencerán a los librepensadores y nunca los segundos modificarán las ideas de quienes defienden sus principios a ultranza. Sorprende, eso sí, la tozudez de algunos países en cuanto a las condiciones legales que permiten interrumpir el embarazo. Unas líneas sobre México.

En nuestro país, como se sabe, el DF es la única entidad donde se puede interrumpir el embarazo antes de las 12 semanas de gestación. El resto de los estados fijan sus reglas. En 16 estados las reformas constitucionales protegen la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Las reformas se apoyan en el argumento de que el óvulo se convierte en persona desde la fecundación. La única causa legal aceptada en todos los estados para abortar es, previa denuncia del sátrapa, la violación; en un país donde el derecho y la justicia son letra muerta, las denuncias casi nunca fructifican.

De acuerdo a Lourdes Enríquez, integrante del Seminario Permanente de Investigación “Alteridad y Exclusiones” de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, “la persecución y criminalización de las mujeres que deciden interrumpir un embarazo en el interior de la República ha ido en aumento desde 2009 a la fecha. Es decir, desde que la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que la interrupción legal del embarazo en el DF era constitucional, los congresos locales de varios estados empezaron a votar reformas constitucionales contrarias a los avances legislativos en la capital. Lo que en la ciudad de México es un derecho, a 50 kilómetros es un delito que se castiga con la cárcel”.

El número de mujeres presas por homicidio agravado por razón de parentesco ha aumentado en los últimos seis años a nivel nacional. En 2009 había 76 mujeres privadas de libertad y en 2015 son más de 600. De esa cifra se presume que aproximadamente 80% están encarceladas por aborto inducido y el resto por aborto involuntario, principalmente indígenas, analfabetas, pobres. Muchas son denunciadas en los servicios de salud cuando solicitan atención médica por hemorragias o abortos inseguros y mal practicados. La situación de las mujeres encarceladas, sobre todo las de las más pobres y/o indígenas, es un pandemónium por razones de pobreza, de género y por la escasa o nula información gubernamental. Como sucede en incontables rubros, el gobierno miente: sostiene que no hay mujeres presas por abortar.

En 2016, agrega Enríquez, “la ONU revisará la situación de los derechos de las mujeres en México. Se expondrá, en un informe alterno, que las mujeres marginadas y vulnerables que abortan, incluso dentro de causales legales, están siendo juzgadas por homicidio, con sentencias que fluctúan entre 20 y 40 años de prisión”. Inmenso reto para nuestro gobierno. Tendrán que mentir más y con más inteligencia: desde 1990 han muerto en el país 30 mil mujeres por abortos mal practicados. Según la OCDE, de los 34 países miembros, México ocupa el primer lugar en embarazos no deseados.

La contumacia gubernamental se ceba con las más pobres. Encarcelan a mujeres indefensas, analfabetas y madres de muchos hijos. Los artilugios del gobierno no tienen fin. Sus mandatos han contaminado a la población médica; bajo el argumento de actuar de acuerdo a su conciencia, los galenos no sólo no ayudan a las mujeres pobres, las denuncian y las remiten al Ministerio Público. Se acusa a las mujeres no por delito de abortar, sino por delito de homicidio agravado en razón de parentesco. Las mujeres muertas o encarceladas por interrumpir su gestación son el culmen de la injusticia de nuestros gobiernos.

 

Arnoldo Kraus
Médico. Profesor en la Facultad de Medicina, UNAM. Es autor de Dolor de uno, dolor de todos (Debate) y de Recordar a los difuntos (Sexto Piso), entre otros libros.

 

6 comentarios en “Aborto: Notas obligadas

  1. Estimado Dr. Kraus: coincido con sus opiniones y datos que expone en su artículo. Solamente una precisión, desde hace años en México tenemos personas que ocupan puestos burocráticos de manera dis-funcional, que han agotado la legitimidad gubernamental y minado al Estado Nacional. Me parece que la frase de que el “gobierno miente” es imprecisa, son los dis-funcionarios los que nos pretenden engañar, al mismo tiempo que nos asaltan. Muchas gracias

  2. Gracias Regina por su tiempo e interés:
    Concuerdo con su observación, concuerdo y lamento hacerlo. La crisis del país es tal, que duele decirlo, no veo como se arregle. Suficiente observar quienes, Regina dixit, disfuncionalmente presiden la nación. Es tal su torpeza, corrupción, afán de robar y falta de preparación que ni siquiera se percatan la crisis a la que han llevado al país.
    Saludos,
    Arnoldo

  3. Es un articulo lleno de datos interesantes, pero creo que siguen haciéndose tontos. Hay que irse más atrás. Por qué aborta una mujer? Casi todas las razones se reducen a una: el hombre. No hay dinero suficiente, ya tiene varios hijos y no puede sostén a uno mas, el hombre es casado, el novio no desea cumplir, es su maestro, su cuñado, su tío, el vecino de toda la vida, el sacerdote. Las mujeres se ven desamparadas y forzadas a abortar. Por que no hay una ley que responsabilice al padre de ese niño? Por que el gobierno no ofrece apoyo a las Mujeres para continuar su embarazo y darlos en adopción o analizar sus posibilidades? Los centros materno pueden ayudar. Por que no advierten a los hombres que embarazar y no responsabilizarse tiene consecuencias? Los hombres que tienen hijos y no los respaldan deben responder ante la ley.

  4. Norma:
    Por supuesto concuerdo con tu comentario. El “problema de abortar” parece reducirse a la mujer, cuando, Perogrullo dixit, el brete es de la pareja. Con frecuencia, seamos crudos y reales, con los embarazos no deseados no hay parejas. De ahí la obligación de empoderar, por una parte a la mujer, como sucede en Ciudad de México -permitir el aborto-, y por la otra, y esa cuestión me parece insalvable, comprometer a la pareja para que juntos decidan que hacer con el embarazo. Huelga decir que la prevención debe mejorarse.
    Saludos,
    Arnoldo

  5. El ABORTO, problema milenario, de solución carente hoy y siempre. Es preferible “hacer pagar legalmente a quien lo práctica”, y cerrar los ojos ante los niños, adolecentes y jóvenes “abortados” posteriormente, los niños y adolecentes de la calle, el delincuente, prostituta, narcotraficante o en el mejor de los casos los que se suicidan o se encuentran en la cárcel por delinquir.
    Iglesia, gobierno, “cierra los ojos”, que es fácil denunciar, señalar, castigar, pero nunca sentirán empatía por la gravedad de lo que no se vive en carne propia. Temas de reflexión y como madre, sólo se puede prevenir, aconsejar y si se puede ayudar.

    • Silvia:
      Concuerdo con su comentario. Y si, el problema es milenario y siempre similar. No se avanzará mientras no se acepte que la mujer, la madre, es quien tiene derecho a decidir sobre ella, sober su cuerpo.
      Saludos,
      Arnoldo