CARLOS FUENTES LEMUS: IN MEMORIAN

POR CRISTINA ROS

Era un chico especial, muy especial. Tenía una de las memorias más privilegiadas que, con tan sólo 26 años, uno haya podido conocer. Carlos Fuentes Lemus, hijo del inmenso escritor mexicano Carlos Fuentes y de la periodista Silvia Lemus, era dema­siado joven para llevarse de este mundo tantos conocimientos acumulados. Era una enciclopedia de cine, de múscia —viajaba tras Bob Dylan siempre que podía—, de literatura y de todos los movimientos culturales que han conformado este siglo. Era una enciclopedia, pero una enciclopedia con mucho y muy bien formado criterio.

Le recordamos en Mallorca, el pasado verano, los últimos veranos, rivalizando con su padre en un juego memorístico en el que ambos se regocijaban y del que los privilegiados espectadores salíamos enriquecidos. Hay que saber mucho para estar a la altura, e incluso a veces superar en conocimientos a Carlos Fuentes padre.

Le recordamos en la Isla, mostrándonos la primerísima edición del libro, aún no presentado, que padre e hijo acababan de realizar. En Retratos en el tiempo, el hijo era la imagen; el padre, la palabra. Y cada una de las fotografías tomadas por Carlos Fuentes Jr. decían tanto de él como de los personajes que había retratado. Fugaces, silenciosos y tremendamente expresivos, al mismo tiempo. Eran las imágenes toma­das por quien, en muchos casos, era todavía un adolescente que había madurado muy rápido.

Le recordamos hablándonos en voz siempre bajísima, la mirada perdida, de su próxima película, de una exposición de fotografías en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Y le recordamos, hace ya un par de veranos, pintando en Santanyí, en uno de los talleres que cede a artistas Margarita Nigorra. Algunas de sus obras todavía están aquí. Le recordamos y nos duele su muerte. Para sus padres, un sentido abrazo.    n