“Haz patria, mata un chilango”, lanzaban desafiantes varias bardas tapatías hace unos años. Este grito de guerra ya no se ve en las calles de Guadalajara, pero la frase caló hondo en el subconsciente colectivo y ahora forma parte del anecdotario patriótico del Occidente del país. Para el capitalino, se trata de una simple calumnia, siempre calificada de “envidia mal disimulada”. Lo cierto es que, visto desde lo que pudorosamente llamamos “el interior de la República”, el desafío popular al Distrito Federal tiene su razón de ser.
Suscripción plus
Este artículo está disponible sólo para suscriptores
Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.
Suscríbete
Suscripción plus
(impresa y digital)
1 año por $ 799 MXN
Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío
Suscripción digital
1 año por $ 399 MXN
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?
Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.