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Las invenciones de Morel

Internet ofrece la ilusión de poder saberlo todo de forma inmediata, de volverse a la vez una enciclopedia y un ágora cibernética. 

En su reciente libro Internet y la revolución cibernética (Océano), Víctor Flores Olea y Rosa Elena Gaspar de Alba apuntan que «Nunca tantos hombres y mujeres contaron con un volumen de información tan amplio y con capacidad de acceso a numerosas bases de datos como en este tiempo». La información siempre se ha considerado un recurso valioso, pero en la era de Internet este bien parece haberse devaluado notablemente. Revistas, libros, música, videos, textos científicos, las más variadas bases de datos experimentales y reportes de todos tipos, están a la disposición de cualquiera que tenga una computadora, un módem y un acceso a Internet. Esto sin duda representa una revolución en el terreno de la difusión del conocimiento. No obstante, Flores Olea y Gaspar de Alba saben que aún queda por preguntarse si el hecho de inundar el ciberespacio con información se traduce en una verdadera difusión del conocimiento.

Internet ofrece la ilusión de saberlo todo de forma inmediata, de volverse a la vez una enciclopedia y un ágora cibernética. Es decir que no sólo podemos adquirir información sino que además podemos discutirla, enriquecerla y modificarla. Esta perspectiva es muy atractiva en un tiempo en que los medios masivos parecen más complacientes, serviles, uniformes y corruptos que nunca. Por eso Internet se ha vuelto una importante fuente de información «alternativa» para grupos marginales, sectas, minorías, refugiados, víctimas de la represión, además de una variedad de individuos paranoicos de todos los colores. 

El autor Richard Metzger creó un espacio para la consulta y para compartir información extraña, curiosa y quizás subversiva. Dis-information (www.disinfo.com) está dedicada a la diseminación de la información y a combatir la ignorancia, así como al control de los gobiernos y las corporaciones. 

Disinfo evolucionó desde una simple página con muchas ligas (enlaces o conexiones) a otros sitios, hasta convertirse en un search engine de las subculturas, es decir en un programa que se encarga de buscar temas, nombres y palabras clave en una gran cantidad de páginas especializadas. Este sitio está dividido en seis secciones: Propaganda, Revolucionarios, Censura, Contracultura, Contrainteligencia y Newspeak. Metzger asegura que la única forma de detener a los depredadores de la tierra es previniendo a la gente de los peligros que nos amenazan silenciosamente, desde conspiraciones políticas hasta desastres ecológicos en proceso, pasando por complots extraterrestres y profecías bíblicas. Pocos otros sitios reúnen en un mismo lugar ligas con páginas cristianas archifundamentalistas, páginas dedicadas a Charles Manson (www.atwa.com), páginas paródicas de la moda de las conspiraciones y páginas serias donde se analizan eventos políticos recientes. 

Al adelantarse a las reacciones de los lectores potenciales ofreciendo a la vez mensajes serios, humor negro y paranoia extremista, Metzger hace una crítica a la razón de ser de Disinfo. Aquí criterios editoriales congruentes, ideologías y razonamientos lineales parecen haber sido sustituidos por la desinformación, la provocación, la conjetura y las contradicciones, como métodos para llegar a la verdadera diseminación de la información. Curiosamente esto no elimina la «credibilidad» que pueda tener este sitio, ya que funciona efectivamente como una red sin centro, en donde lo que sucede en un nodo no forzosamente afecta al resto de los nodos. En este versátil sitio Metzger ha puesto en práctica ideas asociadas con la postmodernidad como la inestabilidad de los significados, la inexistencia de verdades universales y la versatilidad de las estructuras descentralizadas de Jacques Lacan. Quizá la verdad está ahí afuera, como reza el lema de Los expedientes secretos X, pero en todo caso descubrirla ahora parece más difícil que nunca.