Ian Reider. Presidente y director general de Gallup de México.

Ofrecemos algunas de las opiniones de quienes participaron en el programa “Los resultados de las encuestas a la hora de la normalidad democrática”, transmitido por Nexos TV.

Una cosa es una encuesta y otra cosa es un pronóstico. Las encuestas son instrumentos que tienen otra función: servir de base para hacer un pronóstico, o sea, un aventurarse al futuro, más sólido. 

Una encuesta es una fotografía del momento, nada más. Es decir, hay momentos que cambian, esa fotografía puede ser constante, pero hay fotografías que por momentos son películas: lo que es hoy será diferente mañana y eso puede cambiar el resultado.

Ana Cristina Covarrubias

Ana Cristina Covarrubias. Directora de Covarrubias y Asociados, S.C.

Creo que, en principio, desde el punto de vista de las diferencias entre encuestas y resultados, no hubo sorpresas. La encuesta refleja el momento y puede reflejar lo que va a ocurrir, siempre y cuando la realidad no cambie de manera drástica; creo que tuvimos oportunidad de platicarlo y de decirlo: que no veíamos eventos a 15 días de distancia que pudieran cambiar la realidad, como de hecho sucedió. 

Para que influyan, las encuestas tienen que ser atendidas; el porcentaje de población que atiende a las encuestas no es mayoritario; y por el otro lado, aquel personaje que atiende las encuestas, hemos visto que atiende a aquellas que tienen concordancia con su manera de ver las cosas. 

Edmundo Berumen

Edmundo Berumen. Director general de Berumen y Asociados, S.C.

Las encuestas llegaron para quedarse en nuestro país a fines de la década de los cuarenta. Tenemos instituciones como el Banco de México, como la Dirección General de Estadística, como algunas secretarías sustantivas como la de Educación, la de Salud, la del Trabajo, que vienen haciendo, desde esa época, encuestas muy serias y muy útiles para la sociedad en general y para la toma de decisiones en el país. 

Lo novedoso es que el uso de la herramienta llegó para quedarse en el terreno electoral. Creo que desde la elección presidencial del 94; desde entonces, ya se constató una vez más que era una herramienta bondadosa y se ratificó en esta jornada del 6 de julio del 97.