Me gustaría compartir esta idea con otras enfermeras. Cuando hablo con los pacientes me siento en una silla cerca de la cama, en vez de estar de pie. Al sentarme puedo establecer una relación más cercana con los pacientes porque la distancia física es menor y les hablo de modo directo, a la altura de la cara y no hacia abajo. Sentarse crea también una atmósfera más relajada y el paciente tiene la sensación de que la enfermera no anda a las prisas y tiene tiempo de platicar. Y como beneficio adjunto, no acabo tan cansada luego del turno de ocho horas.
Fuente: Louise Ryssmann, ER (Enfermera Registrada), carta al director de The American Journal of Nursing, vol. 70, no. 5, mayo de 1970. En: Ian Samson, September 1, 1939. A Biography of a Poem. HarperCollins, NY, 2019.
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