La Ciudad interior Teatro

En el Teatro Julio Prieto se presentará Tres mujeres altas de Edward Albee, dirigida por Sandra Félix e interpretada por Carmen Montejo, Blanca Sánchez e Isela de Villers.

Carmen Montejo festeja 65 años de su carrera. Como parte de un merecido homenaje, en julio estrenará la temporada de la obra. Tres mujeres altas (Three Tall Women) de Edward Albee. Que Carmen Montejo dé vida -en este momento de su carrera- a otro personaje de Albee, es significativo, pues su más grande éxito profesional en teatro fue la interpretación de Martha, protagonista de ¿Quién teme a Virginia Woolf? (Who’s Afraid of Virginia Woolf?), que representó durante diez años consecutivos en diversos escenarios. 

Tres mujeres altas se estrenó en el Vienna’s English Theatre, en Viena, en junio de 1991. Poco después se estrenó en Woodstock, Nueva York, en el River Arts Repertory Theater. Por supuesto, tuvo una exitosa temporada en Broadway, precisamente el mismo año en que fue premiada con el Pulitzer. Aquel montaje lo dirigió Lawrence Sacharow, y el elenco lo integraban Myra Carter (“A”), Marian Seldes (“B”) y Jordan Baker (“C”). En México, la dirección de Tres mujeres altas está a cargo de Sandra Félix. El elenco, obviamente, lo encabeza la Montejo, en el papel de “A”, y lo completan Blanca Sánchez e Irela de Villers, como “B” y “C” respectivamente. 

La acción transcurre en una mansión estadunidense. “A” vive sus últimos días en compañía de “B”, su secretaria de toda la vida, y “C”, la joven abogada que administra sus bienes. “A” es una anciana rezongona, de carácter fuerte pero también vulnerable. Su estado de salud la obliga a guardar reposo, pero ella no quiere morir y se aferra a la vida con toda la rabia de que es capaz. “B” es quizás el personaje más difícil de todos, puesto que permanece en silencio durante mucho tiempo mientras está en escena (es todo un reto actoral seguir la acción y una línea emotiva ascendente cuando no se interfiere en el diálogo) y, cuando habla, es mordaz, irónica: se burla de su patrona todo el tiempo, debido a la vieja relación que las une. Habrá que ver cómo libra este obstáculo Blanca Sánchez, quien ya desde antes del estreno se ha enfrentado a duras críticas, por ejemplo, de quienes piensan que la actriz idónea para interpretar a “B” habría sido Rosa María Bianchi. 

La obra se escenificará gracias al apoyo de OCESA Presenta, empresa que coproduce con el Foro Teatro Contemporáneo, dirigido por Ludwik Margules. Hay que recordar que en el reciente concurso del IMSS, el teatro Julio Prieto fue concesionado al Foro, a fin de que contara con un espacio más grande donde presentar sus obras (en el pequeño forito de la escuela de Margules, por ejemplo, se presentó -con mucho éxito- el año pasado la obra Cuarteto, de Heiner Müller, estelarizada por Laura Almela y Alvaro Guerrero). Así, ahora uno sabe que las obras que se presenten en el escenario del Julio Prieto tendrán un mínimo de calidad indispensable certificada por gente capaz (personas de OCESA, Ludwik Margules y otros artistas que laboran en el Foro Teatro Contemporáneo), lo cual beneficia a los espectadores, en primer lugar, pero también a los intérpretes que quieran obtener una oportunidad de montar sus obras en este sitio, pues tendrán que esforzarse más para que su trabajo cumpla con los requisitos necesarios. 

La versión en español de Tres mujeres altas fue realizada por Víctor Weinstock, traductor oficial de Edward Albee en México. Después de los estrenos en Viena y Estados Unidos, este texto se ha llevado a escenarios de Tokio, Londres, París y Buenos Aires. Ahora le toca probar suerte en nuestra capital. La trama es muy atrayente -la cercanía de la muerte siempre lo es- y la habilidad de Albee para dotar de violencia y sensibilidad los diálogos entre sus personajes, para que se conmuevan, angustien y enfurezcan a sí mismos y a los espectadores, es una garantía, amén de su aprobación para que se lleve a cabo la puesta en escena (no hay que olvidar que a Silvia Pasquel el dramaturgo la forzó a terminar su temporada de ¿Quién le teme a Virginia Woolf?). Además, sin duda valdrá la pena disfrutar de Carmen Montejo, cuya labor es una lección ejemplar: a 65 años de haber debutado como actriz, no se cansa de demostrar que su razón de vivir todavía está bien plantada sobre los escenarios.