Lo que bebe el ojo Artes Plásticas

Camille Claudel se aparta de la sombra de Rodin para ocupar un lugar propio entre los artistas fundamentales de la escultura moderna. A partir del 7 de mayo se podrán apreciar más de cuarenta de sus obras en el Palacio de Bellas Artes.

La leyenda de las complicadas relaciones amorosas y profesionales con Rodin ha generado mayor interés por la biografía y por la personalidad de Camille Claudel que por su obra. Esta leyenda -popularizada y arraigada por novelas, obras dramáticas y películas- considera la creación de Claudel siempre a la sombra de Rodin. Sin embargo estas sombras se desvanecen en la contemplación de sus esculturas, en las que el resplandor del bronce o del mármol revela un oficio muchas veces a la altura de su maestro y los atisbos de una búsqueda artística personal. 

En esta exposición se pueden apreciar desde La vieja Helena, primera obra de autoría segura que se conserva de Camille Claudel, hasta piezas en bronce de su madurez. Destaca La ola, que ella consideró su obra maestra. También se exhibe El abandono, que suele compararse con El beso de Rodin y sobre la que su hermano Paul Claudel escribió: 

Es imposible ver algo al mismo tiempo más ardiente y más casto. ¡Y cómo todo eso, hasta los estremecimientos más secretos del alma y del cuerpo, se sacude con una vida indecible! 

Ciertos modelos en yeso de Claudel fueron firmados por Rodin en su versión en bronce. Asimismo, tras el yeso de la dramatizada vida de su autora, el bronce de sus obras vive por sí mismo.