Fátima Fernández Christlieb,

Beatriz Solís Leree

Ligia María Fadul y Beatriz Solís Leree. Coautoras de La Televisión en Amerique Latine.

Fátima Fernández Christlieb. Autora de La radio mexicana: Centro y regiones.

“El reino de la Fantasía está en peligro y su Emperatriz Infantil mortalmente enferma. La salvación depende de Atreyu, un valiente guerrero de la tribu de los pieles verdes, que emprende la Gran Búsqueda…”. Esta idea que resume La historia interminable, de Michael Ende, bien podría aplicarse a la programación infantil por televisión, cuya oferta se ha incrementado con los sistemas de televisión restringida o de paga y por los canales satelitales dedicados a los niños, pero en detrimento de la calidad en los contenidos. 

¿Cuál es la oferta para los niños mexicanos en las 147 horas y media dedicadas a los programas infantiles a través de los canales de televisión cuya señal se origina en el DF? La revisión de una semana de programación presenta los resultados que aparecen en el cuadro de arriba. 

El canal 5 de Televisa transmite 59 horas, en su gran mayoría dibujos animados, además de Plaza Sésamo, equivalentes al 40% de la programación infantil semanal, seguido de lejos por el canal 7 de tv Azteca, con 27 horas (18%) de caricaturas y programas de concurso. La oferta del canal 11 de IPN es de 20 horas y media (el 14%), con dibujos animados, y el canal 22 agrega a sus 2 horas y media otras 15 de programación especial en la época de vacaciones, éstas de tipo cultural y educativo. 

DISTRIBUCION DE LA PROGRAMACION INFANTIL POR CANAL DE TELEVISION

La clasificación de los géneros infantiles sigue la propia autodefinición que hacen los canales de televisión acerca de los programas orientados a los niños,1 donde las caricaturas ocupan el 66.1%: animaniacs, transformers, piratas de aguas tenebrosas, el correcaminos, power ranger, los cazafantasmas, liga de mutantes y las guerreras mágicas, son un ejemplo de ellas. El porcentaje restante corresponde principalmente a los programas de concursos y reportajes como Caritele y En familia, con 13%. 

La producción nacional del tiempo total dedicado a los niños es muy baja, escasas 24 horas (16.27%), que incluye en algunos programas sólo la presentación y los comentarios para introducir caricaturas de producción extranjera. Aún no se encuentran propuestas nuevas en los canales nacionales. 

Si bien no es posible emitir un veredicto único sobre la calidad de la televisión infantil, ya que su beneficio o perjuicio depende de innumerables variables, es un hecho que muchos países se han preguntado por su regulación. 

México es un caso típico de desactualización en la materia y de divorcio entre la legislación y la programación infantil. Hace 36 años se redactó el artículo 59 bis de la Ley Federal de Radio y Televisión que señala características generales de los programas dedicados a los niños. Los artículos 10 y 11 de la misma Ley marcan de una manera vaga, y en la práctica jamás cuestionada, las atribuciones de las secretarías de Gobernación y de Educación. Fuera de estos artículos y de referencias menores en otros instrumentos jurídicos, el Estado no se ha cuestionado la calidad de la televisión infantil. 

Veamos qué ocurre en otros países, en momentos en que en México, además de los canales infantiles de la TV abierta y TV de paga, se anuncia una amplia oferta a través de los sistemas de televisión directa al hogar (DTH).

OFERTA SEMANAL DE LA PROGRAMACION POR GENERO

En las naciones más avanzadas de Occidente la televisión infantil ha sido motivo de revisión específica en la última década. El primer país que evaluó sus contenidos para niños fue Francia. En 1986, tras el auge de las emisoras privadas, el Conseil Supérieur de l’Audiovisuel estableció directrices para la programación dirigida a niños y adolescentes menores de 13 años. En 1988 la Comisión de Radio-Televisión y Comunicaciones de Canadá aprobó un código de ética que prohibió la transmisión de programas violentos antes de las 21 horas y sacó del aire a la serie japonesa de los power rangers. 

Italia ha hecho modificaciones varias veces: en 1990 la Ley Nammi impidió la transmisión de programas no aptos para menores de 14 años antes de las 23 horas. En 1993 asociaciones privadas lograron la aprobación de un código con puntualizaciones sobre calidad de la programación y los criterios para la publicidad dirigida a niños. En Inglaterra los lineamientos de la programación de los canales públicos y privados dirigida a los niños menores de 15 años están regidos por el Acta de Radiodifusión de 1990 y el código correspondiente. 

En España se puso a discusión en 1993 un código de ética para los programas infantiles que fue aprobado por los radiodifusores públicos y privados en cuanto a los lineamientos generales. La protección infantil relacionada con la publicidad se rige por la Ley general de publicidad, de noviembre de 1988, reglamentada dos años después. En este mismo aspecto, la televisión alemana está sujeta al Convenio Estatal de Radiodifusión de 1991, actualizado en 1994, y al Código Penal. Además, en ese país funciona un organismo conocido como el Consejo voluntario de regulación de TV, de reciente creación. 

La preocupación de la comunidad europea acerca de la deficiencia educativa y cultural de la programación infantil de la cada vez mayor oferta2 ha llevado a muchos países de la región a definir políticas específicas y acciones concretas tanto en el ámbito de los contenidos como en el publicitario, con el criterio de que si bien los niños están expuestos al material extranjero, deben tener alternativas y éstas deben consistir en “una vigorosa producción nativa para preservar su cultura e identidad social”.3

También los Estados Unidos, el mayor productor y exportador de programas infantiles, tanto de caricaturas como de series, ha comenzado a preocuparse por aprovechar la televisión en favor de la educación y el fomento de la cultura en los niños. Para ello, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) logró que las grandes cadenas de televisión aceptaran la transmisión de tres horas semanales como mínimo de programas educativos e informativos para los niños, ya sea a través de emisiones regulares o con programas cortos y especiales. La FCC, como anunció el presidente Bill Clinton durante una conferencia sobre TV infantil el pasado mes de julio de 1996, dará prioridad a la renovación de las licencias de las empresas que estén cumpliendo con este acuerdo. 

A diferencia de muchos países avanzados, en México no se ha debatido públicamente el tema de los niños y la televisión. La última vez fue en 1959 para redactar el artículo 59 bis de nuestra ya obsoleta Ley Federal de Radio y Televisión. De ahí en adelante han surgido propuestas diversas que tal vez se han instrumentado en lo particular, pero como país pareciera que estamos satisfechos con el contenido de las 147 horas y media que actualmente difunde la televisión del centro. Con los sistemas DTH vendrá más, probablemente de lo mismo. 

No ha sido sencillo para los productores de los canales culturales y en su momento para los de la televisión del Estado, encontrar alternativas duraderas y económicamente accesibles para enfrentarse a consorcios como Viacom’s Nickelodeon o Turner Broadcasting System’s Cartoon Network, los cuales además participan directamente de las jugosas ganancias de la industria del ocio, la de los juguetes que acompañan las caricaturas y series infantiles. No lo ha sido en ningún país del mundo; los que han logrado algo en este terreno se han lanzado a la Gran Búsqueda, han mirado hacia adentro, hacia la producción vernácula y han contado con la ayuda de la sociedad receptora. 

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REFERENCIAS

1- Además de estos programas, la televisión del Distrito Federal ofrece otros dirigidos a un público joven, que suman 42 horas con treinta minutos a la semana, donde se encuentran principalmente las recicladas series nacionales como Cachún Cachún ra ra y los Beverly de Peralvillo, y las estadunidenses que durante décadas han recorrido el mundo, como Hechizada, El avispón verde, Los locos Adams y La isla de Gilligan, entre otras. 

2- A partir de 1993 compiten en Europa decenas de canales con programación infantil, provenientes de los satélites regionales y del continente americano. Los canales satelitales infantiles en Europa son: The Children’s Channel, de Inglaterra, cuya señal llega a los países escandinavos y Holanda; Canal J, de Francia; Junior’s tv, de Italia, y Kinernet, de Alemania.

3- Irving, J. and C. Tadros. Creating a Space for Children. The International Centre for Films and Young People. Montreal, 1996.