México Evalúa, Data Cívica y Animal Político, en el marco del “Proyecto Votar Entre Balas”, han establecido el concepto de “violencia político criminal” para caracterizar la violencia que se da contra los políticos, de manera particular quienes son candidatos en los procesos electorales. En la caracterización de este tipo de violencia se contemplan amenazas, asesinatos, desapariciones, secuestros, ataques armados que incluyen a las instalaciones del gobierno y los partidos políticos. Todas estas han sido acciones perpetradas por grupos del crimen organizado con el propósito de influir en los resultados electorales y hacerse del control, en particular de las autoridades municipales, a través del triunfo de los candidatos que ellos apoyan, para que ya en sus cargos, desde la legalidad institucional, trabajen para ellos.

Las violencia en las elecciones pasadas
De 2018, último año del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, al cierre de 2023, en los cinco años que lleva el presidente Andrés Manuel López Obrador, se suman 1610 asesinatos, agresiones, y amenazas a político y candidatos, según Data Cívica en su reporte Votar entre Balas: Entendiendo la violencia político criminal en México.
En versión de distintas consultoras, a lo largo del proceso electoral federal de 2018 hubo 774 casos de violencia contra políticos, entre ellos 112 asesinatos y de ellos 42 eran precandidatos o candidatos. Y coinciden al señalar que en la elección federal de 2021, se registraron 782 agresiones a políticos que contempla 102 asesinatos y de ellos 36 eran candidatos o precandidatos. De los candidatos asesinados en 2018 y 2021, el 86% eran hombres y el 14% mujeres. El 86% contendían a cargos municipales, el 10% cargos a nivel estatal y el 4% eran candidatos a diputaciones federales, de acuerdo a Data Cívica. El 25% de las y los candidatos asesinados contendían por Morena, el 18% por el PRI, 13% por el PAN, y 10% por MC y PRD, “por lo que ningún partido político se ha salvado de la violencia político criminal”, afirma la consultora.
El proceso electoral de 2024
Entre los estudios nacionales e internacionales del tema de la violencia en los procesos electorales de México, hay acuerdo de que la elección federal de 2024 será la más violenta de la historia. Y señalan también que en esta ocasión los grupos el crimen organizado tendrá todavía una mayor intervención en el proceso y una influencia más decisiva en los resultados electorales de manera más evidente en el ámbito municipal. Sostienen que el espacio para la violencia es mayor, entre otro agravantes, porque se está frente a la elección más grande en la historia de México, en la que se disputan 20 263 cargo de elección popular entre más de 270 000 candidatos.
El mapa de riesgo electoral
Desde meses antes de iniciar la elección diversos actores, entre ellos líderes de la oposición, solicitaron al gobierno y a los órganos electorales que elaboraran y dieran a conocer un mapa de riesgo electoral. No lo hicieron. Se conoce que se realizaron por lo menos tres mapas de riesgo electoral: el de la consultora Integralia, el del periódico Reforma —estos dos se hicieron públicos— y el que el INE encargó a una consultora, pero no lo dio a conocer.
A continuación ofrezco una síntesis del trabajo realizado por Reforma. En su análisis en el 25% del territorio electoral del país existe el riesgo de que el crimen organizado intervenga, de una u otra manera, en el proceso electoral. Incluye a 21 estados y pone focos rojos en 74 de los 300 distritos electorales federales. El INE a estos mismos los califica como “complejos” para la integración de casillas y organización de la elección por las condiciones de “alta inseguridad”.
El desarrollo histórico de las anteriores elecciones en esos distritos pone en evidencia que se han registrado ataques a políticos, operadores de los partidos y a funcionarios electorales. Se han dado también masacres, plagio de migrantes, emboscadas a la policía y a las Fuerzas Armadas y ha habido enfrentamientos entre los grupos del crimen organizado. En este mapa, el más importante foco rojo está en la región de Tierra Caliente, en el triángulo entre el Estado de México, Guerrero y Michoacán. Ahora es territorio en disputa entre La Familia Michoacana con otros grupos criminales.
Por estados, los 74 distritos electorales que tienen focos rojos se distribuyen así: Guerrero (7); Guanajuato (7); Chiapas (6); Estado de México (5); Tamaulipas (5); Sonora (4); Sinaloa (4) y Durango (4). Le siguen: Michoacán (3); Jalisco (3); Baja California (3); Morelos (3); Tabasco (3); Nuevo León (3); Chihuahua (3); Zacatecas (3); San Luis Potosí (2); Colima (2); Quintana Roo (2); Veracruz (1) y Ciudad de México (1).
Este mapa, también el de Integralia, ofrece a las autoridades de seguridad federal, estatal y municipal un panorama de dónde pueden, con más posibilidades, ocurrir actos de violencia, y así prepararse para tratar de evitarlos. Es también una advertencia para los partidos y sus candidatos. En estos meses no se ha hecho público, si es que existe, un plan de seguridad de las autoridades federales, estatales y municipales, ni tampoco de ningún partido.
Sí se conoce que 412 candidatas y candidatos han solicitado al INE protección durante la campaña. De ellos 169 son aspirantes a cargos de elección local en particular a presidentes municipales. Hay otros que han solicitado seguridad a las autoridades de sus estados, como en el caso de Guerrero donde han sido 40. Hasta ahora no se conoce la suma total de las solicitudes en el país y cuántos candidatos han obtenido la protección.
El control del territorio y las elecciones
La presencia cada vez más amplia de los grupos del crimen organizado en el territorio nacional es un elemento fundamental, para explicar el aumento en los niveles de violencia y su creciente influencia electoral. Diversas fuentes nacionales e internacionales afirman que los grupos del crímen organizado tiene presencia en el 80% del territorio y que controlan entre el 25 y el 30% del mismo. Hay también acuerdo en señalar que los cinco años de la administración del presidente López Obrador los grupos del crimen organizado se han expandido en el país y han aumentado su control del territorio.
Un experto como Eduardo Guerrero, director de Lantia Consultores, sostiene que en varias zonas del país el tema ya no es estrictamente de seguridad ”sino de gobernanza democrática donde (el crimen) se está apoderando también de los órganos electorales a nivel estatal, donde están imponiendo candidatos, donde están teniendo control territorial, donde hay extorsión o cobro de piso. Esto es el corazón del problema”.
Y Carlos Mendoza, consultor en temas de seguridad pública, plantea que en las actuales circunstancias del país “lo primero que se tiene que hacer es controlar el territorio y después (…) que el Estado haga presencia para poder emprender procesos de paz (…)”. Por su parte, Ernesto López Portillo, coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Ibero, afirma que “la médula del problema, es cómo ha ocupado los territorios la gobernanza criminal (…)”.
La manera que los grupos del crimen organizado influyen en las elecciones
Meses atrás se han dado a conocer distintos estudios que señalan las maneras en que los grupos del crimen organizado intervienen e influyen en los procesos electorales. Están, entre otros, los elaborados por Integralia y Miguel Ángel Lara Otaola, Desafíos del crimen y la violencia en las elecciones mexicanas, auspiciado por las universidades de Harvard, Sydney, East Anglia, Reino Unido, y Royal Military, Canadá.
Hay uno integrante de un partido de Jalisco que de manera anónima, desde su propia experiencia política, plantea el modelo de intervención de los grupos criminales. Es un testimonio que da luz de cómo operan los grupos del crimen organizado en el territorio. Ese militante estructura su texto a partir de nueve preguntas y respuestas. Se centra en su estado, pero lo que plantea vale para las otras entidades del país:
1) ¿El narcotráfico tiene una influencia en las elecciones? Al cien por ciento, en el momento de elegir candidatos, en el momento de registros; en el momento de la jornada electoral y ya en el tiempo de gobierno. Están completamente inmiscuidos en muchas regiones de Jalisco.
2) ¿Cómo presionan a los candidatos? De muchas maneras, por ejemplo, en la elección pasada nos retuvieron candidatos. El crímen en un punto ponía un retén, sabiendo que los candidatos venían a entregar sus papeles para el registro. No los dejaban pasar. Otra manera es hablar con los familiares, esposos y padres. Y así obligan a que mujeres de esa familia decida no participar. En la pasada elección en el municipio de Jilotlán, solo se permitió que Morena y el MC registraran candidatos. La candidata del MC a la semana renunció. Al no conformarse el ayuntamiento se nombró a un consejo ciudadano, pero cuanto se dieron cuenta, llegaron y los obligaron a renunciar.
3) ¿Está presión se hace únicamente sobre mujeres o también sobre hombres y se hace solamente para alcaldes o también para otros cargos? Se hacen en ambos, pero se recrudecen más con las mujeres. Esto con la necesidad de lograr el 50 y 50 de candidaturas. Hace tres años hubo un caso paradigmático, al presidente municipal de Tecalitlán lo mataron. Al año de su muerte el pueblo quiso hacerle un homenaje con una misa, y mataron al hermano que la organizó.
4) ¿Cómo se presiona a los candidatos? Retienen a sus familiares y no los sueltan hasta que no pase el tiempo de registro. Hace tres años en el mismo Tecalitlán llegaron a la casa de campaña y a todos les quitaron los papeles de registro.
5) ¿Esto lo hacen con el objetivo de ellos registrar a otra persona? Exacto, de meter a su candidato y asegurar que su candidato sea el que gane por el partido con el que tienen el acuerdo.
6) ¿Lo hacen con diversos partidos? Sí, dependiendo de cada municipio.
7) ¿Durante la campaña se puede transitar por el estado? No. A mí me han llegado a parar, pero nunca me han hecho nada. Te paran en sus retenes y te preguntan a dónde vas, quién eres y tienes que identificarte. Cuando te ven la propaganda te preguntan a qué municipio vas, con qué persona vas. No se puede transitar con libertad.
8) Una vez que triunfa un candidato, ¿qué relación tiene con los grupos delincuenciales? Lo que les interesa es la parte administrativa. Empezaron por querer nombrar al de la seguridad pública, pero ahora ya no les interesa solo ese. Te ponen al tesorero y al de obras públicas. Así ellos dicen quiénes van a ser las constructoras que hagan las obras, cuál va a ser el precio, cuándo las van a hacer y dónde se van a hacer.
9) ¿Por qué los alcaldes o alcaldesas no denuncian eso? Sí denuncian, pero cuando vienen aquí los grupos de seguridad, también vienen ellos y el jefe de plaza luego les dice, supe que estuviste platicando de mi persona en la mesa de seguridad. Nadie, entonces, quiere estar en esas mesas. El problema en Jalisco, es que todo el mundo sabemos del problema, todas las autoridades lo saben.
Las agresiones y los asesinatos en la elección de 2024
De acuerdo al Reporte de Violencia Política de Integralia, dado a conocer el 1 de mayo, los niveles de violencia en lo que va de esta elección federal, a 22 días de que ocurran los comicios, son: asesinatos 195; amenazas 172; atentados 102; desapariciones 21; secuestros 15 e incidentes de otra índole 55. Del total de víctimas, 208 personas son aspirantes o candidatas, 123 son funcionarios o exfuncionarios públicos, 110 son políticos o expolíticos, 93 han sido víctimas colaterales y 26 familiares de actores clave.
La suma total de agresiones alcanza las 560, del 7 de septiembre de 2023 al 21 de abril de 2024. El promedio de víctimas diarias es de 2.3 y la proyección de víctimas al término de las elecciones del 2 de junio sube a 630, más del doble que las 299 víctimas registradas en el periodo 2020-2021. Se confirma el pronóstico de que la elección de 2024 sería la más violenta en la historia del país.
Reflexión final
En México se da por hecho que las elecciones son procesos violentos y con muertes, se asume que es algo inherente a la disputa del poder. Se dice que es parte de nuestra realidad y manera de ser. Que no puede ser de otra manera. En muy amplios sectores de la sociedad hay un claro fatalismo.
La violencia y los asesinatos en las elecciones no se pueden aceptar y la sociedad no puede asumir que se trata de algo que forma parte “normal” de las contiendas electorales. Eso no ocurre en los otros países de América. En algunos existen hechos de violencia, pero son la excepción.
En el caso de México, la violencia y los asesinatos se han convertido en la norma. Estos tienen un origen y en su gran mayoría son provocados por la acción de grupos del crimen organizado, que se han convertido en un actor fundamental de las elecciones. Se han constituido en un gran elector.
Sí se sabe, la evidencia es contundente, que el origen de la violencia y el asesinato de políticos y candidatos son perpetradas por los grupos del crimen organizado, no hay más que enfrentarlos con inteligencia y en el marco de un plan.
Para eso se requiere de una estrategia nacional, coordinada por el gobierno federal, en la que participen los tres órdenes de gobierno. El centro de la responsabilidad recae en los titulares de las entidades federales, quienes coordinan a las policías municipales y acuerdan el apoyo de las Fuerzas Armadas.
Mientras eso no ocurra la violencia y los asesinatos seguirán siendo parte integral, lamentable y trágica, de los procesos electorales que se realizan en el país. Este gobierno federal no quiso enfrentar a los grupos del crimen organizado y permitió que estos ampliaran su control territorial y multiplicaran sus actividades delictivas.
Abrió el espacio, por la vía de los hechos, para que los grupos del crimen organizado intervinieran como nunca en la historia del país en los procesos electorales. Y no solo eso sino que existen evidencias de que el actual gobierno y su partido, han negociado con grupos del crimen organizado, para obtener el triunfo en ciertas gubernaturas. La oposición una y otra vez ha denunciado esos hechos.
Rubén Aguilar Valenzuela