Es un misterio por qué la odisea del camarada Vadillo no había merecido una novela. En 1935 Evelio Vadillo viajó con su amigo José Revueltas y otros comunistas a Moscú para participar en el séptimo congreso de la Comintern. Un año después desapareció devorado por la maquinaria represiva estalinista. No sería sino hasta más de una década después, en 1947, cuando un astroso campesino se apersonó en la embajada mexicana en Moscú diciendo ser el camarada Evelio Vadillo. En 1936 fue detenido en la escuela de líderes comunistas, donde se alojaba, acusado de hacer pintas o pronunciamientos subversivos a favor de Trotski. Vadillo pasó cinco años en prisiones soviéticas sin juicio de por medio. Después, al ser “liberado”, fue reclutado para hacer trabajos forzados en Kazajistán. En el trayecto a otro campo de trabajo en Ucrania se escapó y pidió refugio en la embajada de México.
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