Ni con el pétalo de una rosa

El episodio es conocido: el 20 de agosto la selección femenil de futbol de España ganó la Copa del Mundo. Cuando las jugadoras pasaron a recibir sus medallas, el presidente de la Federación Española, Luis Rubiales, en medio de la euforia, tomó con ambas manos la cara de la jugadora Jenni Hermoso y le dio un besito en los labios. Eso desató un tsunami de descalificaciones en contra de Rubiales y su acción. Se dijo que era una agresión, un abuso; resultaba intolerable. Una expresión de machismo descarnado. Al final, Rubiales se vio obligado a dimitir de su cargo y ha comparecido ante un tribunal acusado de agresión sexual. El oso mayúsculo me recordó aquel manifiesto de intelectuales, actrices, escritoras y científicas francesas que empezaba diciendo: “La violación es un crimen. Pero el ‘coqueteo’ insistente o torpe, no es un delito…”.

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