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La policía secreta soviética arrestó al escritor Isaac Babel el 15 de mayo de 1939. El registro policial consigna la confiscación de: «1) Varios manuscritos -15 folders; 2) cuadernos -11; 3) carpetas -7». Los escritos confiscados incluían diarios, cartas, bosquejos narrativos escritos en la década de los 30 en la que Babel prácticamente no publicó y se hizo «sospechoso de silencio» entre la burocracia stalinista. Ni Babel ni esos escritos salieron nunca de la prisión de la NKVD: contra lo que se pensó durante mucho tiempo -en el sentido de que Babel vivió algunos años en la prisión, y que tal vez había muerto de tifo-, a Babel lo fusilaron ocho meses después de su ingreso a Lubianka y es probable que los manuscritos fueron quemados.

Hubo, sin embargo, un texto de Babel que se salvó: un diario que el escritor había confiado a un amigo que lo guardó en su casa de Kiev y lo entregó en 1950 a la viuda de Babel. Sólo hasta 1991 se publicó en Rusia una edición completa de este diario.

Presentamos aquí una amplia muestra del Diario de 1920 de Isaac Babel (1894-1940). Este Diario, aún así incompleto, que Babel escribió «sobre el caballo» cuando se alistó con la caballería cosaca como corresponsal para el periódico El Jinete Rojo durante la guerra soviético-polaca de 1919-1920, no sólo es la fuente primera de la obra maestra de Babel, Caballería Roja, sino que constituye un texto en sí mismo decisivo para la literatura, no sólo rusa, de este siglo.

Ofrecemos al lector una versión hecha del inglés, publicada este 1995 por Yale University Press: Isaac Babel, 1920 Diary, traducido por H.T. Willetts y notablemente editado por Carol J. Avins, quien contó para su trabajo con la ayuda de la viuda de Babel, Antonina Nikolaevna Pirozhova. Como el traductor del inglés, hemos respetado el estilo de Babel, con frases largas y separadas a veces únicamente por comas. Es también la fuerza del Diario. Como ha escrito Philip Roth: «Las frases contundentes con las que Babel describe con rapidez los detalles horribles de la brutalidad revolucionaria tienen el impacto de un estilo logrado; de un modo extraño, la espontaneidad elíptica de tal estilo resulta no menos trabajada que la trabajada precisión en el matiz que es el triunfo de Caballería Roja».

JOSE GUADALUPE POSADA: CALAVERA DE LOS PATINADORES

NOVOSELKI. 17 JULIO 1920

Comienzo mi diario militar del 16 de julio. Voy a Pelcha -el Departamento Político, están comiendo pepinos, el sol brilla, hombres descalzos duermen tras pilas de heno. Yakovlev promete su cooperación. El día pasa con el trabajo. Lepin tiene un labio hinchado. Se ovilla. Difícil seguir adelante. Una nueva página -estudio la ciencia de las operaciones militares.

Cerca de una de las casuchas: una vaca, recién parida, con la garganta cortada. Las tetas azuladas sobre la tierra, sólo pellejo. Tristeza indescriptible. Una joven madre asesinada.

NOVOSELKI-MALYI DOROGOSTAI. 18 JULIO 1920

El cementerio judío en las afueras de Malin, con cientos de años, las lápidas se han caído, casi todas con la misma forma, terminación oval, el cementerio con la hierba muy crecida, ha visto a Jmelnitski(1), ahora ve a Budionni(2), desafortunada población judía, todo se repite, ahora toda esa historia -polacos, cosacos, judíos- se repite con pasmosa exactitud, el único elemento nuevo es el comunismo.

(1) Jmelnitski, Bogdán (c. 1595-1657): Líder de los cosacos zaporogos, los guió en la rebelión contra el gobierno polaco en Ucrania que acabó transfiriendo la región este del río Dniéper del control polaco al ruso. Babel se refiere aquí a la masacre de muchos judíos realizada por los cosacos de Jmelnitski.

(2) Budionni, Semion Mijáilovich (1883-1973). Fundador (en 1919) y comandante del Primer Ejército de Caballería; jugó un papel importante en la derrota de los Blancos en la Guerra Civil. Tiempo después fue promovido al rango de mariscal y paso a ser miembro del Comité Central; nombrado primer diputado comisario para la defensa en 1940 (bajo Voroshilov, con quien lo vemos otras veces en este diario). 

23 JULIO 1920. EN VERBA

Los judíos, después de una noche sin dormir, están alrededor patéticamente, con su aspecto de pájaros, las caras azules, despeinados, en chalecos y sin calcetas. Un amanecer húmedo, triste, Verba(3) está obstruida con carretas de pertrechos, miles de carretas, todos los conductores tienen los mismos rasgos, unidades de primeros auxilios, gente de la 45 División, rumores deprimentes, tal vez desatinados, a pesar de nuestra hilera de victorias. Fueron hechas prisioneras dos brigadas de la 11 División, los polacos han tomado Kozin, infeliz Kozin, qué ocurrirá ahí. La situación estratégica es peculiar. La 6 División está en Leshniov, los polacos están en Kozin, en Boratin, nuestra retaguardia es como un pastel aplastado. Esperamos en el camino a las afueras de Verba. Pasamos ahí dos horas. Misha, llevando un alto sombrero blanco con un listón rojo, atraviesa el campo a galope. Todos comen: pan con paja en él, manzanas verdes, comida sucia y repugnante que se llevan a la boca dedos sucios. Cabalgamos. Es sorprendente: retenes cada cinco pasos, filas interminables de carretas de pertrechos pertenecientes a la 45 y la 11 Divisiones, nos la pasamos perdiendo nuestro propio tren de equipaje y encontrándolo de nuevo. Campos de trigo hollados, o desprovistos de cosecha por los caballos, aldeas no del todo despojadas, ¿dónde terminaremos? El camino a Dubno(4). El bosque, el bosque antiguo, magnífico, sombrío. Calor feroz, sombra en el bosque. Muchos árboles derribados por necesidades militares -malditas sean-, huecos calvos apenas con tocones en las orillas del bosque. Los antiguos bosques de Dubno, debemos averiguar dónde obtener miel, miel oscura, fragante.

(3) Verba. El cuento de Babel «Los Ivanes», de Caballería roja, tiene una descripción de la entrada a Verba.

(4) Dubno. Población (en 1921): 9,146; el 58 por ciento, judíos. Durante siglos, Dubno tuvo una de las más importantes y antiguas comunidades judías en la Europa Oriental.

Describir el bosque.

Krivija, checos arruinados, una mujer grata. Lo que sigue es horrible. Ella cocina para 100 gentes, moscas, Shurka la mujer del comisario, sudorosa y agitada, carne fresca con papas, ellos toman todo el heno, recogen la avena, puds de papas(5), la muchacha sirvienta sale huyendo, restos de una granja bien llevada. Un checo lastimero, flaco, sonriente, su esposa, rolliza, hermosa, extranjera.

(5) Pud. La medida rusa de 1 pud equivale a 16.3 kilogramos.

Una bacanal. La grata Shurka de Gusev con sus criados, y los hombres del Ejército Rojo -gentuza, carretoneros, toda la chusma invadiendo la cocina, despachándose con las papas, el jamón, están cocinando bollos. El calor es intolerable, asfixiante, nubes de moscas. Checos en el límite de su resistencia. Voces altisonantes, conductas groseras, avidez. Aún así, tengo una comida espléndida, cerdo asado con papas, y un café espléndido. Después de la comida me duermo bajo los árboles -en un declive amable, sombreado, un columpio se balancea ante mis ojos. Ante mis ojos: un verde amable y colinas amarillas, inundadas de sol, y bosques, los bosques de Dubno. Duermo tres horas. Luego rumbo a Dubno. Cabalgo con Prichepa, un nuevo conocido, caftán, capucha blanca, un comunista analfabeta, me lleva a ver a su novia Yenia. El esposo -un grober mensch(6)- va por las aldeas en una mula estropeada comprando productos de los campesinos. La esposa es regordeta, lánguida, pícara, una joven judía sensual, 5 meses de casada, no le gusta su esposo, pero esto nada tiene que ver, está bromeando con Prichepa. Yo soy el centro de la atención, «er ist ein (ilegible)»(7), ella me sigue mirando, me pregunta mi apodo, no puede quitarme los ojos de encima, bebemos té, estoy en una posición idiota, permanezco quieto, insípido, cortés, digo gracias por cada movimiento que ella hace. Ante mis ojos: la vida de una familia judía, la madre llega, algunas jóvenes, Prichepa es con mucho el hombre de las damas. Dubno ha cambiado de manos muchas veces. Al parecer nuestras tropas no saquearon el lugar. Ahora todos tiemblan otra vez, y otra vez la auto-humillación, y el odio a los polacos, que les arrancan las barbas. El esposo: que si habrá libertad para comerciar, para comprar un poco de algo y venderlo en seguida, no para lucrar. Yo digo que sí habrá, todo está cambiando para mejor -mi sistema habitual-, cosas milagrosas están ocurriendo en Rusia: trenes express, comida gratis para los niños, teatros, la Internacional. Ellos escuchan deleitados y sin creer. Pienso: tendrán su cielo tachonado de diamantes, por enésima ocasión todo y todos serán puestos de cabeza y de revés, y me siento apenado por ellos.

(6) grober mensch: Un tipo aburridísimo (yidish).

(7) er ist ein: «El es un» (alemán). La palabra ilegible que sigue puede referirse a que Babel era judío.

Las sinagogas de Dubno. Todo destruido. Quedan dos pequeños vestíbulos, siglos, dos cuartos estrechos, todo lleno de memorias, cuatro sinagogas, muy juntas, luego pasturas, campos arados, la puesta del sol. Las sinagogas son edificios antiguos, acuclillados, con verde y azul, la sinagoga jasídica, adentro, arquitectura fantástica. Es viernes. Esas figuras fuera de tiempo, esas caras gastadas, todo retomó la vida para mí, tal y como eso era hace trescientos años, los viejos andan de un lado a otro en la sinagoga, no hay lamentos, por alguna razón se siguen moviendo de una esquina a otra, su culto no podría ser menos formal. De todos los judíos de Dubno los más desagradables se reunieron aquí al parecer. Yo rezo, o más bien casi rezo, pensando en Hershele(8) y en cómo describirlo. Una tarde serena en la sinagoga, que tiene siempre un efecto irresistible sobre mí, cuatro sinagogas en hilera. ¿Religión? No hay adornos en el edificio, todo es blanco y llano al punto del ascetismo, a todo le falta carne y sangre hasta un punto grotesco, uno necesita tener el alma de un judío para sentir lo que eso significa. Pero ¿en qué consiste el alma? ¿Puede ser que el nuestro sea el siglo en que ellas perezcan?

(8) Hershele. Un pícaro del folklore yidish; Babel había escrito un cuento sobre él («Shabbor-Nachamu». 1918) y planeaba un ciclo de cuentos sobre Hershele (al parecer nunca lo escribió).

24 JULIO 1920

En Demidovka al atardecer. Un pueblo judío, estoy en mi guardia. Judíos desperdigados en las afueras, todo ha sido destruido. Estamos en una casa con una turba de mujeres. La familia Lachecki, los Shvéjvels -no, esto no es Odesa. Una dentista: Dora Aronovna. lee a Artsibashev(9), con los cosacos sueltos alrededor. Es arrogante, está enojada, dice que los polacos se han perdido el respeto a ellos mismos, desprecia a los comunistas por sus maneras plebeyas, una horda de hijas en calcetas blancas, padre y madre piadosos. Cada hija una personalidad distinta: una patética, pelo negro, patizamba -la otra: una belleza opulenta- la tercera: casable, y todas ellas, probablemente, doncellas viejas.

(9) Artsibashev, Mijáil Petrovich (1878-1927). Escritor ruso conocido por la influencia nietzscheana en sus novelas, que tratan del amor libre, la violencia y la satisfacción de los deseos personales; popular y controvertido en su tiempo, sobre todo por la novela Sanin (1907).

La causa principal de discordia: hoy es el sábat. Prichepa quiere ponerlos a freír papas pero mañana es un día de ayuno, el 9 de Ov(10), y yo me callo. porque yo soy ruso. La dentista, pálida de orgullo y con sentido de su propia dignidad. declara que nadie va a sacar papas de la tierra porque es día de reposo.

(10) 9 de Ov. El noveno día del mes hebreo de Ov, generalmente referido como Tishe beov. Día de ayuno y lamento, conmemora la destrucción de los dos templos en Jerusalem: el Primero (destruido por los babilonios en 586 A.C.) y el Segundo (destruido por los romanos en 70 D.C.) Hacia el final del sábat, los judíos observantes deben abstenerse de todas las actividades que impliquen trabajo, incluyendo la preparación de comida. El sábat no concluye sino hasta la puesta del sol (que ocurre tarde en esta época del año), y al ponerse el sol comienza el ayuno del Tishe beov.

El texto que el joven canta es de las Lamentaciones. «Comen estiércol» puede ser una referencia a Lamentaciones 4:5: «Los que comían delicadamente, asolados fueron en las calles; / Los que se criaron en carmesí, abrazaron los estercoleros». Sus vírgenes son violadas, sus nobles asesinados» puede referirse a los versículos en 5:11-13; Violaron a las mujeres en Sión, / A las vírgenes en las ciudades de Judá. / A los príncipes colgaron por su mano; / No respetaron el rostro de los viejos».

Prichepa. durante un rato contenido por mi presencia, finalmente estalla: judíos estúpidos, todo el arsenal del maltrato, todos ellos, odiándonos y odiándome a mí, van a traer papas, temerosos en la huerta de alguien más, culpan a las cruces, Prichepa está que hierve. La madre se estruja las manos: un luego encendido en el sábat, malas palabras volando alrededor. Budionni ha estado aquí y se fue. Discusión entre un joven judío y Prichepa. El joven usa lentes, tiene el pelo oscuro, nervioso, tiene los párpados inflamados y rojos, habla el ruso incorrectamente. El cree en Dios, dice que Dios es un ideal que llevamos en nuestras almas, cada persona tiene en su alma a su propio Dios, si uno se comporta de mala manera Dios se aflige -esta tontera es pronunciada de un modo exaltado y como si hiriera. Prichepa es estúpido del modo más insultante, se lanza a hablar sobre la religión en la antigüedad, confunde la cristiandad y el paganismo, su punto central es que en la antigüedad había comunas, por supuesto, parlotea con incoherencia, dice tu educación es inexistente, y el judío ha cursado ya la forma sexta en el gymnasium de Rovno -Prichepa repite como loro a Platonov(11), es conmovedor y cómico: clanes, viejos clanes, Perun(12), paganismo.

(11) Platonov Serguei Fedorovich (1860-1933). El historiador ruso más influyente del momento.

(12) Perun. Dios del trueno en la mitología eslava.

Comemos como bueyes, papas fritas y cinco jarras de café cada uno.

Sudamos, ellos nos siguen sirviendo, todo esto es terrible, les digo cuentos de hadas sobre el bolchevismo: el florecimiento, los trenes express, las fábricas textiles de Moscú, las universidades, las comidas gratis, las delegaciones, para coronarlo todo con la historia del chino(13), y entretengo a toda esta gente atormentada. Es el 9 de Ov. La mujer vieja solloza, sentada sobre el piso, y su hijo, que venera a su madre y dice que cree en Dios sólo para complacerla, canta en una placentera voz de tenor ligero, y cuenta la historia de la destrucción del Templo. Las palabras terribles del profeta -ellos comen estiércol, sus vírgenes son violadas, sus nobles asesinados, Israel subyugado, palabras de ira y pesar. La lámpara humea, la mujer vieja gime, el joven canta melodiosamente, muchachas en calcetas blancas, y afuera: Demidovka, noche, cosacos, todo justo como era cuando el Templo fue destruido. Salgo a dormir en el patio, maloliente y húmedo.

(13) …la historia del chino. Tal vez una anécdota similar al cuento que Babel publicó en 1923 (titulado en español «El Chino», incluido en Debes saberlo todo. Relatos 1915-1937, 1976), que trata de un chino y una prostituta en el Petrogrado post-revolucionario. Era evidente que este tema atrapaba la imaginación de Babel: Viktor Shklovski, describiendo cómo era Babel en 1919, bromeaba que «escribía poco, pero constante. Siempre era la misma historia, sobre dos chinos en un burdel… muchos buenos relatos salieron de todo esto, no nada más uno».

Problemas con Grischuk(14): está en una especie de trance, va por ahí como un sonámbulo, no alimenta a los caballos como debe, reporta los problemas demasiado tarde, alcahuetea con los campesinos y sus hijos.

(14) Grischuk. Babel describe a este personaje en los cuentos «La muerte de Dolgushov» y «La lección de la tachanka» de Caballería roja. Tachanka: especie de carruaje tirado por un caballo, para propósitos militares se le equipaba con una ametralladora.

Los hombres de las ametralladoras han llegado aquí desde sus postas, permanecen en nuestro jardín, es de noche, visten capas de fieltro. Prichepa corteja a una mujer judía de Kremenets, de buen ver, rolliza, en un vestido liso. Ella se sonroja hermosamente, su suegro, tuerto, está sentado cerca, ella se ruboriza, a Prichepa es fácil hablarle, ella se ruboriza y se comporta coquetamente, de qué pueden estar hablando, y entonces: él quiere ir a la cama, a pasar el tiempo, ella está llena de angustia, ¿quién entiende su alma mejor que yo? El dice: nos escribiremos, yo pienso con angustia, seguramente que ella no irá, Prichepa sigue hablando -ella es amable (con él todos son amables). Recuerdo que él probablemente tiene sífilis, es dudoso que alguna vez se haya curado.

La muchacha, después de eso: me dan ganas de gritar. Describir sus delicadas conversaciones del principio, y «pues qué te creías»: ella es una persona cultivada, ha trabajado en el Comité Revolucionario.

Dios mío, pienso, hoy las mujeres escuchan lo peor del lenguaje, viven como soldados, ¿qué ha sido de la amabilidad? 

En la noche, tormenta y lluvia, corremos hacia el establo, está sucio, oscuro, húmedo, frío, los hombres de las ametralladoras son reenviados a sus postas hacia el amanecer, ellos se reúnen bajo la lluvia abundante, capas de fieltro y lluvia que congela. Lastimera Demidovka.

28 JULIO 1920. JOTIN

Estoy exasperado -no puedo reponerme a mi indignación, son intolerables la suciedad, la apatía, la desesperanza de la vida rusa, aquí la revolución tendrá algún efecto.

La casera esconde sus cerdos y su vaca, habla de un modo rápido, untuoso, y con malicia impotente, es floja y siento que está destruyendo su modo de subsistencia, su esposo cree en la autoridad, es atractivo, gentil, pasivo, se parece a Stroyev.

Es aburrido estar en esta aldea, la vida aquí es horrible. Me sumerjo en el trabajo de información. Describir el día: reverberaciones de la batalla en curso a unas cuantas verstas(15), expedición de jinetes, Lepin tiene una mano hinchada.

(15) Verstas. La vieja medida rusa de una versta equivale a 1.06 kilómetros.

Hombres del Ejército Rojo están durmiendo con campesinas.

Una historia: un regimiento polaco depuso las armas cuatro veces y cada vez tuvieron que defenderse de nuevo cuando empezamos la carnicería con ellos.

La tarde está tranquila, conversación con Matyazh, es infinitamente perezoso, lánguido, con un algo de niño, y con una lascivia de algún modo inofensiva, afectuoso. Un verdad terrible: todos los soldados tienen sífilis. Matyazh está mejorando (con apenas ningún tratamiento). Una vez tuvo sífilis, se curó en dos semanas, se suponía que un amigo y él pagarían diez copecs de plata en Stavropol, el amigo murió, Misha la ha tenido muchas veces, Senechka y Gerasia tienen sífilis, todos van con las mujeres de la aldea, aunque tienen prometidas en casa. El azote de la soldadería, el azote de Rusia. Es aterrador. Comen cristal macerado, beben ya sea ácido férrico o una solución de vidrio pulverizado. Todos nuestros hombres en combate: capas de terciopelo, violación, melenas, batallas, revolución y sífilis. Toda Galicia está infectada.

3 AGOSTO 1920

El campo de batalla, me encuentro con el comandante de división, en el cuartel general, hemos perdido a Zholnarkevich. Empieza la batalla, la artillería cubre el avance, explosiones muy cercanas, un momento de intenso temor, la batalla decisiva -detendremos, o no, el avance polaco, Budionni les dice a Kolesnikov(16) y Grishin: «A ustedes los voy a matar a tiros», ellos se van arrastrando los pies, con caras lívidas.

(16) Kolesnikov: Comandante de brigada en la Tercera División. Babel utilizó el incidente en que Budionni amenaza a Kolesnikov para el cuento «El comandante de brigada» de Caballería roja.

Antes de eso: el campo horroroso, sembrado de hombres mutilados, crueldad inhumana, heridas increíbles, cráneos fracturados, jóvenes cuerpos desnudos brillando en el sol, cuadernos esparcidos, hojas sueltas, libros de soldados, Biblias, cuerpos entre los trigales.

Mi mente más que mis ojos recibe estas impresiones. Empieza la batalla, me dan un caballo, veo las columnas en formación, avanzan al ataque, siento pena por estos infortunados, no gente, sólo columnas, la metralla alcanza su máxima intensidad, luego sigue la carnicería, sin mencionar una palabra. Cabalgo, ¿rumores de que el comandante de división ha sido revocado?

El principio de mis aventuras, voy al camino principal junto con las carretas de pertrechos, la batalla se hace más feroz, por el camino encuentro un punto de aprovisionamiento bajo fuego, los proyectiles pasan silbando, explosiones a veinte pasos, sentimiento de desesperanza, los vagones parten a galope, sigo al 20 Regimiento, 4 División, hombres heridos, un comandante bravucón, no, dice, no estoy herido, sólo es un golpe, somos profesionales, y nada sino campos, sol, cadáveres, me siento en la huerta, hambre, chícharos secos, no hay forraje para los caballos.

La huerta, conversación, estamos sentados sobre la hierba, necesito ir hacia Radzivilóv, el regimiento va en dirección a Leshniov, no me quedan fuerzas, tengo miedo de separarme. Un viaje interminable, caminos polvosos, me cambio a una carreta, Quasimodo, dos burros, un espectáculo horrendo: el conductor jorobado, taciturno, con una cara tan negra como los bosques de Murom.

Cabalgamos, tengo la sensación horrible de que cada vez me alejo más de la división. Acaricio una esperanza: que después podremos llevar al herido a Radzivilóv, el herido tiene una pálida cara judía.

Cabalgamos rumbo a los bosques, metralla, proyectiles a cien pasos, vuelan interminablemente por las orillas del bosque.

La arena es pegajosa, es difícil moverse. Un poema sobre los caballos cruelmente sobretrabajados.

Un apiario, buscamos los panales, cuatro chozas en el bosque, nada ahí, todo robado, le pido pan a un hombre del Ejército Rojo, él dice «No tengo nada que ver con los judíos», soy un marginado, en pantalones guangos no pertenezco, estoy totalmente solo, cabalgamos, estoy tan cansado que apenas puedo sentarme sobre mi caballo, tengo que buscarlo por mí mismo, entramos a Koniushkov, robamos algo de cebada, me dicen que vea alrededor y que tome lo que pueda, que tome el botín, busco una enfermera por la aldea, mujeres histéricas, a los cinco minutos de nuestra llegada empieza el saqueo, mujeres luchando, llorando y gimiendo, es intolerable, no puedo soportar estos horrores sin fin, sigo buscando una enfermera, me siento intolerablemente triste, agarro un cubilete de leche del comandante del regimiento, al niñito de una campesina le arrebato un bollo de las manos.

Diez minutos después nos vamos. Así de simple. Los polacos están en algún lado cercano. Cabalgamos de nuevo, creo que no podré soportarlo, y lo que es más, al trote, primero cabalgo junto con el comandante, luego me ato a la carreta de pertrechos, trato de encontrar un asiento en la carreta, la respuesta es siempre la misma -las piernas de los caballos están ya en las últimas-: empújame, tírame y siéntate aquí, ven, muchachito, siéntate aquí, aquí sólo tenemos muertos, veo bajo unos sacos, hay cuerpos muertos.

Llegamos a un campo, hay muchas carretas de pertrechos pertenecientes a la 4 División, una batería de artillería, otra huerta, busco enfermeras, una noche torva, quiero dormir, necesito alimentar el caballo, me acuesto, los caballos pacen el trigo espléndido, hombres del Ejército Rojo sobre los trigales, pálidos, muertos para el mundo. El caballo es una molestia para mí, voy por él, me uno a la enfermera, dormimos en la carreta, la enfermera es vieja, calva, probablemente judía, una mártir, estos insultos intolerables, el conductor intenta empujarla, los caballos vagan sin dirección, no se puede mantener despierto al conductor, es bruto y nos insulta, ella dice «nuestros héroes son personas horribles». Ella lo cubre, duermen con los brazos alrededor uno del otro, esa infeliz enfermera vieja. Me gustaría dispararle al conductor, todo ese maltrato y los insultos, la enfermera no es de este mundo -nos dormimos. Despierto dos horas después-, se han robado las bridas. Desesperación. Llega el día. Estamos a siete verstas de Radzivilóv. Cabalgo por instinto. Caballo infeliz, todos somos infelices, el regimiento sigue su paso. De nuevo me separo del resto.

Para este día: lo principal es describir los hombres del Ejército Rojo y el aire.

7 AGOSTO 1920. BERESTECHKO

Es ya la tarde, 8. En el pueblo acaban de encender lámparas. Rezos por los muertos en el cuarto de junto. Muchos judíos, cantos familiares de lamento, se balancean mientras cantan, sentados en bancas, una vela sobre el pretil de la ventana. Es un servicio por la nieta de nuestro anfitrión, quien murió de espanto después del saqueo. Su madre solloza mientras se dicen los rezos, me habla -estamos cerca de la mesa-, dice que la congoja lleva ya dos meses «apaleándola». Nos muestra una fotografía, deslavada por las lágrimas, y todos dicen que ella era una belleza extraordinaria, algún comandante se puso frenético, un toquido en la noche, los sacaron de la cama, los polacos saquearon el lugar, luego los cosacos, ella no podía parar de vomitar, menguada. La cosa principal que dicen los judíos: era una belleza como el poblado no había visto nunca.

Un día memorable. En la mañana: de Jotin a Berestechko(17). Cabalgo con Ivanov, el secretario del comisario, un joven largo, glotón, falto de médula, pelagatos y quién lo creería, el esposo de Komarova, la cantante, «solíamos dar conciertos juntos, voy a mandar por ella». Una rusa loca.

(17) Berestechko. Población: 5,633 (1921); 35 por ciento judíos. Por «campos históricos», poco después, Babel se refiere a la batalla que tuvo lugar ahí entre el 28 y el 30 de junio de 1651, en la cual las tropas cosacas y tártaras peleando bajo el mando de Bogdán Jmelnitski fueron derrotadas por el ejército polaco. En Caballería roja, ver «Berestechko» y «En la iglesia de San Valentín».

El cadáver de un polaco asesinado, un cadáver aterrador, hinchado y desnudo, grotesco.

Berestechko ha cambiado de manos varias veces. Los campos son históricos en las afueras de Berestechko, tumbas cosacas. La cosa más impactante es cómo todo se repite cosaco contra polaco, con más frecuencia-, campesino contra hacendado polaco.

No olvidaré este lugar con sus corrales largos, estrechos, techados, malolientes, todos ellos de unos 100-200 años, su población más obstinada que en otras partes, sobre todo, la arquitectura, las pequeñas casas blancas y azuladas, veredas, sinagogas, mujeres campesinas. La vida vuelve lentamente a la normalidad. Aquí la vida solía ser digna de vivirse, una sólida comunidad judía, ucranianos ricos, mercado en los domingos, una clase única de artesanos rusos urbanos, talabarteros, comercio con Austria, contrabando.

Aquí los judíos son menos fanáticos, mejor vestidos, más robustos, uno diría que incluso más alegres, muchos viejos, gabardinas, mujeres viejas, todo tiene el aroma de los viejos tiempos, tradición, el pueblo está impregnado de la historia sangrienta del gueto judío-polaco. El odio hacia los polacos es unánime. Ellos han saqueado, torturado, marcaron al boticario con hierro al rojo vivo, le pusieron agujas bajo las uñas, le arrancaron el pelo, todo porque alguien le disparó a un oficial polaco. Qué estupidez. Los polacos se han vuelto locos, se están destruyendo ellos mismos.

Una vieja iglesia católica, tumbas de oficiales polacos en el atrio, montículos frescos, de no más de diez días, cruces blancas de abedul, todo esto es horrible, destruyeron la casa del sacerdote, me encuentro libros antiguos, manuscritos preciosos en latín. El sacerdote se llamaba Tuzinkiewicz. Me encuentro una fotografía de él, bajo y gordo, trabajó aquí 45 años, vivió en el mismo lugar, un escolástico, una variada colección de libros, muchos en latín. Ediciones de 1860, en ellas fue donde Tuzinkiewicz realmente vivió, barrios habitacionales inmensos y con sabor antiguo, pinturas oscuras, fotografías de dignatarios de la iglesia reunidos en Zhitomir(18), retratos del Papa Pío X, un rostro agradable, un retrato sorprendente de Sienkiewicz: aquí está él, la esencia de una nación. Y por encima de todo esto el tufo del alma pequeña y miserable de Sujin. Qué nuevo me resulta todo esto: los libros, el alma de un padre católico, un jesuita, intento capturar el alma y el corazón de Tuzinkiewicz, y lo consigo. De pronto Lepin empieza a tocar el piano, conmueve. A veces canta en letón. Recordar sus pequeños pies descalzos: para morirse de la risa. Una creatura muy cómica.

(18) Zhitomir. Población: 68,280 (1926). La conformación étnica de ese tiempo: 39.2 por ciento de judíos, 37.1 por ciento de ucranianos, 13.7 por ciento de rusos, 7.4 por ciento de polacos. En la segunda mitad del siglo XIX, sitio de un seminario rabínico y un centro importante de ediciones hebreas y de la vida intelectual judía. La ciudad está cercana a Kiev, donde Babel estudió de 1911 a 1914, y por tanto no era un territorio poco familiar para él.

Un incidente espantoso, la iglesia fue saqueada, las vestimentas desgarradas, ornamentos preciosos y brillantes en jirones, sobre el suelo, la enfermera se hizo de tres telas, las telas de lino fueron rasgadas, los candiles robados, los armarios destrozados, las bulas pontificias arrojadas, el dinero hurtado, una iglesia magnífica, de 200 años, las cosas que ha visto (los manuscritos de Tuzinkiewicz), tantos condes y siervos, magníficos pintores italianos, Rembrandt, una Madonna a la manera de Murillo, tal vez sí sea un Murillo, y por encima de todos esos jesuitas bien educados, una misteriosa figura china en miniatura detrás de un velo, tiene puesta una levita polaca color frambuesa, un pequeño judío con barba, una banca, un relicario despedazado, la estatua de San Valentín. El encargado de la iglesia tiembla como un pájaro, se retuerce, habla una mezcla de ruso y polaco, sollozando me dice que no está permitido tocar nada, «Son bestias salvajes, vinieron a arruinar y robar, es obvio, los viejos dioses están siendo destruidos».

Atardecer en el pueblo. La iglesia está cerrada. Al final de la tarde visito el castillo de los condes Raciborovski. Un hombre viejo de 70 años y su madre de 90. Sólo quedaban ellos dos, locos ambos, o eso dice la gente del lugar. Describir esta pareja. Una antigua casa polaca, aristocrática, es probable que con más de 100 años, sobre el techo pinturas brillantes, anticuadas, restos de candiles, pequeños cuartos para sirvientes en la parte de arriba, baldosas, corredores, excremento sobre el piso, niñitos judíos, un piano Steinway, sofás destripados, con los resortes salidos, recordar las puertas, luminosas puertas blancas, puertas de roble, cartas en francés fechadas en 1820, «notre petit héros achève 7 semaines». Dios, quién pudo escribirlas, y cuándo, estas cartas pisoteadas, recojo algunas reliquias, hace un siglo, la madre una condesa, un Steinway, el parque, un lago artificial.

No puedo apartarme de aquí -pienso en Hauptmann, en Elga(19). 

(19) Hauptmann; Elga. El escritor alemán Gerhardt Hauptmann (1862-1946) escribió en 1896 una obra titulada Elga (basada en la novela de Franz Grillparzer), ubicada en un monasterio polaco.

Un mitin público en el parque del castillo, los judíos de Berestechko, el obtuso Vinokurov, niños corriendo alrededor, se elige un Comité Revolucionario, los hombres judíos se rascan la barba, las mujeres judías oyen lo que se dice sobre el paraíso ruso, la situación internacional, el levantamiento en la India.

Una noche de inquietud, nos dijeron que estuviéramos alerta, a solas con el m’shores(20) decrépito, su sorpresiva elocuencia, ¿de qué estaba hablando?

(20) m’shores. Sirviente en yidish.

18 AGOSTO 1920

Se podría escribir todo un volumen sobre las mujeres en el Ejército Rojo. Los escuadrones van a la batalla, polvo, ruido, sables desenvainados, maldiciones feroces, y ellas galopan al frente con sus faldas arremangadas, cubiertas de polvo, con sus grandes senos, todas putas, pero camaradas, putas porque son camaradas, eso es lo que importa, están ahí para servir a todos, del modo que puedan, heroínas, y al mismo tiempo despreciadas, dan de beber a los caballos, cargan heno, reparan los arneses, roban de las iglesias y de la población civil.

La irritabilidad de Apanasenko(21), su forma de insultar: ¿esto es lo que quiere decir fuerza de voluntad?

(21) Apanasenko, Yosif Rodionovich (1890-1943). Comandante de la Sexta División de principios de agosto hasta octubre. Apanasenko pudo ser el modelo del personaje Pavlichenko, quien cuenta su historia en «Vida y aventuras de Matéi Pavlichenko» de Caballería roja.

Noche en Nivice otra vez, duermo sobre la paja, donde sea, porque ya no puedo pensar más, mi ropa está en harapos, el cuerpo me duele, CIEN verstas sobre el lomo del caballo.

Paso la noche con Vinokurov. Sus relaciones con Ivanov. ¿Qué voy a hacer con este joven alto, patético, voraz, con su voz suave, su alma débil, y su mente aguda? El comisario militar lo maltrata insoportablemente, lo insulta sin cesar, se mete con él por cualquier cosa, qué te crees que estás haciendo, y entonces algún insulto, no sé, eh, todavía no hago nada, eh, lárgate de aquí o te doy de patadas.

Yo debo ver a profundidad dentro del alma del hombre combatiente, pero todo es horrible, bestias salvajes con principios…

La 1 Brigada ha vadeado el Bug en Podburzani. Mañana -en el punto crucial con Vinokurov. Y ahí está, el Bug, un río escuálido, los del grupo de información están sobre una colina, estoy cansado por el viaje, pero me envían de regreso a Yablonovka a interrogar a los prisioneros. Calamidad. Describir los sentimientos de un jinete: fatiga, su caballo no va más, tiene un largo camino por cabalgar, está exhausto, la estepa que abrasa, soledad, nadie que ayude, verstas al infinito.

Interrogando a los prisioneros en Yablonovka. Gente en ropa interior, algunos judíos entre ellos, polacos pequeños con pelo hermoso, exhaustos, un joven educado, odio súbito hacia ellos, la ropa interior de un hombre herido empapada en sangre, nadie les da agua, algún bribón me pone unos papeles en la mano. Tienes suerte, pienso, de haberte ido tan rápido. Me rodean, están encantados con el sonido de mi voz benevolente, polvo miserable, qué diferencia entre los cosacos y estas gentes, creaturas delicadas.

Regreso de Yablonovka al cuartel general en una tachanka(*). Vadear el río de nuevo, cruzan interminables vagones de tren(22) (nunca se demoran un minuto, siempre atrás de las unidades de avance), se hunden en el río, estallan los tirantes de los caballos, el polvo es sofocante, aldeas galicianas, me dan leche, en una aldea me dan de comer, los polacos acaban de retirarse, todo está en calma, la aldea está adormecida, el calor, el silencio del mediodía, nadie en la aldea, sorprendente -tal silencio imperturbable, esta luz, esta paz, en este lugar, el frente podría estar a 100 verstas por lo menos. Las iglesias en las aldeas.

(*) Ver nota 24.

(22) Vagones de tren. En este tren iba la Sección Política del ejército soviético. Estaba equipado para impartir educación política entre los soldados y los civiles, y tenía, entre otras cosas, un taller de impresión, una estación de radio e incluso un proyector de películas.

Más allá: el enemigo. Dos polacos masacrados, desnudos, sus pequeños rostros despedazados, brillando entre el centeno en la luz solar…

Mi primera batalla, vi el ataque, se reúnen entre los arbustos, los comandantes de brigada cabalgan hacia Apanasenko -el cauto Kniga(23), el hábil, se adelanta, lo inunda de palabras, ambos señalan a las colinas-, un momento antes, en ese bosque, encima de ese claro, han visto el enemigo, los regimientos se lanzan al ataque, las espadas relampaguean en el sol, comandantes pálidos, las piernas recias de Apanasenko, hurra.

(23) Kniga, V.I. (1882-1961). Comandante de la Primera Brigada de la Sexta División.

¿Qué ha ocurrido? El campo abierto, polvo, el grupo informativo está sobre el suelo llano, Apanasenko insultando con furia, el comandante de brigada: acaben con estos perros, bandidos.

El ánimo antes de la batalla, hambre, calor, el ataque a galope, las enfermeras.

Un rugido de hurras, los polacos son aplastados, cabalgamos hacia el campo de batalla, un polaco pequeño con las uñas pulidas se rasca la cabeza rosa, pelo escaso, responde con evasivas, se retuerce, tose y tartamudea, Sheko(24) entra en acción, el otro pálido, óyeme, responde a la pregunta, quién eres tú, yo soy un -toses y carraspeos-, una especie de abanderado, le dicen que se acerque más, atrás de él hay un joven con una cara agradable, carga su pistola. Yo grito: «íYakov Vasilievich! íYakov Vasilievich!». El finge no escuchar, avanza en el caballo, un tiro, el pequeño polaco en calzoncillos cae sobre su rostro y se retuerce. La vida es detestable, asesinos, es intolerable, bajeza y crimen.

(24) Sheko, Ia. B. Desde principios de agosto, comandante del grupo informativo de la Sexta División, bajo las órdenes de Apanasenko.

Los prisioneros están en círculo, se les ordena desvestirse, una escena extraña, se desvisten con una rapidez terrible, les tiemblan las cabezas, todo esto bajo el sol, un poco embarazoso, todos los comandantes están ahí, embarazoso, pero a quién le importa, cierra los ojos. No olvidaré a ese «especie de» abanderado, al que asesinaron pérfidamente.

Más adelante: cosas horribles. Cruzamos la vía del tren en Zadvorz. Los polacos luchan por abrirse paso hacia Lvov. Un ataque al atardecer cerca de una granja. Una batalla sangrienta. El comisario militar y yo vamos en caballo a lo largo de la línea rogándoles a los hombres que no masacren a los prisioneros. Apanasenko se lava las manos. La lengua de Sheko da un visto bueno -las masacres han jugado un papel terrible. No pude ver sus rostros, a unos los mataron a bayoneta, a otros les dispararon, cuerpos cubiertos por cadáveres, desnudan a un hombre mientras le disparan a otro, gemidos, gritos, estertores de muerte, nuestro escuadrón llevó a cabo el ataque, Apanasenko se mantuvo a un lado, el escuadrón se comportó como se esperaba, mataron al caballo de Matusevich, él se echa a correr con una cara terrible, manchada, buscando un caballo. Es el infierno. Nuestra manera de dar libertad: horrible. Buscan en la granja, arrastran hacia afuera a la gente, Apanasenko: no gasten cartuchos, clávenlos. Esto es lo que Apanasenko dice siempre: clávate a la enfermera, clava a los polacos.

26 AGOSTO 1920

Doy una vuelta por el pueblo con un joven sionista. Sinagogas: la jasídica, una vista muy conmovedora, de hace 300 años, muchachos pálidos, bien parecidos, con peyes(25), otra sinagoga de 200 años, las mismas figuras pequeñas en gabardinas, balanceándose, moviendo los brazos, en lamento.

(25) Peyes. En yidish, parte del pelo que se dejan crecer los judíos ortodoxos.

Este es el partido ortodoxo: apoyan al Rabí de Belz, el famoso Rabí de Belz(26) que ha huido a Viena. Los moderados apoyan al rabí de Jusiatin. Su sinagoga. La belleza del altar, hecho por algún artesano local, el esplendor de los candiles verdosos, las mesas comidas por la polilla, la sinagoga de los partidarios de Belz es una visión de tiempos idos, lejanos. Los judíos me piden que utilice mi influencia para salvarlos de la ruina, les están robando la comida y sus bienes.

(26) Rabí de Belz. Belz era la más importante de las dinastías jasídicas, y una de las más importantes de Galicia. El Rabí de Belz, Issachar Dov (1854-1927) había huido a Galicia en 1914 para escapar de la guerra; regresó en 1921. Una descripción de los dos campos del jasidismo está en el cuento «Trunov, el comandante de escuadrón».

Los judíos lo esconden todo. El zapatero, el zapatero de Sokal, es un proletario. El parecido de su aprendiz: el Jasid pelirrojo es un zapatero.

El zapatero quería la llegada del gobierno soviético -y lo que ve ahora son cazadores de judíos y saqueadores, ve que no obtendrá nada, está desolado y nos mira con absoluta desconfianza. Hay confusión sobre el dinero. Estrictamente hablando, no pagamos nada: 15-20 rublos. El barrio judío. Pobreza indescriptible, suciedad, el aislamiento del gueto.

Pequeñas tiendas, todas abiertas, yeso y resina, soldados revolviéndolo todo, maldiciendo a los judíos, vagando alrededor, sin objeto, entrando en los cuartos de las gentes, arrastrándose bajo los mostradores, ojos ávidos, manos temblorosas, un peculiar tipo de ejército.

Saqueo organizado de una papelería, el propietario en lágrimas, ellos rompen todo, piden de todo, la hija muestra un auto-control europeo-occidental, pero de un modo lastimoso y con la cara encendida, entrega las cosas, le dan lo que según esto es dinero, con su cortesía de vendedora trata de aparentar que todo es normal, excepto que ahora hay muchos clientes. La esposa del propietario desesperada, no puede aceptar lo que ocurre.

Cuando venga la noche todo el pueblo será saqueado -todos lo saben.

28 AGOSTO 1920. KOMARÓV

El boticario me ofrece un cuarto. Rumor de atrocidades. Camino por el pueblo. Terror y desesperación indescriptibles. 

Me lo cuentan todo. En privado, puertas adentro, temen que los polacos puedan regresar. Ayer los cosacos del capitán Yakovlev estuvieron aquí. Un pogrom. La familia de David Zys, en asilos, un hombre viejo, desnudo, un profeta que apenas puede respirar, una mujer vieja masacrada, un niño con los dedos cortados, mucha gente que aún respira, olor a sangre, todo puesto de cabeza, caos, una mujer reclinada sobre su hijo sableado, una anciana torcida sobre el suelo como un pretzel, cuatro gentes en un cobertizo, suciedad, sangre bajo una barba negra, gentes que yacen sobre su propia sangre. Los judíos en la plaza, un judío que agoniza me lo muestra todo, un judío alto viene a ayudarlo. El rabí se escondió, toda su casa fue despedazada, él espero hasta el atardecer para salir de su agujero. Otras 15 personas muertas, el jasid Itska Galer, de 70 años, David Zys, el encargado de la sinagoga, 45, su esposa, su hija, de 15 años, David Trost y su esposa -la matanza ritual.

En casa de una víctima de violación.

En el atardecer -con mis anfitriones, como una cárcel, tarde del sábado, no cocinarán hasta que acabe el sábat.

Voy a buscar enfermeras. Suslov se ríe. Una doctora judía.

Estamos en una casa extraña, del mundo viejo, alguna vez lo tuvieron todo: mantequilla, leche.

De noche, una vuelta por el pueblo.

Luz de luna, la vida de ellos en la noche, detrás de puertas cerradas. Lamentos detrás de las paredes. Lo limpiarán y recogerán todo. El miedo y el horror de los habitantes. Lo peor de todo: nuestros hombres indiferentes caminan alrededor saqueando lo que pueden, despojando a cadáveres desfigurados. 

El odio es el mismo, los cosacos son lo mismo, la crueldad es la misma, es absurdo pensar que un ejército es diferente de otro. La vida de estos pequeños pueblos. No hay salvación. Todos los destruyen -los polacos no les dieron ningún abrigo. Las muchachas y las mujeres, todas ellas, apenas pueden salir. Al atardecer: un judío conversador con una barba rala, me dice que tenía una tienda, su hija se lanzó desde una ventana del segundo piso para escapar de un cosaco, se rompió los brazos, una entre muchas.

Aquí existió una poderosa y maravillosa vida de nación. El destino de la judería. En nuestro lugar, hacia el anochecer, cena, té, me siento y bebo las palabras del judío con la barba rala, quien me pregunta fijamente si será posible comerciar.

Una noche incómoda, opresiva.

12 SEPTIEMBRE 1920. KIVERTSY

En la mañana -pánico en la estación de tren. Fuego de artillería. Los polacos están en el pueblo. Una huida calamitosa, inimaginable, cinco carretas en fila, hombres de infantería acabados, sucios, sin aliento, huyeron hacia las praderas, soltaron sus rifles, el mensajero Borodin reporta que los polacos ya nos despedazaron. El tren se mueve rápidamente, a un lado corren los soldados y las carretas, hombres heridos con caras torcidas saltan dentro de nuestro carro de tren, un oficial político, jadeante, con los pantalones caídos, un judío con un rostro delicado, translúcido, quizás un judío inteligente, al carro saltan desertores con los brazos rotos, heridos de la enfermería ambulante.

La institución conocida como el 12 Ejército. Por cada combatiente hay 4 en la retaguardia, dos mujeres, 2 baúles llenos de pertenencias, y ese combatiente de todas maneras no combate. El 12 Ejército es la ruina de todo el Ejército de Infantería y del Ejército de Caballería, expone nuestros flancos, nos obliga a nosotros mismos a tapar todos los hoyos. Una de sus unidades se ha rendido, ya sea un regimiento ucraniano o una brigada de Bashkir, y dejó todo el frente abierto. Un pánico vergonzoso, un ejército incapaz de pelear. Tipos de soldados. La infantería del Ejército Rojo ruso, no sólo premodernizados sino la personificación de la «Rusia paupérrima», vagos de ruta, campesinos con hinchazones, llenos de gusanos, desharrapados, muertos de hambre.

En Golobi sacan del tren a los enfermos, los heridos y los desertores. Rumores, posteriormente confirmados: la columna de apoyo del 1 Ejército de Caballería, enviada al cul-de-sac de Vladimir-Volinsk, fue capturada por el enemigo, nuestro cuartel general se ha transferido a Lutsk, el 12 Ejército ha perdido una gran cantidad de hombres que cayeron prisioneros, una gran cantidad de equipo, todo el ejército está a la huida.

Llegamos a Kivertsy al atardecer.

La vida en el tren es una ordalía. Los operadores de la radio están siempre fraguando una plan para deshacerse de mí, uno de ellos aún está mal del estómago, toca la mandolina, el otro hace observaciones inteligentes, porque es un idiota.

La vida en el carro del tren, sucia, malhumorada, hambrienta, una vida de hostilidad de uno contra otro, insana. Moscovitas fumadores, apretujados, no se parecen a nada sobre la tierra, mucha gente lastimera, moscovitas que tosen, todos hambrientos, todos malhumorados, todos con problemas estomacales.

13 SEPTIEMBRE 1920. KIVERTSY

Mañana agradable, bosque. El Año Nuevo judío. Hambriento. Camino por el pueblo. Niñitos con cuellos blancos. Una eshes chayil(27) me obsequia pan y mantequilla. Dice que debe «sostenerme», una mujer dura, vestido de seda, aseada. Me conmoví hasta las lágrimas, aquí sólo el lenguaje podría ayudar, caminamos largamente, su esposo está en América, una sensata, firme mujer judía.

(27) eshes chayil. «Una mujer fuerte» (hebreo). Del poema en elogio a la mujer cabal en Proverbios 31: 10-31. que empieza: «Mujer fuerte, ¿quién la hallará? / Porque su estima sobrepasa largamente a la de piedras preciosas».

Larga espera en la estación. El tedio habitual. Tomamos libros prestados del club, leemos vorazmente.

14 SEPTIEMBRE 1920. KLEVAN

Esperamos 24 horas en Klevan, todo el tiempo en la estación. Hambre, tedio. En Rovno no hay sitio para nosotros. Un trabajador ferroviario. Cocinamos bizcochos y papas en su hornilla. El guardagujas. Ellos comen, dicen palabras amables, no nos dan nada. Estoy con Borodin, su paso rápido. Pasamos todo el día buscando comida, de la choza de un guardagujas a la del otro. Paso la noche en la estación de radio bajo luz cegadora.

15 SEPTIEMBRE 1920. KLEVAN

Empieza el tercer día de nuestra pesarosa parada en Klevan, las mismas caminatas en busca de comida, esta mañana bebimos gran cantidad de té, con bollos. Al atardecer fui a Rovno, en una carreta perteneciente al apoyo aéreo del 1 Ejército de Caballería. Conversación sobre nuestra fuerza aérea, inexistente, todas las máquinas descompuestas, los aviadores aún no aprenden a volar como se debe, los aviones son viejos, remendados, no sirven para nada. El hombre del Ejército Rojo con la garganta mala: aquí hay un personaje. Apenas puede hablar, es probable que tenga la garganta bloqueada, inflamada, se mete el dedo para rasgar la mucosidad de su garganta, la gente le ha dicho que la sal ayuda, se espolvorea sal en la garganta, no ha comido durante cuatro días, bebe agua fría porque nadie le da agua caliente. En una voz espesa habla sobre el ataque, el comandante, el hecho de que todos ellos iban descalzos, algunos avanzaban, otros no, esto lo indica con el dedo.

Cena con Gasnikova.

EL DIARIO SE INTERRUMPE EN ESTE PUNTO.

Traducción de Luis Miguel Aguilar

Algunos libros de Isaac Babel en español

– Caballería Roja. Traducción de Felipe Sarabia. Prólogo de Natalie Babel. 1ª edición en español: 1927; 2ª edición en español: 1965, Ediciones ERA.

– Caballería Roja. Traducción de José Laín Entralgo. Editorial Bruguera, 1982.

– Caballería Roja / Cuentos de Odesa. Traducción de A. Pozo y J. Fernández. Prólogo de Ilán Stavans. Editorial Porrúa, Col. Sepan cuantos…, No. 625, México, 1992.

– Debes saberlo todo. Relatos 1915-1937. Prólogo y notas de Natalie Babel. Traducción de Verónica Head. Alianza Editorial, El libro de bolsillo No. 633, Madrid, 1976. (Alianza Editorial publicó también una edición que incluye Caballería Roja y Cuentos de Odesa (El libro de bolsillo No. 376.)

– Para un recuento detallado de la detención y muerte de Babel por la policía soviética, ver Vitali Chentalinski: De los archivos literarios de la KGB. Anaya & Mario Muchnik, Barcelona, 1994.

Un judío en Odesa

¿Qué sabes de Babel -le pregunté, después de que nuestros tragos quedaron preparados, el mío con hielo, el suyo solo. 

– Todo -respondió Gurian-. ¿Cómo no iba a conocer al mejor escritor judío del siglo veinte? ¿Por dónde quieres que comience?

Comenzó diciendo que los padres de Babel hablaban yidish entre ellos y ruso con los hijos. Eran de Odesa. A los seis años, Isaac fue enviado a una escuela religiosa judía. Algo muy importante para su formación, pues aprendió literatura y cultura francesas en la Escuela Comercial Nicolás I. A los quince años escribió cuentos en francés. Pudo elegir el francés para escribir su obra, pero abandonó esa lengua.

– Tampoco quiso escribir en yidish, como Singer, por ejemplo, ni en hebreo, como Kaniuk -hizo una pausa, pensativo. Noté que Gurian estaba más pálido y decaído que la última vez-. Un crítico dice que el hebreo y el yidish eran el gueto del cual quería huir. Prefirió escribir en la lengua de los goyim, el ruso.

A los 16 años, Babel pasó a Kiev, para estudiar en el Instituto de Estudios de Finanzas y Administración. Ser judío le impidió ingresar a la Universidad de Odesa.

En Kiev conoció a Eugenia Gronfein, hija de un amigo de su padre; con ella se casaría en 1919. También en esta ciudad publicó, en una revista, su primer relato en ruso. Tan pronto se recibió, en 1915 se trasladó ilegalmente a Petrogrado, la capital literaria del país.

– Recorría las calles de Petrogrado -continuó Gurian- con documentos falsos en la bolsa (siendo judío, no obtuvo permiso para vivir en la ciudad) y sin gabardina, en invierno. El mismo lo relata; que tenía gabardina pero no se la ponía, por cuestión de principios. En Petrogrado conoció a Gorki, quien publicó dos cuentos suyos en la revista Liétopis. Pasó a formar parte del grupo de intelectuales que giraba en torno a Gorki (los futuristas Brick, Shklovski, Maiakovski). Babel dice que Gorki lo envió a «aprender con el pueblo». Bueno, luego vino la guerra y Babel se enlistó. En octubre de 1917 lo enviaron al frente rumano. ¿Sabes lo que pasó?

– Lo condecoraron por su valentía.

– La vida de Babel no tiene grandes hazañas. Pescó malaria y lo regresaron.

Rubem Fonseca, Grandes emociones y pensamientos imperfectos.

El derecho a escribir mal

En un momento de su discurso (pronunciado en el Primer Congreso de Escritores de la URSS en 1934), Isaac Babel dijo que el Partido y el gobierno nos dan cuanto tenemos; y que sólo se nos priva de un derecho, a saber, el derecho de escribir mal. «Camaradas, no nos engañemos, éste es un derecho muy importante, y quitárnoslo no es una tontería». Añadió: «Si renunciamos a este derecho, que Dios nos ayude. Y si no hay Dios, ayudémonos nosotros mismos…».

El derecho a escribir mal… íQué invaluable parece, una vez que se ha tenido la necesidad de concebirlo! Del derecho a escribir mal depende el derecho a escribir bien. Seguramente fueron muchos los asistentes que comprendieron qué grave y terrible era el chiste de Babel. Y seguramente hubo algunos que sintieron un escalofrío al escuchar otro chiste que Babel hizo anteriormente, durante su discurso, al referirse a sí mismo llamándose escritor que se dedicaba a un género literario nuevo. Este era el género del silencio. Babel dijo que debía considerársele como el «gran maestro del género del silencio».

Lionel Trilling, Más allá de la cultura.