Misioneros

La más asombrosa campaña de evangelización del siglo XX consiguió el bautismo de 200 000 personas en menos de dos años. Se desplegó al amparo de Pío XII, bajo la dirección del arzobispo de Zagreb, monseñor Aloysius Stepinac, y se acometió con un fuego sólo equiparable al de los cruzados de Simón de Montfort (Dios reconocerá a los suyos).

La historia comenzó en abril de 1941, cuando Alemania invadió Yugoslavia. El 10 de abril se anunció la creación del Estado Independiente de Croacia y cinco días después fue proclamado presidente el líder del movimiento Ustasha, Ante Pavelic. El arzobispo de Zagreb recibió al jefe de Estado con un solemne Te Deum. La prensa también lo festejó: la providencia ha querido que en vísperas del día de la resurrección de Nuestro Señor también resucitara Croacia. Era el lenguaje apropiado para el programa de la Ustasha, que comenzó a materializarse diez días más tarde, en el pueblo de Gudovac, en Bjelovar, con el asesinato de 180 serbios. Para el fin del verano estaba en marcha en todo el país, instalados los campos de concentración, y el cauce del Sava bajaba saturado de cadáveres.

Ilustración: Estelí Meza

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